La plaza San Isidro Labrador de Latacunga vivió este domingo 25 de octubre una corrida marcada por la variedad de juego del encierro de Ortuño. Fernando Adrián encabezó el balance artístico con tres orejas y compartió la salida a hombros con Ramón García “El Chechu”, que paseó un trofeo de cada toro. El ecuatoriano Álvaro Samper también encontró recompensa a su disposición y obtuvo una oreja. Una tarde de resultados distintos, en la que la capacidad de cada matador para interpretar las embestidas determinó el desenlace de sus actuaciones.
Redacción: Juan Pablo Garzón Vásquez – www.enelcallejon.co/ – Web Aliada
Lenguazaque – Colombia. La tarde taurina de este domingo 25 de octubre en Latacunga tuvo tres nombres propios, dos salidas a hombros y un percance que empañó el balance artístico del festejo. Fernando Adrián se erigió en el máximo triunfador con tres orejas, mientras Ramón García “El Chechu” sumó dos trofeos y Álvaro Samper obtuvo una oreja antes de sufrir una fractura en la muñeca derecha. Con los toros de Ortuño como protagonistas del apartado ganadero, la corrida puso a prueba la capacidad de los actuantes para interpretar las condiciones de sus oponentes y traducirlas en faenas de distinto alcance. Fue una jornada de contrastes, en la que el resultado final estuvo condicionado tanto por las posibilidades del encierro como por la respuesta técnica de cada matador.
ORTUÑO: UN ENCIERRO DE COMPORTAMIENTO DESIGUAL
La ganadería de Ortuño puso los toros para la segunda jornada de la feria taurina de Latacunga, celebrada en la plaza San Isidro Labrador con tres cuartos de entrada y cielo nublado. El encierro ofreció un juego variado, circunstancia que exigió a los tres matadores ajustar sus planteamientos a las condiciones particulares de cada oponente. La corrida dejó materia para el análisis: mientras algunos toros permitieron construir faenas con recompensa, otros obligaron a resolver la lidia sin la misma continuidad ni posibilidades de lucimiento.
En este tipo de festejos, el resultado colectivo no se explica únicamente por el número de orejas concedidas. También importa la capacidad de los ejemplares para sostener las embestidas, la respuesta ante los engaños y las opciones que ofrecen para ligar los muletazos. La corrida de Ortuño permitió que los actuantes expresaran sus recursos, aunque con diferencias en el rendimiento artístico y en la eficacia de sus respectivas faenas.
“EL CHECHU”: REGULARIDAD Y EFICACIA PARA ABRIR LA PUERTA GRANDE
Ramón García “El Chechu” encontró en Latacunga una oportunidad para demostrar su capacidad de adaptación y la aprovechó con un balance de dos orejas, una en cada toro. El madrileño dejó una actuación de menos a más, apoyada en la disposición, el manejo de las distancias y la búsqueda de continuidad en los muletazos.
En su primero comenzó con verónicas y delantales, antes de doblarse con solvencia durante los primeros compases de la faena de muleta. Alternó derechazos y naturales, con pasajes en los que procuró aprovechar la nobleza del animal. La estocada, precedida de un golpe de verduguillo, le permitió obtener la primera oreja.
Su segundo turno exigió una lectura diferente. El toro recibió dos puyazos y permitió momentos de mayor consistencia por el pitón derecho. “El Chechu” construyó la faena combinando series con la mano diestra y naturales a media altura, hasta encontrar el momento de cerrar su labor con la espada. La concesión de una nueva oreja confirmó su triunfo y le abrió el camino de la salida a hombros junto a Fernando Adrián. Su balance tuvo un valor concreto: supo convertir las opciones disponibles en un resultado que premió la regularidad de sus dos actuaciones.
ÁLVARO SAMPER: UNA OREJA Y EL PERCANCE QUE CAMBIÓ SU TARDE
El torero ecuatoriano Álvaro Samper fue el protagonista de la nota más preocupante de la jornada. Antes de resultar lesionado, había conseguido una oreja de su primer toro gracias a una actuación en la que sobresalieron el recibo capotero por verónicas, las chicuelinas y varios derechazos ejecutados con temple y buena colocación.
Samper encontró posibilidades de lucimiento por el pitón derecho y consiguió conectar con los tendidos mediante una labor de entrega. El toro llegó a levantarle los pies del suelo, pero el diestro volvió a la cara del animal y continuó porfiando hasta completar la faena. Una estocada entera le permitió recoger el trofeo.
El desenlace llegó con el segundo ejemplar de su lote. El toro planteó mayores dificultades y Samper intentó someterlo desde los primeros muletazos, enseñándole a embestir y buscando mantenerlo en los medios. Sin embargo, resultó cogido antes de poder entrar a matar, lo que le impidió concluir la lidia. Fue trasladado a la enfermería, donde los exámenes confirmaron una fractura de la parte distal del radio, a la altura de la muñeca derecha. La lesión obligó a su traslado a Quito para recibir atención especializada.
El percance interrumpió una actuación en la que el ecuatoriano había mostrado disposición y capacidad para aprovechar las condiciones de su primer oponente. Su salida de la plaza, por razones médicas, fue el episodio más delicado de una tarde que hasta entonces se había desarrollado entre el triunfo y la competencia artística.
FERNANDO ADRIÁN: TEMPLE, PROFUNDIDAD Y TRES OREJAS
Fernando Adrián fue el máximo triunfador del festejo. El madrileño, que llegaba a Latacunga después de actuar en Lima, firmó dos faenas de distinto desarrollo, pero unidas por la búsqueda de un toreo ligado, pausado y de mano baja. Las tres orejas obtenidas le permitieron salir a hombros y encabezar el balance artístico de la feria.
Ante su primer toro destacó desde el recibo con el capote, combinando lances a pies juntos y delantales. Con la muleta comenzó por alto y trasladó después la faena a los medios, donde encontró la distancia adecuada para ligar derechazos templados. También dejó naturales de buena factura, utilizando el estoque simulado como apoyo en el inicio de algunas series.
El animal mostró nobleza y raza, aunque perdió intensidad conforme avanzó la lidia. Adrián supo administrar sus embestidas, dosificar las exigencias y mantener la faena dentro de un ritmo favorable. Las manoletinas finales y una estocada entera, que hizo doblar al toro sin necesidad de puntilla, pusieron término a una labor premiada con dos orejas.
El sexto permitió al madrileño completar una tarde de resultados sólidos. Tras un buen recibo de capote y el brindis al empresario y ganadero José Luis Cobo, inició la faena por alto y encontró nuevamente en el pitón derecho una vía para desarrollar su concepto. Ligó varias series de derechazos y añadió naturales, alternando el mando con la suavidad necesaria para mantener el recorrido del toro.
La faena tuvo momentos de proximidad y ajuste, especialmente cuando Adrián se metió entre los pitones para prolongar las embestidas. Cerró con una estocada entera, aunque algo trasera, que le permitió obtener una oreja. La suma de ambos turnos confirmó su capacidad para interpretar las condiciones del ganado y administrar los tiempos de la faena.
El triunfo de Fernando Adrián no dependió de un único momento aislado. Su tarde se construyó sobre la continuidad, la colocación y la eficacia con la espada. En una corrida sin un comportamiento uniforme, consiguió mantener un nivel alto en sus dos intervenciones y terminó como el nombre propio del cierre ferial.
UNA FERIA QUE CONCLUYE ENTRE TRIUNFOS Y PREOCUPACIÓN
La segunda corrida de Latacunga dejó un balance de seis orejas y dos salidas a hombros, con Fernando Adrián como máximo triunfador y «El Chechu» como otro de los nombres destacados. Álvaro Samper, que había conseguido un trofeo, no pudo completar su actuación debido a la fractura de muñeca sufrida durante la lidia de su segundo toro.
El encierro de Ortuño ofreció buen juego, aunque con una transmisión desigual, esa diferencia entre los ejemplares explica parte de los resultados: hubo toros que permitieron ligar las faenas y otros que exigieron mayor esfuerzo o redujeron las posibilidades de lucimiento.
Latacunga despidió así su feria de 2026 con dos toreros españoles a hombros y un torero ecuatoriano lesionado. Fernando Adrián convirtió la regularidad de sus dos faenas en el triunfo más amplio; «El Chechu» encontró premio en ambos turnos, y Samper dejó una actuación interrumpida por un percance que desplazó el resultado artístico a un segundo plano. La tarde tuvo vencedores, contrastes ganaderos y una noticia médica que marcó su desenlace.
Ficha del Festejo:
Plaza San Isidro Labrador, Latacunga (Ecuador). Domingo 25 de octubre de 2026. Toros de Ortuño, de presencia y juego variado. Ramón García «El Chechu»: Oreja y Oreja. Álvaro Samper: Oreja y Silencio, tras resultar lesionado. Fernando Adrián: Dos orejas y Oreja. Incidencias: Fernando Adrián y «El Chechu» salieron a hombros.






















