Acho: Dos Tardes de Triunfo y un Escapulario Con Historia

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La plaza de Acho vivió dos jornadas de máxima expectación, con Joaquín Galdós como protagonista del festejo del sábado y Andrés Roca Rey como gran triunfador del cierre ferial del domingo. El peruano conquistó su quinto Escapulario de Oro, igualando una marca histórica, mientras la ganadería de Victorino Martín recibió el Escapulario de Plata.

Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora – www.enelcallejon.co/ – Web Aliada

Ubaté – Colombia. La Feria del Señor de los Milagros 2026 encontró en sus dos últimas tardes dos expresiones distintas del triunfo taurino: la reivindicación de un torero en su propia tierra y la consagración de una figura que continúa ampliando su lugar en la historia de Acho. El público respondió con llenos de «No hay billetes», confirmando la capacidad de convocatoria de una plaza que mantiene su peso en el calendario taurino internacional.

JOAQUÍN GALDÓS: AUTORIDAD Y SENTIMIENTO EN SU PLAZA

El sábado 31 de octubre, la cuarta corrida de la feria reunió a José María Manzanares, Alejandro Talavante, Andrés Roca Rey y Joaquín Galdós, frente a ejemplares de Torrealta, Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto. La corrida presentó desigualdades de comportamiento, con algunos ejemplares que ofrecieron posibilidades y otros que exigieron recursos técnicos para resolver sus dificultades.

La tarde tuvo nombre propio: Joaquín Galdós. El diestro limeño encontró en el cuarto, perteneciente a La Ventana del Puerto, un ejemplar con nobleza y recorrido, al que supo administrar las distancias y conducir con temple. Su labor tuvo especial profundidad por el pitón izquierdo, donde consiguió naturales de buen trazo y ligazón. También hubo exposición en los terrenos comprometidos, con un cierre de rodillas que elevó la temperatura de los tendidos.

La estocada, de efecto fulminante, puso el broche a una faena que fue premiada con las dos orejas. El toro recibió una ovación durante el arrastre y Galdós abrió la Puerta Grande de Acho, reconocimiento a una actuación en la que conjugó conocimiento de las condiciones del astado, mando y capacidad de transmisión.

Su segundo ejemplar no ofreció las mismas facilidades, pero el peruano volvió a mostrar disposición y firmeza, aunque sin obtener recompensa. Dos orejas y Puerta Grande para Galdós, que encontró en su propia plaza el escenario para reivindicar su dimensión taurina.

Alejandro Talavante, que reaparecía después del percance sufrido en Sevilla, dejó pasajes de calidad con ambos ejemplares, especialmente al natural, pero la espada le impidió convertir sus actuaciones en trofeos. Saludó dos ovaciones. Roca Rey, por su parte, mostró entrega y capacidad ante un lote de escasas opciones, mientras Manzanares se marchó sin tocar pelo.

ROCA REY Y CASTELLA: UN CIERRE DE CATEGORÍA

El domingo 1 de noviembre, Acho reservó para su última corrida un mano a mano entre Andrés Roca Rey y Sebastián Castella, con seis toros de Núñez del Cuvillo. La expectación se tradujo nuevamente en un lleno absoluto, en una tarde que tuvo emoción, competencia y dos conceptos del toreo puestos frente a frente.

Roca Rey asumió el compromiso con la responsabilidad de figura y la ambición de triunfar ante su afición. Cortó una oreja en su primer turno, alcanzó el máximo reconocimiento de dos orejas en el cuarto de la tarde y sumó otro apéndice en su último toro.

La faena al cuarto fue el punto culminante de su actuación. Después de un inicio de muleta de gran quietud, el peruano sometió las embestidas por abajo, construyó series de naturales y terminó imponiéndose en terrenos de cercanías, cuando el animal comenzó a buscar las tablas. La contundencia con la espada completó una obra de autoridad que encontró respuesta inmediata en los tendidos.

Cuatro orejas y salida a hombros por la Puerta Grande fue el balance de Roca Rey, quien volvió a demostrar su capacidad para asumir la responsabilidad de los compromisos mayores.

Sebastián Castella tampoco fue un invitado secundario en esta competencia. El francés paseó dos orejas, una en su primero y otra en su segundo, y dejó constancia de su experiencia, dominio de los terrenos y capacidad para construir faenas de largo metraje. Su actuación aportó el contrapunto técnico y artístico a una tarde en la que ambos matadores salieron fortalecidos.

El resultado fue contundente: seis orejas entre los dos toreros, con un Roca Rey especialmente inspirado ante el cuarto y un Castella que respondió con la solvencia propia de una figura consolidada.

EL ESCAPULARIO DE ORO: UNA PÁGINA HISTÓRICA

Escapulario de Oro 2026: Andrés Roca Rey fue declarado triunfador de la Feria del Señor de los Milagros y recibió el Escapulario de Oro, distinción que premió su actuación ante el cuarto toro del mano a mano dominical, al que cortó las dos orejas.

Este reconocimiento tiene una dimensión histórica: es el quinto Escapulario de Oro de su trayectoria, después de los obtenidos en 2016, 2017, 2018 y 2022. Con esta nueva distinción, el torero peruano igualó el registro de Enrique Ponce y Sebastián Castella, quienes también suman cinco galardones de esta categoría.

El Escapulario de Plata, correspondiente al apartado ganadero, fue concedido a Victorino Martín, en reconocimiento al juego de sus ejemplares durante su histórico debut en la bicentenaria plaza limeña. El galardón fue recogido por Rafael Iribarren, en representación de la casa ganadera.

ACHO CIERRA CON ARGUMENTOS PARA EL FUTURO

Las dos últimas tardes dejaron algo más que cifras y trofeos. Joaquín Galdós reivindicó el valor del torero peruano en su propia plaza; Roca Rey ratificó su condición de figura internacional y añadió un nuevo capítulo a su trayectoria; Castella aportó categoría y competencia, mientras Victorino Martín obtuvo un reconocimiento significativo para su divisa.

Acho despidió su feria con dos Puertas Grandes, seis orejas en el mano a mano final y un Escapulario de Oro que ya forma parte de la historia taurina de Lima.

El balance también deja una lectura importante: la continuidad de una feria exige carteles de interés, ganado con condiciones para el lucimiento y toreros capaces de responder a la exigencia de una afición que conoce los fundamentos del toreo y valora tanto la técnica como la verdad delante del toro.

La temporada limeña encontró en Roca Rey a su máximo laureado, pero también en Galdós a uno de los grandes protagonistas de sus últimas jornadas. Dos toreros peruanos, dos triunfos de distinta naturaleza y una misma plaza como escenario de una afición que sigue reclamando protagonismo en la tauromaquia mundial.

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