Bilbao Vuelve a Rugir

0
7

Las Corridas Generales de Bilbao 2026 cerraron una edición de especial significado para la tauromaquia: Vista Alegre incrementó en un 20 % la venta de localidades respecto de 2025 y recuperó el histórico “No hay billetes” quince años después. Entre triunfos, actuaciones de gran calado, revelaciones y una notable respuesta del público, la Aste Nagusia confirmó que el coso bilbaíno vuelve a reclamar su sitio entre las grandes plazas del calendario taurino.

Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora – www.enelcallejon.co/ – Web Aliada

Arbeláez – Colombia. Bilbao volvió a sentir el latido de la gran tauromaquia. Durante una Aste Nagusia marcada por la expectación, la competencia en el ruedo y una respuesta creciente de los aficionados, Vista Alegre recuperó parte de aquel ambiente de plaza grande que forma parte de su identidad. El regreso del “No hay billetes”, los triunfos y las actuaciones de distinta condición dejaron una certeza: las Corridas Generales de 2026 no pasaron inadvertidas y devolvieron al coso bilbaíno un protagonismo que el toreo necesitaba.

BILBAO RECUPERA EL PULSO DE LAS GRANDES TARDES

Hay ferias que simplemente cumplen un calendario y hay otras que dejan la sensación de haber abierto una puerta hacia el futuro. Las Corridas Generales de Bilbao 2026 pertenecen a esta segunda categoría. Vista Alegre ha terminado su ciclo con una noticia que trasciende el resultado de los festejos: la afición respondió, los tendidos recuperaron protagonismo y la feria consiguió crecer un 20 % en venta de entradas respecto de la temporada anterior en sus seis festejos mayores.

No se trata únicamente de una estadística. En una plaza cuya historia exige permanentemente carteles de máxima responsabilidad, ganado serio y una afición capaz de medir cada muletazo, el comportamiento de los espectadores adquiere categoría de acontecimiento. Y Bilbao, durante la Aste Nagusia, volvió a hablar taurino.

La señal más contundente llegó el 27 de agosto. Quince años después del último “No hay billetes” registrado en Vista Alegre, aquel de 2011, con Enrique Ponce, El Juli y Miguel Ángel Perera, el cartel encabezado por Roca Rey, junto a Diego Urdiales y Alejandro Talavante, consiguió llevar la plaza hasta el límite de su capacidad, con una cifra reportada de 14.725 espectadores.

El dato tiene todavía mayor valor porque no se produjo en una jornada cualquiera: fue ante una corrida de Victoriano del Río, uno de los hierros de referencia del circuito, y con una terna de enorme atractivo. La expectación fue tal que la entrada del público obligó incluso a retrasar el comienzo del festejo.

ROCA REY Y EL RUGIDO DE VISTA ALEGRE

Roca Rey volvió a demostrar en Bilbao una de las características que han convertido su nombre en uno de los grandes reclamos de la tauromaquia contemporánea: su capacidad para convertir una plaza en acontecimiento.

El peruano se llevó dos orejas, una de cada toro, después de una actuación de fuerte impacto sobre los tendidos. Su primero le permitió construir una faena de notable conexión y en el sexto, pese a las complicaciones del animal, volvió a recurrir a su enorme capacidad de comunicación y a un concepto de tauromaquia frontal, arriesgada y de gran poder escénico.

La tarde, sin embargo, también dejó espacio para el toreo de mayor clasicismo. Diego Urdiales, aun sin encontrar materia prima abundante, dejó muletazos de notable categoría y puso de manifiesto esa tauromaquia de medida, colocación y naturalidad que encuentra en Bilbao un territorio especialmente propicio para ser valorada. Alejandro Talavante, por su parte, tuvo pocas opciones ante un lote de escasa transmisión.

Así, el festejo terminó ofreciendo una fotografía reveladora de la feria: la emoción del acontecimiento, el contraste de conceptos y una plaza nuevamente entregada a los toreros.

ROMÁN ENCONTRÓ LA PRIMERA RECOMPENSA

Antes del gran jueves de Roca Rey, la feria había tenido una tarde de contrastes con la corrida de La Quinta.

El encierro santacolomeño ofreció un conjunto manejable y con posibilidades, aunque sin alcanzar la excelencia del inolvidable Tapaboca, el toro indultado en 2025 y convertido ya en parte de la memoria reciente de Vista Alegre.

Fue Román quien consiguió traducir las condiciones de su lote en premio. El valenciano, de regreso a Bilbao cuatro años después de su última comparecencia, cortó la única oreja de la tarde, después de una actuación basada en disposición, entrega y capacidad para extraerle contenido a un toro noble y toreable.

Emilio de Justo y Tomás Rufo tuvieron que enfrentarse a una tarde en la que las oportunidades aparecieron de manera desigual y no siempre terminaron de materializarse. Pero aquella corrida confirmó una de las constantes de Bilbao: cuando aparece un toro con posibilidades, el público sabe detectarlo y exige que el torero esté a la altura.

DAMIÁN CASTAÑO: LA HONRADEZ COMO ARGUMENTO

La corrida de Dolores Aguirre, planteada como mano a mano entre Antonio Ferrera y Damián Castaño, no resultó sencilla.

El encierro tuvo importantes desigualdades y predominó la mansedumbre, circunstancia que condicionó seriamente el desarrollo artístico del festejo. En semejante escenario, Damián Castaño destacó por su actitud y por una disposición que el público supo reconocer. Llegó incluso a dar la vuelta al ruedo tras una faena en la que tuvo que imponerse a las dificultades y a las arrancadas de un toro que exigió estar muy pendiente de los dos pitones.

Fue una de esas actuaciones que recuerdan que en la tauromaquia el triunfo no siempre nace de la conjunción perfecta entre toro y torero. Algunas tardes se construyen desde el oficio, la firmeza, la exposición y la honradez profesional.

UNA NUEVA GENERACIÓN PIDIÓ PASO

Y entonces llegó el viernes. La corrida de Domingo Hernández tuvo un significado especial porque puso en escena dos importantes novedades en Vista Alegre: los debuts de David de Miranda y Marco Pérez, acompañados por la veteranía y solvencia de Sebastián Castella.

El festejo terminó con una oreja para cada matador, pero los argumentos fueron diferentes. Castella aportó su habitual capacidad técnica, especialmente ante un cuarto toro que permitió una faena larga, templada y ligada.

David de Miranda, debutante en una plaza de máxima exigencia, dejó una de las actuaciones más ambiciosas de la tarde. Su segundo toro le permitió crecer progresivamente en la faena y construir un trasteo de gran intensidad, hasta el punto de que la petición de una segunda oreja adquirió fuerza en los tendidos, aunque el palco no la concedió. El diestro dio dos vueltas al ruedo.

Y Marco Pérez confirmó por qué su nombre despierta tanta expectación. Su alternativa juventud no fue sinónimo de bisoñez. Frente a dos toros de muy diferente condición mostró serenidad, capacidad de adaptación y recursos para resolver una tarde de responsabilidad. Cortó una oreja y dejó la impresión de que su relación con Bilbao apenas acaba de comenzar.

La propia Junta Administrativa de Vista Alegre terminó reconociendo la importancia del encierro de Domingo Hernández, al concederle por unanimidad el premio a la corrida más completa y brava de las Corridas Generales 2026, destacando especialmente sus ejemplares segundo, cuarto y sexto.

DANIEL LUQUE, DUEÑO DEL CIERRE

La feria necesitaba un broche y Daniel Luque se encargó de ponerle categoría. El sevillano protagonizó la actuación más redonda de la última tarde. Su mérito estuvo precisamente en no necesitar que todo estuviera a favor. Frente a un toro manso fue capaz de imponer su inteligencia lidiadora; ante el segundo, más manejable, elevó todavía más el nivel de su tauromaquia. El resultado: dos orejas, una de cada ejemplar, y una fuerte petición de la segunda en el primero de sus turnos.

El palco, sin embargo, no abrió la Puerta Grande. Fue una de las grandes discusiones de la clausura, porque la actuación de Luque dejó una sensación de autoridad y suficiencia propias de un triunfador de feria. Más allá de la estadística, el sevillano terminó convertido en uno de los grandes nombres propios de Bilbao 2026.

Pero hubo otro protagonista de enorme importancia: Morante de la Puebla. El torero de La Puebla del Río volvió a demostrar que su tauromaquia puede aparecer incluso cuando el toro no ofrece demasiadas facilidades. Su actuación tuvo un momento de especial inspiración, una secuencia de naturales de extraordinaria calidad que bastó para dejar en la retina una de las imágenes artísticas de la feria.

No necesitó un faenón estadístico para reivindicar su condición de artista. En Bilbao dejó, una vez más, esa huella difícil de medir con trofeos: la del muletazo que cambia la temperatura del tendido.

Borja Jiménez, por su parte, tuvo delante un toro de excelentes condiciones al que no terminó de redondear y posteriormente hubo de enfrentarse a un sobrero de peor condición.

UNA FERIA CON MUCHOS NOMBRES Y UNA CONCLUSIÓN

Bilbao 2026 no tuvo un único protagonista:

Tuvo a Roca Rey, capaz de devolver el “No hay billetes” a Vista Alegre después de tres lustros.

Tuvo a Daniel Luque, probablemente el torero más completo del cierre y uno de los grandes triunfadores del ciclo.

Tuvo a Morante, que volvió a recordar que el arte puede surgir en medio de las dificultades.

Tuvo a David de Miranda y Marco Pérez, dos nombres que debutaron en una plaza de enorme responsabilidad y dejaron argumentos suficientes para pensar en futuras tardes.

Tuvo a Sebastián Castella, siempre capaz de resolver y aprovechar las oportunidades.

Tuvo a Román, que encontró el premio en una tarde de La Quinta con posibilidades.

Y tuvo a Damián Castaño, cuya entrega frente a una corrida complicada recordó el valor de la tauromaquia de lucha.

Incluso en el toreo a caballo hubo espacio para el lucimiento, con Guillermo Hermoso de Mendoza cortando un trofeo en la jornada inaugural, mientras Sergio Galán y Léa Vicens se marcharon con sendas vueltas al ruedo después de un festejo condicionado por la falta de fuerza y transmisión del encierro de Romao Tenorio.

El ciclo, además, mantuvo una clara apuesta por el futuro mediante el V Memorial Iván Fandiño, con semifinal y final en formato de clase práctica, reforzando la conexión entre la memoria de uno de los toreros más queridos del País Vasco y la formación de las nuevas generaciones.

EL VERDADERO TRIUNFO: QUE BILBAO VUELVA A QUERER TOROS

Quizá esa sea la conclusión más importante de la Aste Nagusia taurina de 2026.

El éxito no puede medirse únicamente en orejas. Tampoco en vueltas al ruedo, puertas grandes o estadísticas de trofeos. Una feria recupera su verdadera dimensión cuando consigue que la gente quiera volver a la plaza.

Y eso es precisamente lo que parecen indicar los números de Vista Alegre.

Un 20 % más de entradas vendidas que en 2025, un “No hay billetes” que llevaba quince años sin aparecer y más de 13.000 espectadores en la corrida de clausura constituyen señales demasiado importantes para considerarlas anecdóticas.

La recuperación, por supuesto, no significa que todo esté resuelto. La propia empresa ha señalado la necesidad de analizar el ciclo, detectar aspectos mejorables y tomar decisiones para consolidar la tendencia. Pero la dirección parece clara: Bilbao ha encontrado nuevamente el camino hacia unos tendidos con ambiente, hacia carteles que despiertan expectación y hacia una feria capaz de generar conversación taurina más allá de sus propios muros.

Vista Alegre vuelve a mirar hacia adelante.

Y después de una Aste Nagusia en la que el toro, el torero y el público volvieron a encontrarse en distintos grados de emoción, la gran noticia es que Bilbao no solamente celebró su feria: volvió a creer en ella.

Ese puede ser, por encima de cualquier trofeo, el triunfo más importante de las Corridas Generales 2026.

Dejar respuesta