Apunte de Juangui: Cristóbal Pardo, Virtual y Virtuoso

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El toreo proletario, veloz, combativo, para carnaval, se convirtió en un baile de tiempos pausados, cintura genuflexa, manos abajo, pasos de compás, distancias exactas y movimientos finos y costosos.

Redacción: Juan Guillermo Palacio

Medellín – Colombia. Cristóbal Pardo, un torero de 18 años de alternativa, curtido en los pueblos de Colombia y Perú, hijo y heredero de “El Cordobés de los Pobres”, una leyenda entre los campesinos bipartidistas del centro y el oriente del país, realizó la faena con más clase de su vida, en la primera de las dos únicas corridas que tendrá la temporada nacional.

El toreo proletario, veloz, combativo, para carnaval, se convirtió en un baile de tiempos pausados, cintura genuflexa, manos abajo, pasos de compás, distancias exactas y movimientos finos y costosos.

No era un algoritmo animado, una probabilidad tratándose de una feria virtual, de un taurostreaming. Ah, pero ni el juego de la FIFA, en sus muchas versiones, ha logrado esa armonía en los movimientos.

Era real. Pardo, el Antonio Ferrera criollo, nuestro “Ferrari”, había experimentado la misma transformación espiritual que vivió el torero formado en Badajoz, hoy figura y referente de las bellas formas. Cada una de sus ejecuciones a su primer toro fueron acompasadas y con temple. Con los pies asentados, la sabiduría de la madurez y el espíritu en estado Namasté. Cristóbal logró hilvanar todas sus series expresando esa condición inexplicable que es el arte.

Una larga obra maestra hecha a un toro de bandera, “Reyecito”, el reserva, del ganadero Miguel Gutiérrez, que fue su cómplice ante el caballete. Todos sus viajes los hizo humillando, con embestidas lentas y rítmicas, metiendo siempre los riñones con codicia. Hasta terminó galopando, tras nueve exigentes series. El toro más completo que ha producido en los últimos años esta fábrica de indultos en serie.

Con el cuarto, un toro de Juan Bernardo que también entregó su carácter y sus fuerzas cuando fue obligado en los medios, Cristóbal expresó tres series con la misma categoría de su primera faena; de circulares repetidos, uno tras otro, como la tierra que rota consecutivamente alrededor del Sol.

Con dos orejas simbólicas y una real, y el espíritu reconfortado, se retiró Cristóbal Pardo, augurando que este sea el inicio de una nueva etapa en su vida profesional.

Lo otro que tuvo valor en la tarde fue la primera comparecencia del antioqueño Luis Miguel Castrillón. Exprimió el buen recorrido del Murube de don Miguel y explayó toda su tauromaquia de la suavidad, locuaz introspección, figura vertical y vuelo de telas en diagonal. Pinchó en su primer intento, pero pudo firmar su obra en el segundo. Cortó 1 oreja.

La tuvo dura Luismi con el quinto, un rival serio de Caicedo que exigía otro tipo de tauromaquia. Le plantó cara con una lidia de vida cómoda que fue lo suficientemente digna.

David Martínez no tuvo suerte en su lote. El primero apenas se movía, y el último pedía un conocimiento que el joven aún no posee. Su mejor tercio fue con las banderillas, tres pares meritorios dada la cornamenta de antílope africano del toro con el que cerró la función.

Tarde de unos y ceros, digital, de concreto vaciado, vacío, de voces estimulantes de profesionales en el callejón… de amigos conectados en el chat intercambiando recuerdos, nostalgia y afectos.

Síntesis del festejo:

66ª Feria de Manizales. Primera corrida (transmisión virtual por la pandemia del Covid). Domingo 10 de enero del 2021. Tarde despejada. Plaza vacía, más de siete mil conectados en sitios taurinos de internet (equivalentes a tres cuartos de plaza). Se lidiaron toros de Santa Bárbara (primero –devuelto por lesión- y sexto), Ernesto Gutiérrez Arango (primero bis, segundo tercero) y Juan Bernardo Caicedo (cuarto y quinto). Todos bien presentados, serios, con cara y trapío, según sus encastes. El primero (S.Bárbara) se lesionó y fue cambiado. El reserva (Gutiérrez) fue indultado, el segundo aplaudido en el arrastre, tercero (Ernesto Gutiérrez) no tuvo el juego que auguraba su trapío, cuarto (Juan Bernardo) embistió con codicia, y quinto y sexto (Juan Bernardo y Santa Bárbara) fueron fieros y encastados. Cristóbal Pardo: 2 orejas simbólicas y oreja. Luis Miguel Castrillón: 1 oreja y silencio. David Martínez: 3 avisos y silencio.

La temporada 66 continúa y cierra mañana a las 3.30 p.m. con toros de Ernesto Gutiérrez, Santa Bárbara y Juan Bernardo Caicedo para los colombianos José Arcila, Juan de Castilla y Juan Sebastián Hernández. Se puede ver en: corrida2.cormanizales.com

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