La lente encontró en San Marcos, Aguascalientes, la expresión más íntima de la torera Miriam Cabas: temple, entrega y verdad quedaron detenidos en una serie de fotografías de Jorge Gutiérrez, captadas con sensibilidad y precisión en una tarde donde cada instante tuvo su propio lenguaje.
Redacción: Jorge Gutiérrez
Aguascalientes – México. Hay fotografías taurinas que simplemente registran una faena y otras que consiguen contarla. En San Marcos, Aguascalientes, la cámara de Jorge Gutiérrez encontró en Miriam Cabas esos momentos que muchas veces duran apenas un suspiro, pero que en el ruedo dicen todo: el cite medido, el embroque, la quietud, la cintura acompañando la embestida y ese instante en que torera y toro parecen entenderse en un mismo compás. Fotografiar el toreo exige algo más que técnica; obliga a leer la distancia, anticipar el muletazo y reconocer dónde está la verdad de la suerte. Gutiérrez lo hizo desde una mirada atenta, dejando que cada disparo del obturador conservara la naturalidad de una torera que busca expresarse sin artificios.
Las imágenes de Miriam Cabas adquieren así una dimensión que trasciende el simple documento gráfico. Hay en ellas sensibilidad para descubrir el instante y precisión para congelarlo, cualidades indispensables cuando se pretende retratar la esencia de una faena. El capote, la muleta, la figura erguida y la emoción contenida del tendido aparecen convertidos en memoria visual de una tarde taurina en San Marcos. Jorge Gutiérrez no solo fotografió a la torera: interpretó, desde su propia perspectiva, el lenguaje de su toreo y dejó constancia de esos fugaces momentos en los que el arte, el valor y el temple encuentran su sitio exacto frente al toro.























