La Internacional

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En la corrida de “Seis naciones”, un correoso encierro de El Pilar pasó dos toreros por la enfermería. El mexicano Luis David y el venezolano Jesús Colombo dieron sendas vueltas al ruedo. 

Quizás lo mejor que hizo el francés Juan Bautista, fue su saludo. Tres delantales y dos medias de capote planchado, acompasadamente recogido. El toro, blando, mansurrón y revoltoso no le inspiró una gesta, y con oficio, y al unipase lo tramitó con brevedad. Menos con el acero. Tres pinchos, cuarteando y un descabello sin estoquear que al parecer es una de las innovaciones a la tauromaquia que se claman todos los días.

Luis Bolívar. Mal nos fue a los colombianos en este certamen internacional. El Maestro Rincón, micrófono en mano alegó desde el paseíllo y por tres veces, como Pedro, que Luís no era colombiano sino panameño. Despojados así, por voz tan autorizada, de representación nacional, comenzamos.

Jacobo”, negro, alto de agujas, delantero y astracanado tomó con claridad las buenas verónicas de saludo y las del quite con larga cordobesa. El caleño (negado) que no había oído al maestro, brindó a Colombia y procedió ahí mismo a jugarse la vida, muy en jurisdicción. Al tercer ayudado por alto resultó enganchado por la pierna contraria, sufriendo la cogida más espeluznante de la feria. Puñaladas furiosas en ráfaga buscando el tórax, el cuello y el rostro. Una de ellas destrozó la camisa y engarzó por dentro la corbata zarandeando brutalmente la presa. Maltrecho, sin mirarse, volvió el torero con doce naturales en tres tandas, de temple, posición y compromiso muy serios, dada la tarda, incierta y revoltosa embestida. El toro a menos, podido, esperando, midiendo y un sector insidioso protestándolo todo. El bajonazo saliendo de la suerte les dio alas. Para rematar entrevistaron al embajador Furmanski sobre la crítica situación de la fiesta en el país y no tenía ni idea de la gravedad. Todo bien dijo, y se quedó tan ancho. Así nos fue. Lo peor, el canallezco trato de los que sabemos.

El tercero para el español Juan del Álamo, tuvo un comportamiento decepcionante en los dos primeros tercios. Mas en las tres tandas derechas iniciales obedeció con fijeza y tranco, encontrando temple y ligazón. Ya por la izquierda fue otro cantar. Viaje corto, tornillazo, tardanza, blandeo, protestas, un pisotón a la muleta y desarme. La porfía larga fructificó en tres derechazos y uno de pecho finales ovacionados. Pero el aviso sonó antes de igualar para una espada honda desprendida y todos callados.

El peruano Joaquín Galdós, También comenzó bien y terminó mal. Es que todos los toros fueron a menos. Este acudió de largo al caballo de Almodovar y hasta recargó. Luis David brilló en un quite de navarras muy aplaudido. Doblones, trinchera, cambio y remate. Bien. Otra serie de cuatro. Bien. Una más por la diestra. Regular. De allí para delante prontitud, fijeza y repetición desaparecieron. La sosería se tomó la plaza y la insistencia la empeoró. Medio metisaca, cuatro pinchazos, dos descabellos y dos avisos angustiosos. Fue todo.

Luis David Adame, de México, se llevó la tarde, pero no la oreja pues Don José Magán Alonso quien había ganado celebridad negando la oreja a Fortes, en comienzos del San Isidro y luego regaló alguna de pena, rechazó la mayoritaria petición. Y es que anduvo más que bien el Adame, con un toro muy armado y astifino. Verónicas, chicuelinas, revoleras de aire autóctono. Inicia el último tercio con capeína y se va en tandas largas muy rimadas, de planta quieta, ligazón inmaculada, muleta tersa y trazo largo, bien finiquitadas. Los momentos más estéticos de la tarde, y la parroquia entregada (ya Bolívar estaba en el hospital y los soplones satisfechos).  Pero no hubo dicha completa hoy. Pronto, “Cotidiano” se rindió. Su aburrida renuncia sin embargo chocó contra la tozudez del manito. Apueste y apueste hasta la última baza. Cuatro bernadinas de !Ay!, un estocadón delantero y una vuelta al ruedo.

El toro del venezolano Jesús Enrique Colombo, suelto, huido, cobardón en el peto, fue desafiado a banderillas. Cuatro pares, con la emoción del cite largo, el embroque veloz, la ejecución firme y la emoción. Al sesgo, de poder, bien ambos, pero el del quiebro le cae bajo por un esguince a último momento del animal. Pide permiso y ejecuta un cuarto muy reunido, dejando llegar los pitones al pecho y martillado con tal vehemencia que en su mano izquierda quedó el extremo del palo partido.

Como todo el encierro “Medicillo” se quedó en el último tercio. En medio de la lucha por hacerlo pasar, un derrote arriba caza el mentón del matador rebotándolo violentamente. Casi noqueado y con una laceración, Jesús regresa del callejón a enfrentar los arreones y malas mañas del pilarico. A cambio de tragar le arranca los envites defensivos de a cinco y de a cuatro. Mérito. Las manoletinas. La estocada certera muy hábil, y la petición no aceptada que dio paso a la vuelta.

 

Don Moisés Fraile, ganadero, dijo que le gustó su corrida, que trajo toros de éxito y que si no lo hubo fue por otros factores. No precisó cuáles, pero se sobreentienden. Los toreros, incluidos los dos en la enfermería.

FICHA DE LA CORRIDA

Madrid. Jueves 31 de mayo 2018. Plaza de Las Ventas. 24ª de San Isidro. Sol, nubes y gotas. Menos de dos tercios de aforo. Toros de El Pilar, moderados de trapío, desclasados y descastados, todos a menos.

Juan Bautista, silencio.

Luis Bolívar, silencio tras cogida y aviso.

Juan del Álamo, silencio tras aviso.

Joaquín Galdós, silencio tras dos avisos.

Luis David Adame, vuelta tras petición.

Jesús Enrique Colombo, vuelta tras cogida y petición.

Incidencias: Luis Bolívar cogido en el tercer muletazo, terminó la lidia y pasó a enfermería de donde fue remitido al hospital con puntazo en pierna y trauma toráxico. Jesús Colombo golpeado por el sexto, terminó la lidia y pasó a enfermería con herida mentoniana y contusión mandibular.

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