4ª MANIZALES: BONITOS… MANSOS

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Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora – Enelcallejon.webnode.es – Web Aliada

Unas son de cal y otras son de arena podríamos decir con el comportamiento no favorable de los bonitos Toros de Juan Bernardo Caicedo en la penúltima de Manizales

Manizales – Colombia. Es una pena tanto para Manizales, como para los aficionados, toreros, empresa y ganadero que el puñado de bonitos mansos quedaran en el mismo encierro, se ha dicho incansablemente que en el tema genético “dos más dos no es cuatro”, la mística es donde más está presente. Con un ejemplo de naturaleza humana y del diario vivir lo puedo resumir… “ese muchacho definitivamente se comporta muy mal, tiene bastante maldad, rarísimo si sus hermanos y padres son extraordinarias personas”… Más claro no puedo ser, el ganadero confía en sus registros rigurosos, en la ascendencia que seguramente ha dado buenos resultados, pero esto también sucede.

“Genética” es una de las ramas de la biología que estudia la herencia, es decir aquello que es trasmitido de generación en generación a través de los genes, por decirlo coloquialmente, una especie de unidad de almacenamiento de información que se encuentran en los cromosomas de las células. Esa información es la que se trasmite de padres a hijos y les da determinadas características. Por ejemplo, genéticamente un becerro de un semental jabonero es posible que tenga también el pelaje de mismo color del Padrón. Pero, además, la genética le proporciona otras características en cuanto a comportamientos, pero no en igualdad. Los ganaderos, con ayuda del mayoral y registros, apuntan siempre a que todo lo bueno sea trasmitido en esa línea que están llevando, lastimosamente y también por fortuna, aunque suene contradictorio, la información cromosomática crea becerros y becerras con similitudes fenotípicas y comportamentales, que vienen a ser únicas e irrepetibles. Esto quiere decir, que la única responsable de lo ocurrido en La Monumental de Manizales en la cuarta de abono, es la misteriosa genética y, seguramente estos resultados negativos ya están generando infinidad de reflexiones y decisiones para el criador. Cosa diferente es cuando en lo tangibles se peca, es decir, en edad de los bureles y en trapío, ahí es cuando las cosas no gustan porque es asaltar la buena fe de los actuantes y el público aficionado.

La terna con sus cuadrillas verdaderamente pusieron toda la carne en el asador, se la jugaron, en los tendidos del olé, se vieron obligados a cambiarlo por el huich, no se llego al deleite por la belleza artística, pero sin contar la desilusión, los espectadores vieron la dureza en la lidia del toro bravo. Tal vez creo, que si se le devuelve la importancia al tercio de varas, donde el astado se arranca de lejos y se miden los puyazos progresivamente para lograr la horma y se rescatan sustancialmente los quites, cuando se presentan estos encierros mansos, la desilusión se amortiza.

Lo positivo de la penúltima de Manizales es que se dan muchas enseñanzas para no volver a caer en la monotonía, para re-crear los cánones de la tauromaquia, para devolverle la naturalidad y el protagonismo al toro, que en ciencia cierta es el rey de esta profunda liturgia del encuentro entre el instinto y la inteligencia, resaltando en cada capítulo la única verdad absoluta del universo en un profundo rito, la muerte.

Ficha del Festejo:

Monumental de Manizales – Viernes 12 de Enero, 2018 – 4a de Feria – Toros de Juan Bernardo Caicedo con trapío y edad. Mansos, rajados, salvo el primero y quinto. El sexto se cambió por dos sobreros. El primero tuvo problemas de visión y se tuvo que echar un nuevo sobrero, de Santa Bárbara, que tampoco funcionó. Sebastián Castellá: Saludo y Silencio. José Arcila: Saludo y Ovación. Andrés Roca Rey: Silencio y Oreja. Casi lleno.

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