Apunte de Juangui: Final Feliz

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Redacción: Juan Guillermo Palacio

Manizales – Colombia. Rayando en la perfección terminó la feria de Manizales. Seis toros que embistieron, dos toreros que enseñaron a embestir y un público generoso y cómplice se confabularon un año más en un cierre de una película de Disney, la tarde soñada de la cartelera comercial.

Metro Goldwyn Mayer Studios presenta mano a mano entre Enrique Ponce y El Juli, por tercera vez en esta ciudad, con los famosos toros de Ernesto Gutiérrez, un cartel más prometedor que El Mártir del Calvario.

La magia y la razón se condensan en su máximo estado en las manos del valenciano; el conocimiento científico y la nanotecnología, en el madrileño. Tauromaquias en su máxima evolución, sin pegas ni errores, diseñadas sobre cálculos exactos, automatizados y predecibles.

Los que en otras manos serían mansos terminan, gracias a ellos, embistiendo. Ponce reprograma sus circuitos hasta que los toros abandonan su interés de buscar las tablas y rajarse. Como en un acto de hipnosis, se dedican a perseguir la muleta, a alargar sus embestidas en sinfín. Se vuelven toros obedientes, aconductados.

Así, surgen cadenas de derechazos, naturales y circulares templados, suaves, tiernos, que se van ligando hasta que las faenas se vuelven un baile de ballet. El toro se pone malla y trusa y, haciendo pareja con el torero Nuréyev, se pone en puntas de pie y baila el lago de los cisnes.

El Juli, en cambio, les hace fracking y les saca el oro negro del pozo de la bravura.  Les pega muletazos cortos que se van convirtiendo en semicírculos… en redondos… en viajes circulares alrededor suyo a través de la órbita geoestacionaria. Tauromaquia industrial, de máquina y pistones, sin duende.

A la altura del cuarto, El Juli sumaba una oreja de ventaja. Había cortado dos. Ponce apenas una, por culpa de una polémica decisión de la ultraortodoxa Congregación para la Doctrina de la Fe que no le convalidó al valenciano el milagro de ejecutar tres faenas completas a un manso y le negó las orejas.

Con el quinto toro, el que expresó más bravura, de nuevo Ponce en el papel de Ponce: derechazos, naturales, hipnosis, carta astral, diván y sicoanálisis. Serie de poncinas… el ligamento de la rodilla responde perfectamente. Y de postre: circulares. Golpe en la rodilla al entrar a matar, dramatismo, lesión, cojera, estocada entera y 2 orejas. ¡A por el trofeo de la catedral!

Pero cerró El Juli. De nuevo mítines de izquierda, derecha, comunismo, fascismo, bienvenido, siga ud, “nueva admon”, pinchazo, saltito de baile de bachata y estocada entera tras pinchazo. La Congregación para la Defensa de la Fe le dio de inmediato las 2 orejas.

El resultado quedó 4 orejas para El Juli y 3 para Ponce. Seis toros que embistieron, trece si se suman los siete del festival de la noche anterior que eran de la misma ganadería. ¡Récord Guinness!, gritó el notario Rey Buitrago por el altoparlante. Explicó que habían embestido siete toros más que en la llamada corrida del siglo, la de los victorinos en Madrid, con Ruiz Miguel, Esplá y Palomar en el 82. Aplausos, abrazos, brindis, despedidas fraternales, juegos pirotécnicos, aviso en la pantalla:

Happy End

Todo tan perfecto. Tan bello. Tan irresistible. Tan diferente a la vida real.

Síntesis del festejo

64ª. Feria de Manizales. Quinta corrida, séptimo festejo. Sábado 12 de enero del 2019. Día soleado, tropical. Lleno en los tendidos. Se lidiaron toros de –Ernesto Gutiérrez Arango, terciados, cómodos de pitones, dos de ellos con más desarrollo muscular. Todos con “toreabilidad” (sello de calidad Icontec). La de los cuatro primeros gracias al poder de los toreros; autónomos quinto y sexto. Enrique Ponce: oreja, vuelta tras petición y bronca a la presidencia y 2 orejas. El Juli: oreja, oreja y 2 orejas.

El Juli fue declarado triunfador oficial por la faena al sexto. El mejor novillero fue Juan Sebastián Hernández, el mejor encierro el de Paispamba, lidiado en la novillada, el mejor toro “Velero” de Juan Bernardo Caicedo.

El triunfador para El Apunte fue Luis Bolívar por el gran parecido a la vida real de su faena al toro “Velero”.

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