Campo Bravo: Victorino Martín Explica…

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En las próximas fechas se sacarán a los sementales de Victorino Martín para conducirlos con su piara de vacas, mientras que los becerros tendrán como siguiente paso el herradero.

Redacción: Pablo López Rioboo – Cultoro.es

Cáceres – España. El campo bravo es ese lugar donde aquellos que se denominan animalistas deberían realmente estar, una zona donde la convivencia del hombre, el toro y el caballo es más que palpable. Este lunes nos trasladamos hasta una de las fincas que posee el ganadero Victorino Martín: en esta ocasión reproducimos uno de sus últimos vídeos filmado en un cercado donde se encuentran varios de los sementales de la casa, tanto del encaste Albaserrada como del de Urcola.

Para los más neófitos diremos que la rama Albaserrada da astados cárdenos en su distintas variantes y negros, mientras que la sangre Urcola da animales berrendos, coleteros, calceteros… tanto en negro como en colorado. También esta sangre da animales de pelo negro y colorado, pero raras veces sin accidentes en la piel que le den ese pelaje tan llamativo.

En este cercado conviven los sementales con los becerros recién destetados y separados de sus madres. Al introducir sementales míticos de esta ganadería como ‘Cobradiezmos’ o ‘Cidrón’, se evitan peleas entre ellos, siendo la convivencia más tranquila, encontrándose los becerros más relajados tras separarlos de sus madres. En las próximas fechas se sacarán a los sementales para conducirlos con su piara de vacas, mientras que los becerros tendrán como siguiente paso el herradero.

‘Uruguayo’, ‘Cobradiezmos’ o ‘Cidrón’ hacen las veces de cabestros en casa de Victorino Martín al guiar a los becerros para cambiarlos de cercado. Se busca con ello que los animales están calmados y arropados por sus hermanos de camada, todo lo que sea hacer las cosas con prisas provoca estrés en el animal, evitando que la labor tenga el éxito deseado.

Son momentos en los que la actividad en el campo no para. Una vez acabada la temporada, el campo se hace presente: herraderos, saneamientos, tentaderos, división de toros por cercados… todo en un otoño y un invierno donde se espera que el agua haga acto de presencia para cambiarle el color a una dehesa que pese a verdear en algunos lugares aún está lejos de recobrar ese esplendor que tiene cuando las lluvias riegan sus cercados.

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