Las fotografías capturan con sensibilidad y precisión la tarde en que Sebastián Ibelles convirtió el temple, la profundidad y el toreo de mano baja en el argumento de un triunfo rotundo en La Taurina de Huamantla.
Redacción: Jorge Gutiérrez
Huamantla – México. Sebastián Ibelles toreó largo, con la mano baja y con ese temple que no necesita estridencias para llegar a los tendidos. En el primer festejo de feria de la plaza La Taurina, su tauromaquia encontró eco en una magnífica entrada y terminó por redondear una tarde de dos orejas. El encierro de Brito, propiedad de Patricio Slim, ofreció materia para el lucimiento de José Mauricio e Ibelles, mientras un toro de Salitrillo, que sustituyó al ejemplar titular lastimado de un ojo durante el enchiqueramiento, completó la corrida y fue premiado con arrastre lento. Pero más allá de la estadística, quedaron el sitio, el mando y la expresión de un torero que supo bajar la muleta, alargar las embestidas y conducirlas con hondura.
Es precisamente esa emoción la que este servidor consigue detener en las fotografías: el instante en que el toro humilla, la muleta se ofrece por delante y el torero manda sin romper la naturalidad del pase. Las imágenes de Sebastián Ibelles en Huamantla no son únicamente el registro de una faena triunfal; son una lectura visual de la tauromaquia, construida con sensibilidad y precisión, donde cada encuadre revela la ligazón, el temple y la verdad de un toreo que encontró su mejor cauce en La Taurina. José Mauricio cortó una oreja y escuchó una ovación; Carlos Fuentes vivió la cara amarga de la tarde entre pitos y bronca; e Ibelles salió fortalecido con una oreja y dos orejas. El resultado queda en los números, pero la memoria de la tarde, esa que permanece cuando el toro ya está en los corrales, quedó atrapada por la lente de este Eco de los Ruedos.























