San Isidro: “Enarbolado” Izó la Bandera del Toreo Caro

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La tercera de San Isidro 2026 dejó una tarde de gran contenido taurino en Las Ventas, marcada por la importante faena de Román al bravo “Enarbolado” de Conde de Mayalde. También destacaron la entrega de David Galván y la firmeza de Gonzalo Caballero ante un encierro serio, exigente y de variados matices.

Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora – www.enelcallejon.co/ – Web Aliada

Arbeláez – Colombia. La corrida tuvo un sello definido desde chiqueros: seriedad, presencia y variedad de comportamientos. El encierro de Conde de Mayalde presentó toros bien hechos, ofensivos y con interés en distintos matices, sobresaliendo especialmente el cuarto de la tarde, un toro bravo de verdad que permitió el momento más importante del festejo.

La función comenzó cuesta arriba para David Galván, quien debió enfrentarse a un lote complejo y condicionado por las dificultades físicas de los animales. El primero de la tarde, “Jibelino”, evidenció falta de fuerza desde salida y terminó siendo sustituido por el sobrero “Noruego”, de la ganadería de Fermín Bohórquez. Con ese sobrero, Galván dejó pasajes de notable mérito. El gaditano entendió rápidamente que el toro necesitaba distancia, temple y firmeza. Sobre todo al natural, logró muletazos de gran expresión, llevando la embestida cosida y obligando al animal por abajo. La espada enfrió una actuación que había conectado con fuerza en los tendidos madrileños. El momento dramático de la tarde llegó durante el tercer toro, “Joyero”, cuando David Galván sufrió una aparatosa cogida al intentar intervenir en un quite por chicuelinas. El percance obligó a su traslado a la enfermería y alteró el orden de lidia, aumentando la tensión emocional de la corrida.

Precisamente ese tercero correspondió a Gonzalo Caballero, quien volvió a demostrar su reconocida capacidad para afrontar toros complicados. “Joyero” fue un ejemplar áspero, de genio y malas intenciones, que nunca permitió el lucimiento abierto. Aun así, el madrileño permaneció firme, tragando mucho y apostando siempre por quedarse en el sitio. Esa misma línea de compromiso volvió a repetirse frente al quinto, “Entrador”, un toro de gran trapío que terminó viniéndose a menos conforme avanzaba la faena. Caballero insistió con sinceridad y entrega, intentando construir una labor sobre un animal cada vez más reservado y medidor.

Pero la tarde cambió de dimensión con la salida de “Enarbolado”, cuarto de la función y toro clave del festejo. Desde el capote ya dejó señales de su calidad, especialmente por el pitón izquierdo. Román entendió rápidamente la condición del animal y administró la lidia con inteligencia, evitando excesos en varas y cuidando la movilidad del toro para llegar con opciones al último tercio. Y allí apareció la mejor versión del torero valenciano.

La faena de Román tuvo estructura, temple y profundidad. Sobre la mano derecha consiguió series ligadas, dando siempre distancia y vaciando la embestida por abajo. El toro respondió con clase, largura y transmisión, permitiendo que la obra creciera en emoción y eco en los tendidos.

Sin embargo, fue al natural donde la faena alcanzó dimensión mayor. “Enarbolado” embistió humillado, entregado y con enorme calidad, mientras Román lograba naturales largos, templados y de gran pureza, relajando la figura y dejando la muleta puesta para ligar cada viaje con suavidad y mando. La plaza terminó completamente entregada a una obra que tuvo autenticidad y verdad. Más allá de la oreja concedida, quedó la sensación de haber presenciado una faena importante, construida desde el conocimiento del toro y el concepto clásico del toreo.

La estocada entera recibiendo terminó de rubricar una actuación rotunda de Román, mientras “Enarbolado” era despedido con una fuerte ovación en el arrastre, reconocimiento reservado para los toros que dejan huella en Madrid.

También merece destacarse la actitud final de David Galván frente al sexto bis, “Templado”, de Fermín Bohórquez. Tras salir nuevamente de la enfermería, el torero gaditano afrontó un toro incierto, rebrincado y deslucido, al que logró arrancar muletazos de mérito a base de firmeza y verdad. La gran estocada puso cierre a una labor de enorme dignidad profesional.

En conjunto, la corrida dejó mucho más que un simple resultado estadístico. La tarde confirmó el gran momento de Román, la verdad de David Galván y la entrega de Gonzalo Caballero, además de reivindicar el buen momento ganadero de Conde de Mayalde, cuyo cuarto toro, “Enarbolado”, quedará como uno de los nombres importantes en los primeros capítulos de San Isidro 2026.

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