Plazas de toros antiguas

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ATOCHA

Redacción: www.elhorizonte.mx

Siempre que se habla de los templos de la cultura de la tauromaquia, es decir, de las plazas de toros con mayor antigüedad, unos piensan en España, origen de la Fiesta Brava, algunos otros pensarían que la plaza de Acho en Perú pero habría que precisar algunos datos.

En una ocasión platicando con un grupo de aficionados sobre este tema, en el caso del que esto escribe, comenté que la plaza más antigua del mundo era la de Cañadas de Obregón en el estado de Jalisco, México; otro de ellos comentaba, con mucha seguridad que era la plaza mayor de Madrid en España, y puede ser correcto, lo único que habría que matizar, es que ésta no se encuentra en activo para esa finalidad y en cambio la de Cañadas de Obregón permanece vigente.

Vayamos por partes, si bien es cierto que una plaza mayor obedecía en la edad media a un incipiente trazo de un modelo urbanístico para una comunidad naciente y entre muchas otras actividades que tenía era la de correr toros y alancearlos para diversión de los caballeros de la nobleza. De alguna manera las plazas mayores fueron pensadas con ese fin, pero también tenían otros usos como el asentamiento de mercaderías, sede de ferias de ganado y lugar siniestro para llevar a cabo los autos de fe.

El investigador e historiador taurino tapatío Federico Garibay Anaya en el cuaderno No. 30 de Bibliófilos Taurinos de México sobre la plaza de Cañadas de Obregón en coautoría con el Arq. Miguel Luna Parra refieren: «…las llamadas plazas mayores que en algún tiempo sirvieron de escenario a festejos taurinos, aún existen muchas en España.

Antes de que el toreo se convirtiese en una profesión retribuida; cuando simplemente constituía una valerosa y desinteresada práctica de nobles caballeros, se verificaron incontables fiestas reales en calles y plaza públicas. Felipe III, en 1617, ordenó la construcción de la plaza mayor de Madrid, especificando en sus instrucciones que se contase con un amplio espacio para correr toros, lo que presenciaban los aristócratas de la Corte desde sus suntuosos y tapizados balcones…»

Sin embargo si de plazas mayores se trata tenemos la plaza mayor de Valladolid que es más antigua y se construyó a consecuencia de un incendio el 21 de septiembre de 1561 que destruyó gran parte de la ciudad y fue ordenada por el rey Felipe II. Entonces se proyectó un gran espacio abierto y rectangular rodeado de edificios con balconaje enrejado que servirá como modelo para la plaza mayor de Madrid y del resto de las poblaciones ibéricas, entonces podemos considerar la de Valladolid una de las plazas que primero celebró juegos de toros y cañas en España.

Otra singular plaza mayor es la de Salamanca, verdaderamente bella y con sabor propio que me tocó conocer y que conserva algunos toques distintivos que le otorgan originalidad, además la ciudad posee una intensa vida universitaria por ser sede de prestigiadas instituciones educativas que le dan frescura a su diaria convivencia.

La plaza mayor en la que aún se corrían toros en la segunda mitad del siglo XIX; no eran nada raros los festejos taurinos celebrados en este sitio si consideramos que una buena parte de ganaderías de bravo se encuentran en el campo charro salmantino. El aroma taurino de la ciudad se extiende cerca de la plaza mayor, ya que cuenta con un excelente museo taurino dedicado entre otros temas a los toreros de la tierra, Santiago Martín «El Viti», Julio Robles y Pedro Moya El Niño de la Capea. Dicen que ya retirado, por las tardes, con majestad y torería inigualable, daba su paseo diario por la plaza mayor Santiago Martín «El Viti».

En Andalucía creo que la única plaza a modo de plaza mayor está en la ciudad de Córdoba, esta se llama plaza de «La Corredera» donde antiguamente se celebraban corridas de toros, el trazo es también rectangular; sitio que visité y a la que llegué caminando desde la plaza de las Tendillas, -lugar donde se encuentra al centro de la misma la estatua del «Gran Capitán» Gonzalo Fernández de Córdoba-, ingresé a la plaza por uno de los extremos a través de un gran arco; lugar interesante puesto que en otro extremo existe una estrecha calle en la que subsiste el nombre de «Toril» sin duda haciendo alusión a el espectáculo taurino que ahí se celebraba y por donde seguramente entraban los toros a la plaza. El investigador e historiador cordobés Francisco Bravo Antibón refiere una anécdota de ese sitio donde se celebraban corridas: «… nos viene a la memoria el hecho de que a finales del siglo XVI, solía asistir don Luís de Góngora, y por tal razón fue amonestado severamente por el obispo de Córdoba en 1589, dando pié a una controvertida situación judicial y a una ingeniosa defensa por parte del poeta y dramaturgo…»

Sobre la celebración de corridas de toros en el lugar, refiere el mismo Bravo Antibón que: «…aparece una reseña en un folleto editado en nuestra ciudad, en la imprenta de la calle Libertad el 20 de octubre de 1761, detallando la celebración de tres corridas habidas en la Corredera, el día 28, el día 31 de septiembre y el 1° de octubre de dicho año.»

En España existen dos plazas de toros muy antiguas con la particularidad de que en ambas su trazo original era rectangular modificándose una de ellas a octagonal. Construidas exprofeso con ese fin y aún se conservan en activo como lo son la plaza de toros de Béjar «El Castañar» en la provincia de Salamanca en Castilla y León y otra en la provincia de Ciudad Real, en plena ruta manchega de El Quijote, la plaza de Santa Cruz de Mudela conocida por el santuario de Nuestra Señora de Las Virtudes, a la que está anexa.

A poca distancia de la población de Béjar y vecina del santuario de Nuestra Señora del Castañar se encuentra la plaza de toros «El Castañar». Las primeras noticias sobre la plaza son del año 1667 en que solicita permiso al alcalde Juan de Carpio y Gijón para celebrar toros en «El Castañar» en una plaza de maderas enrejadas, fue en 1706 cuando el Duque Juan Manuel II, substituye la plaza de maderas por una de piedra de forma cuadrada, donde se celebran toros en el verano de 1707 con motivo del nacimiento del príncipe de Asturias. Es en el año 1711, cuando se inaugura en forma oficial la plaza de toros, que es modificada perdiendo su forma cuadrada por otra octagonal. En 1854 actuaron en esa plaza en un cartel Curro Cúchares, Lucal Blanco y Julián Casas «El Salmanquino». Con motivo de la reinauguración de la plaza el día 9 de agosto de 1996 se celebró una corrida de toros donde hicieron el paseíllo los matadores Emilio Muñoz, José Miguel Arroyo «Joselito» y José Ignacio Sánchez con toros de Manuel San Román.

La plaza de las Virtudes se encuentra en Santa Cruz de Mudela. Esta población manchega está situada en el extremo sudeste del Campo de Calatrava. La plaza de toros está enclavada a las afueras del casco municipal, en el paraje natural de «Las Virtudes». Presenta la estructura de ermita-plaza. De planta cuadrada, su construcción data de 1641, según puede apreciarse en el dintel de una de sus puertas, conocida como «Casa de la Despensa», esta fecha de seguro corresponde a la construcción de alguna parte del santuario que se edificó también en etapas y que colinda con la plaza. Federico Garibay y el Arq. Luna Parra refieren en sus apuntes sobre la plaza de Cañadas de Obregón que la plaza de toros de Las Virtudes «fue estrenada el año de 1722»; digamos que está en uso para ese fin desde el año mencionado, fecha corroborada en otras fuentes. Se celebran festejos el día de San Marcos y en la festividad de la patrona el día 8 de septiembre, con una romería por los alrededores del poblado.

Otras plazas en activo y con antigüedad son el coso malagueño de Ronda que data de 1784; el coso de la Maestranza de Sevilla edificado en 1761 e inaugurado en 1763 y la plaza de la Misericordia en la calle Pignatelli en Zaragoza en 1764.

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