Sevilla: El Toreo Eterno

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Un Morante lidiador histórico es devuelto por la policía de la Puerta del Principe. También Juan Ortega marra una faena estética. El debutante Víctor Hernández con un toreo hierático corta la única oreja. Pobre encierro de Núñez…

Redacción: Jorge Arturo Díaz Reyes – https://todotoroblog.blogspot.com  – Web Aliada

Cali – Colombia. Morante de la Puebla que se había librado pronto del manso primero con una estocada contraria cuarteando. Recibió al soso y noblote cuarto “Colchonero” con ocho largas, displicentemente recostado contra las tablas. Ayudado sí por los peones, que tras cada lance cazaban al disperso desde dentro y fuera de la barrera para traérselo. Ya en propiedad de su atención, le impartió seis y media verónicas de las suyas, un recorte rodilla en tierra y una movida serpentina, prólogo a una faena sorprendente que reeditó de pasta a pasta las tauromaquias de Goya, Pepe Illo, Paquiro, Corrochano…

Más que un mágico regreso al pasado fue un homenaje al toreo eterno, superior al tiempo, los modos y las modas. Una faena enciclopédica por su largura, que muchos podrían creer, y lo dijeron, preconcebida, producto de una estudiada bibliografía. Pues no, su hilo conductor fue la inspiración de un torero cuyo sentimiento surge de una basta y profunda cultura taurina.

Por encima y a pesar de la falta de emoción del dócil (lástima el toro, dijo él mismo al final), desplegó una sucesión de suertes y recursos que remitían a los orígenes. Al toreo juego, al toreo fiesta. Con dos lances templados y una larga lagartijera dejó el animal en suerte (de puyas no puyas), quitó por tijerillas, pidió las banderillas y colocó tres pares; al sesgo, de poder a poder, y el tercero al quiebro sentado en una silla como el dieciochezco Martincho dibujado por Goya. La Maestranza repleta se caía.

Sentado en la misma silla inició el último tercio con cuatro ayudados por alto, cuatro derechas en redondo, con molinetes al derecho y al revés, ayudados en círculo por bajo que desembocaban en pases de pecho redondos, costadillos, trincheras, naturales de medio pecho y pecho completo, forzados y abanicos finales. Dueño absoluto de los terrenos, de los viajes y de los escasos 512 kilos del colorado Núñez. La lidia per se, que no necesitó de la “transmisión” del animal para llegar estremecer y convencer a todos. La plaza era un manicomio banda incluida. Televidentes también. El único sereno era él.  Entonces entro bien a volapié y marcó el pinchazo arriba. No pasa nada nos dijimos. Luego dejó media espada contraria ineficaz que obligó descabellos, dos barrenados.

Ahí se armó el forcejeó entre la inopinada petición de oreja y la autoridad de su señoría doña Macarena de Pablo Romero que se mantuvo en su ley, con una firmeza que ya quisiéramos para muchos de sus colegas masculinos. La abroncaron tras las dos merecidas vueltas al ruedo. Y al final de la corrida un grueso grupo de seguidores jóvenes bajaron al ruedo, se echaron al maestro a hombros y con su anuencia trataron de sacarlo por la Puerta del Príncipe (que sabemos, exige tres orejas). La policía lo impidió, entonces tomaron con él para la puerta de cuadrillas y hasta el carro por la calle Iris.

La gran faena, sin suerte suprema, no tuvo parangón, quedará en los anales, no será olvidada, no podrá serlo. Pero el gran Morante y la majestad de la plaza no se merecían el desaire final. Incluso, cuando se forcejeaba por el cerrojo, desde el micrófono alguien sugirió derribar el augusto Portón. Vamos.

El toreo manoletista de Víctor Hernández brilló. Así como el arte de Juan Ortega en los saludos, los bellos quites y desperdigado como destellos luminosos a lo largo de las bregas con sus malos toros. Fue una gran tarde, para el recuerdo, en la que el rey de la fiesta no fue rey, pues hubo más toreo que toro. De todas maneras, histórica, histórica.

Ficha del Festejo

Sevilla. Jueves 15 de abril de 2026. Plaza de La Real Maestranza de Caballería. 6ª de abono. Sol. Lleno de “No hay billetes”. Seis toros de Álvaro Núñez, con 526 kilos promedio, blandos, mansurrones, noblotes y sosos. José Antonio Morante de la puebla, silencio y dos vueltas al ruedo. Juan Ortega, Saludo y silencio. Víctor Hernández, oreja y saludo. Incidencias: Marcos Prieto se desmonteró tras parear al 6°. Al final del festejo Morante tras ser devuelto de la Puerta del Príncipe, fue sacado a hombros por la puerta de cuadrillas.

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