Los Toreros

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Dos meritorias faenas, de David Mora y Curro Díaz frente a toros ásperos y mansos, bien rematadas a estoque, fueron pagadas, una con vuelta al ruedo y la otra ignorada. Toreros aires de Morenito.     

 A contracorriente navegó la terna hoy. Por un lado, contra las carencias y problemas muchos del encierro, y por otro contra la mural e incomprensiva indiferencia de un público que otras veces en esta misma feria se ha desbordado con cosas mucho menos relevantes.

Cuatro cinqueños, tres de El Ventorrillo y el remiendo de Valdefresno que hizo quinto. Edad tenían. Peso, 549 kilos promedio y finos pitones también, aunque sin la imponencia propia de la plaza. Protestado el sexto de salida. Faltos de prontitud, codicia, fuerza y fondo. No pelearon en varas doliéndose y calamocheando con las caras altas. Esperaron en banderillas y con flojera sacaron repertorio ante las muletas. Esa condición elevaba el grado de dificultad y avalaba las lidias. Para quien pudiera o quisiera entenderlo, digo. El toreo es para eso. Pero al parecer hoy predominaba una nostalgia de toro bobo y toreo fácil. Bueno, el que paga tiene derecho a que le guste lo que le guste. Los empresarios lo saben.

Curro Díaz, perdió el capote ante un derrote del cuarto. Mal comienzo. Germán González no logró ahormar las malas maneras en un tercio desangelado de puya trasera, baja y otras dos entradas descompuestas. Tramitadas las banderillas. Los doblones iniciales fueron respondidos con desinteresada rudeza la cual obligó al unipase por los dos lados. Todos perdieron las esperanzas. Menos Curro, que al fin logró embarcarlo en cuatro derechas majas y uno de pecho. Tres tandas de igual extensión y compostura lucieron más por el poder que por la estética. El animal se rindió del todo y una estocada arriba lo tiró sin puntilla. Silencio inexplicable y para colmo aplaudieron el arrastre. Así ni modo.

Con el primero, buscador, orientado, brindó un prologo de seis por bajo yendo a los medios. Luego primó el instinto de conservación en un enfrentamiento de toro al bulto y toreo precavido, resuelto con estocada caída. “Ha sido un cabrón” dijo para la televisión. Cierto.

Morenito de Aranda, saludó al segundo con media docena de lances y dos medias de su pinturero estilo. Sus banderilleros Revueltas y Mellinas lucen y saludan en el tercio. Rodilla doblada en los primeros por bajo y aseo, suerte cargada, peso del cuerpo al viaje todo aplomado sobre la pierna contraria. Pero eso no logra conmover a quienes no perdonan la falta total de bravura en las embestidas. Honradez contra sosería. Ganó la segunda y tras el pinchazo y la media efectiva solo hubo pitos al arrastre.

El quinto gastó lo poco que traía en el buen enfrentamiento de quites con Mora. Este dio cuatro chicuelinas y una tafallera y él tres verónicas y media, bonitas. Alcanzó incluso para dos tandas de aire torero, ambas derechas, rematadas una con cambio de mano, natural y de costado, y la otra, quizá la mejor de la tarde, con pase de pecho. Igual que con el primero las buenas intenciones fueron ahogadas por la estulticia creciente del valdefresno. Medio metisaca, una espada honda y tres descabellos.

David Mora, desbarató una superstición. El toro que casi lo mata en este ruedo era un ventorrillo. Le salió al tercero áspero e incierto del mismo hierro y le aguantó y le tragó sin aspavientos poniéndosele por encima.  Por derecha y por izquierda ligó las tandas con limpieza y remató con pertinencia. Mucha significación había en la faena. Y la gente como si no fuera con ellos. Maxi Perez, comentó “una generosidad no agradecida”. El animal duda, escarba se revuelve y se queda, él, pa´lante. Y la gente, como si nada. Estocada total arriba, sin puntilla y una petición insuficiente quedaron en vuelta al ruedo. ¡Ah! Y aplaudieron el arrastre. Hágame el favor. Las protestas de salida al sexto pusieron la cosa en plan de que hiciera lo que hiciera no se lo iban a tomar en cuenta. Quizá tenían razón, fue flojo a morir y defensivo.  Tras dos pinchazos, y como para mayor muestra de compromiso se tiró de frente y las puntas le llegaron hasta el pecho. Nada.

Cuando salían del ruedo aplaudieron a los tres. Menos mal.

FICHA DE LA CORRIDA

Madrid. Martes 22 de mayo 2018. Plaza de Las Ventas. 15ª de San Isidro. Nubes. Dos tercios de aforo. Seis toros de El Ventorrillo, bien presentados, bajos de casta y nobleza, y un 5º de Valdefresno, soso y a menos.

Curro Díaz, silencio y palmas.

Morenito de Aranda, silencio y silencio tras aviso.

David Mora, vuelta y silencio.

Incidencias: Saludaron tras parear al 2º Andrés Revueltas y Pascula Mellina.

 

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