Román Apuesta y Gana: Trofeo de Ley

0
7

Importante faena del valenciano a un toro encastado y con transmisión de Conde de Mayalde

Redacción: Patricia Navarro
Román llegó a Madrid, tras ubicarse en Sevilla con las ideas muy claras, con ganas de comerse el mundo. Tuvo delante a un primero de Conde de Mayalde con el que quiso devorar a Madrid por sus cimientos, conocedor de cómo funcionan las cosas en esta plaza. Viene a los toros muchas tardes, tiene afición, y sabe cuáles son las teclas, los hilos de la gente venteña. Quiso moverlos con un primero y planteó la faena en la distancia, de lejos, buscando en la inercia lo que el toro no defendía en las cercanías. Pero esta vez no pudo ser. Si algo sabemos los habituales es que la mayoría de las veces en esta plaza de amores y odios, no puede ser. Y la espada acabó de rematar los horrores.

El cuarto que debió ser el turno de David Galván, pero pasó por la enfermería al ser cogido por el tercero al hacer un quite en el toro de Gonzalo Caballero. Fue ahí el cambio de paradigma. Con el mismo rol. Solo que «Enarbolado» también fue toro de Madrid. El de Conde de Mayalde, encastado, con repetición y picante, fue cómplice perfecto para poder robar a Las Ventas otro pedazo de corazón a fuerza de honestidad y seguir queriendo ser torero. En la distancia Román le volvió a poner la muleta. Una y otra vez. Y en esa una y otra vez, rompió una tanda con el toro por abajo, seria la embestida, exigiendo, vez, rompió una tanda con el toro por abajo, seria la embestida, exigiendo, bravo y encastado. Al natural se plantó también Román de lejos y templó una arrancada que no era fácil porque rozaba lo huracanado. Belleza y emoción tuvo todo lo que pasó. Y verdad. La verdad del toreo llega por todos los poros de esta plaza. Aguantó una mirada antes de un pase de pecho de parada cardiaca. Por eso el ruedo define quién puede estar ahí abajo y los que nos emocionamos con lo que ocurre desde arriba. Midió los tiempos y recibiendo entró a matar. Valor, tenía amplios pitones el toro. Cayó perpendicular la espada, pero fue suficiente. Final feliz con una oreja de muchísimo peso, de la que sí nos acordaremos.

Gonzalo Caballero regresaba a Madrid. En los pequeños detalles se vislumbraba un homenaje silencioso y rotundo al inmenso legado de María, esa guerrera incansable que, más allá de su durísima batalla contra el cáncer, ha dejado una lección de vida sostenida en el amor más puro y en una afición desbordante por el fútbol y por los toros. Había, además, una intrahistoria latiendo en su paseíllo. La del vestido rosa y oro que ella elegía para los festejos benéficos. La pequeña María nos ha dejado hace unos días a sus 13 años. A ella fue el brindis del primero, que no iba a ser fácil. El trasteo no alcanzó mayores logros. Brutote el toro y sucia la labor. Ángel Gómez lo bordó con los palos en el quinto. Apostó Caballero con un toro incierto en una faena demasiado larga y que acabó inconclusa.

Toros en Las Ventas. Feria de San Isidro.David Galván, Román y Gonzalo Caballero © Alberto R. Roldán / Diario
Toros en Las Ventas. Feria de San Isidro.David Galván, Román y Gonzalo Caballero © Alberto R. Roldán / Diario Alberto R. RoldánFotógrafos

Brindó David Galván el sobrero primero, de Bohórquez a Raúl Ruiz, herido grave en esta plaza hacía unos días. Alegría verle. Le desafió el toro después que repetía pero por dentro y con la molestia añadida del viento. Aguantó y no era fácil. Esfuerzo serio que llegó al público. Fue cogido en el tercero, al quitar en el toro de Caballero y se lo llevaron a la enfermería. Regresó en el sexto con otro sobrero de Bohórquez, que topaba y se metía por dentro. Anduvo firme en esa larga tarde que de extensa fue fría, entre otras cosas.

Ficha del festejo

Las Ventas. Tercera de la Feria de San Isidro. Se lidiaron toros de Conde de Mayalde. El 1º, sobrero de Fermín Bohórquez, correoso; 2º, descastado y rebrincado; 3º, brutote y sin entrega; 4º, buen toro, encastado y repetidor; 5º, encastado; 6º, de Bohórquez, sobrero, brutote.

David Galván, de malva y oro, aviso, media, descabello (saludos); estocada (silencio).

Román, de grana y oro, cuatro pinchazos, aviso, estocada, tres descabellos (silencio); estocada (oreja).

Gonzalo Caballero, de rosa y oro, pinchazo, media, aviso, cuatro descabellos (silencio); aviso, pinchazo, estocada desprendida (silencio).

 

Dejar respuesta