La vocación de Téllez

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Ángel Téllez saluda al final de la corrida. Foto: Luis Sánchez-Olmedo, www.cultoro.com

Con más de tres cuartos de plaza, aplaudidos Castella y el confirmado Téllez. Silenciado De Justo. Encierro de juego dispar.   

A pleamar del tsunami de ayer, la plaza se ocupó a más de tres cuartos, para ver seis juanpedros cuatreños. Cinco de Jandilla y uno quinto deVegahermosabien y proporcionadamente presentados que arrojaron en báscula 549 kilos promedio. Cinco negros y el último colorado jugaron de forma diversa. Dóciles y pausados, aunque a menos el segundo y el cuarto; broncos y de mal estilo tercero y quinto; mansos y sosos el primero y el sexto.

Sebastián Castella, se llevó el lote propicio. Con el segundo, desplegó una faena muy templada y ligada por la derecha, pero dibujada con el pico de la muleta y fuera de jurisdicción, cosa que algunos que no tragan le recriminaron con justicia, pues el animal de una obediencia rayana en la mansedumbre no ameritaba tales precauciones. La mayoría por supuesto no, al contrario, tas la estocada honda y trasera le manifestaron su beneplácito, invitándole al tercio, pero el francés, conocedor de la plaza se negó a salir, obviamente con mejor criterio.

Mas encastado el cuarto, más comprometida la brega también, pero a menos aseada, lenta y fluida. Cuatro chicuelinas al quite y un achuchón. Tres cambios estatuarios por la espalda y un desarme. La muleta resultaba trompicada, el viento agravaba y la transmisión de las embestidas se diluía sin autoridad hasta la renuncia. Media espada trasera y caída le dieron las palmas al arrastre.

Emilio de Justo, en los primeros lances, el tercero le saltó con las manos por delante cada vez. No desistió y le paró en las afueras con verónica y una media estupenda. Germán González desatina y el animal arrea desordenadamente trompica y aprieta. Con dos en duro y una espada total sale silenciado del problema.

Áspero el de Vegahermosa, no se dejó, pero recibió atacando de largo la vara de la corrida, por Felix Majada, que no pudo reeditar en la segunda. La muleta nunca se adueñó de la compleja embestida pero la estocada fue la de la tarde y mandó al toro entre palmas.

Ángel Téllez, confirmó alternativa con “Gallego”, un manso, tardo, inexpresivo, que se despitonó del izquierdo en la arena y con el cual estuvo todo lo correcto que se puede y se debe estar en tan significativa circunstancia. La gente le respetó y calló cuando mató de pinchazo y estocada.

Al sexto, siete y media verónicas meritorias, cuatro talaveranas y una larga revolera, buenas. Ochoa pica trasero y marra luego. De rodillas espera y el viaje viene al cuerpo desbaratando la muleta y obligando zambullida. Dos tandas derechas de a cinco con cambio de mano y pecho y luego por naturales frontales y al final, a pie junto y de perfil no muy ligados por la renuencia del manso. Todo cruzado, jugado y en los terrenos del toro hasta el aviso. La estocada descentrada mata, y saluda una fuerte ovación de despedida.

Pese a lo deslucido de su lote, la vocación de verdad, seriedad y sobriedad del confirmante fue lo que contrastó la tarde. Debe regresar.

FICHA DEL FESTEJO

Madrid. Jueves 23 de mayo de 2019. Plaza de Las Ventas 10ª de San Isidro. Lleno de no hay billetes. Sol, nubes y viento. Cinco toros de Jandilla, bien presentados y armados, nobles y faltos de raza y uno, 5º, de Vegahermosa bien presentado sin clase.

Sebastián Castella, palmas y silencio tras aviso

Emilio de Justo, silencio y silencio.

Ángel Téllez, confirmación silencio y ovación de despedida tras avsio.

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