Santa Coloma para colombianos

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Foto: Casa Toreros

Una corrida de toreros colombianos, jóvenes, de siete toros, que duró más de cuatro horas, con lluvia previa y clima frío, fue un manantial de interés.

Una corrida de toreros colombianos, jóvenes, de siete toros, que duró más de cuatro horas, con lluvia previa y clima frío, fue un manantial de interés.

La capacidad de concentración fue exigida tope. Nadie bostezó. La presencia de un encierro mayor de edad, con el repertorio de bravura y de dificultades del encaste Santa Coloma, ofreció un repertorio de frac y concertino que todavía da qué hablar.

Cuatro cárdenos, cornivueltos con mirada china, y dos negros de fenotipo tradicional llenaron de emociones la Santamaría. Verlos salir, asentar sus pezuñas y respirar profundo era, ya de por sí, una exposición de museo.

Toros adultos, maduros, aplomados, exigentes. Cuatro pidieron a los toreros el carnet. Si el diestro era capaz de asentar los pies, mostrar decisión y ofrecer el engaño con el toque justo, los camiones se arrancaban y ofrecían sus hocicos humillados y la exuberancia de sus morrillos. Condición que aprovecharon David Martínez en cuatro series naturales y José Arcila en sus dos comparecencias.

A los diez años de trasegar por arenas de pueblos y ciudades, José Arcila descubrió una manera de estar en torero que lo distingue de los demás. La mostró en Manizales, su ciudad natal, en la pasada temporada. Esa noche, en el festival, fue capaz de construir un personaje caballeresco, de maneras edulcoradas y profundas.

Lo interesante es que fue capaz de sostener esa caracterización en la capital ante un encierro adulto, maduro y exigente.

Ejecutó de nuevo la suerte de la silla, aunque esta vez sentado de refilón, por la presión de uno de sus toros. Quebró la cintura, bajó la mano y expuso en terrenos minados por el genio característico de los toros con sangre Santa Coloma. Y mató con fulminantes estocadas.

Ante su segundo toro hizo todo eso tras una voltereta de la que cayó apoyado en las vértebras del cuello y vio cómo el pitón daba un uppercut en su rostro. Se llevó tres orejas.

David Martínez demostró también sus buenas maneras en algunos pasajes: dando verónicas a su primero, al rematarlas con una media y en cuatro series de naturales en las que transmitió aromas profundos, en faenas que no pudo redondear.

La suerte, en cambio, fue injusta con Moreno Muñoz, el otro alternante. Le adjudicó tres mansos cobardes a los tuvo que corretear con todo tipo de recursos, violando por momentos sus más profundas creencias.

Son las 12 de la noche en el hotel Ibis. La corrida de los Santa Coloma y de los toreros colombianos todavía da mucho de qué hablar.

Síntesis del festejo:

Temporada de Bogotá 2020. Quinta corrida. Sábado, 29 de febrero del 2020. Tarde noche fría, después de lluvia. Media plaza de asistencia.

Se lidiaron tres toros de Vistahermosa (Santa Coloma con rasgos de Saltillo), bien presentados, serios, cuajados, maduros; tres con juego destacado (primero, premiado con vuelta al ruedo, segundo y cuarto), uno aceptable, el sexto, y tres mansos y huidizos, los de Moreno Muñoz.

 José Arcila: 2 orejas y 1 oreja.

Moreno Muñoz: palmas, 3 avisos y 2 avisos.

David Martínez: (confirmó alternativa) división de opiniones con vuelta al toro y silencio.

La temporada 2020 de Bogotá concluye hoy domingo con toros de Juan Bernardo Caicedo para Sebastián Castella, Andrés Roca Rey y el nacional Juan de Castilla.

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