La partida de Nazario Gómez Chacón (1955 – 2026) representa una herida profunda para Lenguazaque y para la tauromaquia colombiana. Empresario, benefactor silencioso y taurino de convicción, su vida estuvo marcada por el respaldo incondicional a las ferias de su tierra y por un amor genuino al rito del toro bravo, al que defendió con hechos, generosidad y lealtad hasta el final.
Redacción: Juan Pablo Garzón Vásquez – www.enelcallejon.co/ – Web Aliada
Lenguazaque – Colombia. Lenguazaque amanece hoy con el alma de luto. No es un día cualquiera: se ha ido Nazario Gómez Chacón, uno de esos hombres que no buscó protagonismos ni aplausos, pero cuya ausencia pesa como pesan las grandes pérdidas. Se fue un taurino cabal, de los que entienden la fiesta desde la entraña, desde el sacrificio silencioso y desde el compromiso real con su pueblo y sus tradiciones.
Nacido en 1955, Nazario Gómez Chacón fue mucho más que un empresario exitoso del sector de la ferretería industrial. Fue, ante todo, un hombre de palabra, un hijo de Lenguazaque orgulloso de su origen, convencido de que la tauromaquia no es solo un espectáculo, sino un acto cultural, una herencia que se defiende con hechos cuando más amenazada está.
Durante décadas, su nombre estuvo ligado, muchas veces sin figurar en programas ni carteles, al sostenimiento de las ferias taurinas de Lenguazaque. En los momentos más difíciles, cuando la incertidumbre económica ponía en riesgo la realización de los festejos, Nazario fue quien tendió la mano. Prestó recursos a juntas de ferias y administraciones municipales, convencido de que dejar caer la feria era permitir que se apagara una parte esencial del alma del municipio.
Su aporte no fue ocasional ni circunstancial: fue constante, decidido y desinteresado. Nunca preguntó por réditos políticos ni reconocimientos públicos. Su recompensa era ver la plaza abierta, el paseíllo cumplido y al pueblo reunido alrededor del toro bravo.
En el ámbito taurino nacional, su nombre quedó grabado con letras de gratitud cuando, entre 2010 y 2012, abrió las puertas de su casa para hospedar y apoyar a Emilio de Justo, entonces un torero en plena lucha por abrirse camino en Colombia y que hoy es figura indiscutida del toreo mundial. Ese gesto, profundamente humano y taurino, define a Nazario Gómez Chacón: solidario con el torero, leal a la fiesta, generoso sin cálculo.
Quienes compartieron tertulias, ferias y tardes de toros con él, lo recuerdan como un hombre de conversación franca, conocedor del campo bravo, respetuoso del rito y firme defensor de la tauromaquia como expresión cultural legítima. Nunca levantó la voz para imponerse, pero siempre fue escuchado porque hablaba desde la coherencia entre lo que pensaba y lo que hacía.
En lo personal, deja un legado aún más profundo: el de un esposo y padre ejemplar. A su esposa Luz Amparo, y a sus hijos Alejandra Catalina, David Nazario, Victoria Elena, Sandra Milena y Johanna Andrea, les queda el orgullo de haber caminado junto a un hombre íntegro, trabajador y solidario, cuyo ejemplo trasciende cualquier actividad económica o afición cultural.
Hoy, la tauromaquia colombiana pierde a uno de esos pilares invisibles sin los cuales muchas ferias no habrían sido posibles. Lenguazaque pierde a un hijo ilustre que entendió que amar la tierra es comprometerse con ella, incluso cuando hacerlo implica riesgos personales y sacrificios silenciosos.
Sus exequias se realizan en un ambiente de recogimiento y gratitud: La velación tiene lugar en la Funeraria Gaviria, Sala No. 2, desde el sábado 24 de enero de 2026 a las 10:00 a.m.
Las exequias se celebrarán el domingo 25 de enero de 2026 a las 2:30 p.m., en la Parroquia de Cristo Rey, para luego darle cristiana sepultura en el Cementerio Jardines de Paz.
Nazario Gómez Chacón no se ha ido del todo. Permanece en cada feria que ayudó a levantar, en cada paseíllo que defendió cuando todo parecía perdido, y en la memoria agradecida de un pueblo que hoy reconoce que ha perdido a un hombre grande, a un taurino verdadero y a un ser humano irrepetible.
Que la tierra le sea leve. Y que su ejemplo siga dando faena.
























