Puerta Grande Fandi y Adame en la Primera de Postín.

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Con mucha expectativa se abrió la puerta de Cañaveralejo para que con media plaza en los tendidos se cumpliera la primera tarde formal de la Feria de Cali. 

Puerta grande para El Fandi y Arcila como balance de una buena tarde de toros. 

BORJA 

El rejoneador Oscar Borjas fue el encargado de abrir plaza, con el toro Fogonero de la ganadería de Salento. 

Cigarrera, Jaca utilizada para parar al que abrió Feria, dejándose llegar a la cara de un bonito negro Santacoloma. Dos rejones de castigo fueron dejados en todo lo alto, agrupando los metales. 

Trovador, una Jaca torda en fase blanca sirvió para surtir las banderillas a una mano, dejando el morrillo muy bien adornado. 

Borjas templo y dio tiempos muy medidos al ejemplar de Salento, un fijo toro que partía de lejos y perseguía con alegría las cabalgaduras. 

Con Chambao, un caballo muy valiente dejo las banderillas al violín, alegrando al público que lo acompaño con las palmas. Esta misma Jaca sirvió para dejar medio rejón y un segundo derrengando al astado. Su labor fue silenciada por el público. 

Con el que cerró el festejo Borja mostró nuevamente una labor de buen caballista y con ejecutorias ajustadas a las buenas formas. 

El segundo de la tarde correspondió a David Fandila El Fandi, un toro de Las Ventas del Espíritu Santo, castaño requemado que pasó a media altura a los lances que le planteo el español que midió mucho las ejecutorias con el bonito ejemplar.  

Luego de la vara de Viloria, unas chicuelinas mostraron a un toro gazapero, cariarriba y bajo de clase. 

Las banderillas de El Fandi deleitaron a los aficionados, que gustan de los palos con valor y exposición. Tres facturas diferentes, seis palos con la bandera de su tierra y un par más a una sola mano, arrancaron las palmas. 

Con la muleta las carreras de las banderillas se transformaron en pausa, temple y mando a un noble toro. La comunión le dio más valor al toro, pues El Fandi entendió perfectamente la falta de ímpetu del cornupeta. 

La faena alegró a la parroquia y granadino disfrutó de poderle a un toro que permitía lucimiento, sin tener mucha alegría en sus embestidas. 

La espada entró en todo lo alto con certeza, haciendo salir rápidamente los pañuelos para pedir el trofeo, pero el presidente en un gesto de mucha generosidad entregó dos apéndices y una vuelta al ruedo muy larga al toro. 

Con el quinto, segundo de su actuación, El Fandi lanceó un negro y bonito adelantado de Las Ventas, con más técnica que estética. Navarras y una cerpentina luego de la pica lo mejor con la capa. 

Los palos regresaron a las manos de David y también la emoción tras una muestra de poder en esta suerte. 

La muleta condujo las embestidas de un bonito y alegre toro que con su movilidad persiguió el trapo rojo que se le puso de presente con mucha verdad. La espada cerró con broche de oro para el corte de dos orejas más, estás más ajustadas a una realidad taurina. 

ADAME 

Con el tercero de la tarde Joselito Adame rápidamente embarcó a un cari joven bien presentado, pero carente de barbas, para torear a la Verónica con mucho gusto. Humillo y permitió estar con la capa al torero azteca. Variedad con chicuelinas, tafalleras y manos bajas. 

Con la muleta Adame, brindó al público con su traje de panecillos, de las tablas al centro con muletazos de tironcillo para empalmar unas tandas disímiles entre sí y con falta de un acople por el manito. 

En el sexto, segundo del mexicano, otro bonito castaño con lámina y estampa de juventud, donde la capa de Adame mostró el tradicional adorno y variedad de los toreros manitos. Destacando las sapopinas. 

Con el trapo rojo, rodilla en tierra y pegado a tablas Joselito rápidamente izó que la música lo alentará. Mucha velocidad en toda la faena, frente a uno con acometida y repetición. Un noble que tenía condiciones de toro bravo. En la propia boca de riego Adama se recreó. Quizás faltó estética en algunas ejecutorias, pero hubo alegría en el público que los aclamada. 

Pañuelos blancos y un indulto que el aplicó concedió rápidamente, donde el ejemplar puso más de los que el Azteca entregó. 

JOSE ARCILA 

El manizalita saludó con la capa a un castaño al que le hizo las cosas bien y con variedad. 

Arcila actuó montera puesta con la muleta a un castaño que punteaba y no tenía franqueza en sus embestidas. 

El colombiano con la medida justa templó y tiro de astado para hilvanar una faena musicalizada. 

El toro fue conducido con mucho conocimiento por parte del colombiano dejando un buen sabor de boca en la parroquia. 

Un pinchazo y dos comparecencias más complicaron el final de la faena. La labor fue silenciada por el público y con un aviso del palco. 

Para el último de a pie, Arcila rodilla en tierra saludo a uno con mucha leña en la cabeza. 

Con la llegada a las varas el toro acrecentó una cojera que había sido manifiesta desde la salida y el palco de forma irresponsable lo quito la posibilidad de triunfo al manizalita. Arcila con buen criterio entró rápidamente a matar. 

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