1ª CALI: INCONGRUENCIAS EN LA PLAZA

0
783

Redacción: Javier Baquero – Jaba

Cali – Colombia. Con carteles como el de la primera corrida deberíamos haber visto una plaza con mejor entrada, sin embargo los graderíos no mostraron la importancia de la tarde. Tres diestros de los llamados guerreros, dos ganaderías de las que se consideran como importantes y exigentes para los diestros.

La tarde que empezó fría y con lluvia, nos dejó ver desde el principio la voluntad y la garra de los toreros. Quizás por momentos unos más que otros. Momentos de verdad disimiles entre si y sí. Es decir hubo de todo. Altibajos en el primero de Juan José Padilla, se mostró cuando quiso y se refugió en la excusa del ruedo cuando hubo lugar. Cuando entró en sintonía nos dejó momentos interesantes, pero con esos tintes de valor y desparpajo de galería. Ya en el cuarto El Pirata salió a reivindicarse con los caleños, las ganas esperadas, la garra en banderillas, tras un capote armónico. Con la muleta jaleando al público, toreo para la galería, más efectismo que torería. No podemos negar el temple refugiado en las ejecutorias de vistosidad, pero sus toros “merecieron mejor suerte en el sorteo”

En cuanto a Sebastián Ritter, al que ayer conocimos como Reyter vino a mostrar su “garra”, de la cual siempre da fe. Con el capote luchador y placeado, con la muleta momentos importantes, pese a que su primero no era materia para triunfo, apenas de cumplimiento. La capa y la pañosa fueron utilizadas por el de Medellín para tratar de sacar contenido y dejando ver que los deseos acompasados con valor y pundonor siempre deja buenos dividendos. En el quinto, se malogró su oponente y se diluyo la esperanza, con el bis, no hubo de donde echar mano, las ganas se quedaron reprimidas en el nacional.

Jesús Enrique Colombo, el torero de Venezuela, quien llegaba como debutante como matador, pues ya nos había visitado como novillero, en esta ocasión vino ostentando su nuevo título de matador, logrado tras una senda de triunfos en multitud de plazas. Ganoso pero con un toro de tan solo dos tandas. La gasolina ni siquiera  cara le alcanzó al del país hermano. Con el sexto el joven venezolano, se adornó y reeditó en sus buenas maneras y deseos, con la capar donosura y temple, con los palitroques variedad y vistosidad. Sobre todo el 3° a la Calafía, espectacular. Con la pañosa toreo hasta donde el toro lo permitió y se fue de vació.

Dejar respuesta