Manizales: Apareció el Duende en La Monumental

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Triunfo Rotundo de la Fiesta, bravura, arte, conexión, trasmisión y futuro en una corrida desbordante de sensibilidad

Redacción: Tomás Mondragón Ortiz

Manizales – Colombia. En la Monumental Plaza de Toros de Manizales El Cid se despidió en maestro, Román se reencuentra con exquisitez, Sebastián Hernández en su alternativa soñada, los cómplices fueron los toros de Santabárbara, que con bravura, trapío y nobleza, permitieron vivir una tarde memorable en la capital de Caldas.

El  Cid: sonriente, sensible, se despedía en calles de honor al inicio, estuvo en maestro y cortó tres orejas.

Román: la feria que más le gusta, se desprende de su carga, su segundo fue para decir rotundamente, con exquisitez y torería, que está para ser muy grande. Indultó a un toro bravo de don Carlos Barbero.

Hernández: demuestra que da el paso de la alternativa porque es torero. Muestra su toreo fino y clásico, con seriedad, suavidad y verdad corta las orejas.

Seis de seis del Capitán Barbero, con diferentes notas, variopinta, con trapío y edad, tuvieron codicia, bravura, nobleza y trasmisión. El pero fue la justa fuerza.

Los asistentes disfrutamos de una corrida de toros redonda y rotunda, la tarde quedó para la historia de todos, y de dónde echar mano como argumento de la razón y justificación de la fiesta brava.

Jinete fue el toro de la alternativa del colombiano, Hernández lo recibió con suaves verónicas que permitieron ver la calidad y desplazamiento que tenía el enrazado ejemplar. La vara de Reinario fue buena, la franqueza de ejemplar, su son y galope fueron lucidos en banderillas en donde Santana dejó dos pares que obligaron la ovación del público y saludo del de plata.

El brindis a su familia dio paso a la tanda a media altura, en largo, dándole mucho sitio, ligó derechazos de gran factura y remate suave. El toro quiso mirarle cuando se ubicó a menor distancia, resolvió sin destemplarse e hizo sonar a música.

Naturales con la mano izquierda dos muy buenos y dos mas en terrenos de toro que  por su bravura protestó. Faena de orejas, firmada con manoletinas, la espada traserita y tendida, le restó una oreja, el ejemplar fue ovacionado el arrastre.

El Cid, con el pesado y gordo Rabioso, comenzó a media altura, acompañándolo y permitiéndole lucir su codicia y galope. Su cuello corto le impedía humillar en los cortos y mandones derechazos, la faena sube en calidad y se ordena el pasodoble para acompañarla. El toro franco, fijo y pronto, ante una tauromaquia de mucho poder. Por la izquierda lo trajo y corto y les dio profundidad, en una tercera tanda de naturales se vio hondura en los mismos, faena redonda en maestro, la presidencia tardía hizo sonar el pasodoble Feria de Manizales, que debe ordernarse para acompañar las faenas importantes, sin embargo, sonó para acompañar la búsqueda del la espada, que entró completa, algo trasera y tardía, descabelló con gran acierto cortando la oreja, la petición de la segunda, los tiempos y la presidencia, hicieron asomar el pañuelo azul que ordenaba la vuelta al ruedo del ejemplar.

Román apenas si logra y busca encelar a Camarero, muy justo de fuerza, y con menos codicia que el resto de la corrida. Galopó franco en banderillas.

Una primera buena tanda hizo pensar que iban a romper toro y torero. La faena tuvo altibajos, con toques fuertes, construida a base de unipases, buenos unos y otros no tanto, no logró subir en intensidad. La estocada trasera, el descabello y el de Usía errado otorga la oreja, dándole el mismo valor a lo de Hernández y El Cid.

Dicharachero comienza humillando con calidad y son, la justa fuerza hace que el torero le acompañe con la cintura, encelándolo con un capote conducido con donosura y torería.

Picotazo en la vara el que el toro se muestra muy blando y pierde las manos. El pitón izquierdo muestra calidad y nobleza. Franco y bravo en banderillas en las que asomaron toreros y clavaron en lo alto obligados a saludar en cerrada ovación Emerson y Calvo.

Se despedía El Cid y el regalo era que le acompañara el pasoboble Feria de Manizales desde el comienzo de faena, acierto premonitorio, tras el brinda a la empresa Cormanizales, en cabeza del doctor Juan Carlos Gómez, que habían permitido aplazar la despedida. Trompicó y se avisó por el izquierdo, nobleza, calidad, casta y son, un gran toro lucido espléndidamente, en maestro, por Manuel Jesús El Cid, dos circulares por derecha hicieron delirar a la parroquia, el grito de Torero! Torero!, los oles largos y sentidos. Pinchó sin soltar y dejó una gran estocada, las dos orejas y la vuelta al bravo toro, firmaron la despedida de unos de los toreros buenos, caros y de los pocos con tanta maestría.

El negro Castellano, fue recibido con decisión en larga cambiada de Román, repitió codicioso, alegre, bravo a las chicuelinas en los medios y luego galleadas y suaves para conducirle a la corta vara, muy medida por Viloria, maldita justa fuerza.

Román lo brindó en los medios a las doce mil asistentes, de rodillas en los medios instrumenta derechazos a media altura, corriendo bien la mano templando, y ejemplar que mostraba su casta y raza.

Codicioso y bravo ejemplar, Román entregado, hasta allí en tres tandas aseado. Apareció el duende, los largos muletazos tuvieron profundidad en tanda sensacional, hacen sonar la música justo para acompañar naturales con la mano izquierda exquisitos, bajos sin cambiar la altura,  rompe el torero, la carga desaparece, las recientes tardes se borran en cada muletazo, el toro por derecha y por izquierda con bravura, ataca en lo alto el Feria de Manizales, tardía pero sonó para acompañar la faena de un torazo, instrumentada por un Román inmenso, franco y claro. Indultado el toro y las dos orejas simbólicas firman el retorno y reencuentro con Román.

Su debut había sido de altura y de oreja, padrino y testigo, cada uno con tres orejas, tenían asegurada la puerta grande, todavía el murmullo del indulto. Todo eso tuvo que superar el nuevo torero colombiano, el toro metía la cabeza con calidad, algo distraído de comienzo, apenas si lo encela con el capote, quite por gaoneras con mucho valor, le brindó a la fiesta, meor a que a fiesta este viva, en cabeza de don Felie Negret. Muy bien Sebastián templado, de rodillas y en pie, toreando serio, faena a más y la música se ordena, el duende estaba allí junto al torero serio y clásico y junto al toro en su clase, son y raza. Pincha y estocada completa, la oreja, su segunda y su puerta grande en tarde mágica en Manizales. Una verdadera tarde que defiende, desde la materia prima con bravura y los toreros en verdad, la fiesta brava.

Síntesis del festejo:

65ª Feria de Manizales. Tercera corrida.  Martes, 7 de enero del 2020. Tarde-noche fresca y despejada, con luna casi llena, igual que la plaza.

Se lidiaron toros de Santa Bárbara (Encaste Domecq, del de Juan Pedro, Jandilla, Joselito, Las Ramblas y El Ventorrillo), bien presentados, serios, con cara y lámina. Cada uno entregó su casta en diversas versiones. Manuel Jesús “El Cid”: 1 oreja y 2 orejas. Román Collado: 1 oreja y dos orejas simbólicas. Juan Sebastián Martínez (alternativa): 1 oreja y 1 oreja. Se indultó el toro número 531, Castellano, con 472 kilos, el lote del Cid recibió la vuelta al ruedo.

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