San Isidro: Pedraza Vence

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Isaac Fonseca saluda una significativa ovación. Jarocho da un saludo espontáneo y protestado. Un pundonoroso Molina se va en silencio. Serio y exigente encierro…

Redacción: Jorge Arturo Díaz Reyes – https://todotoroblog.blogspot.com – Web Aliada

Madrid – España. La imponente corrida de Pedraza de Yeltes, cuatro cinqueños, 604 kilos promedio, brava con los caballos, a límite de fuerza, y con agotados finales, planteó un cuestionario poco menos que irresoluble para la esforzada terna. También llevó por la calle de la amargura a las cuadrillas, pero avaló grandemente los momentos de acierto y lucidez que hubo. El público los reconoció y premió con largura.

Lo que pedía el sexteto era lidia, poder y autoridad, y eso fue lo que no encontró a largos trechos de la soleada y cálida tarde, (32ºC) con algo de brisa. Quien más se acercó a la respuesta, que residía no solo en el valor y el estar ahí, fue el aguerrido moreliano Isaac Fonseca, con el primero, “Buscadero”, negro en 618 kilos, al que lanceó eficazmente a dos manos hasta los medios, antes de que Héctor Vicente castigara inmerecidamente con la vara trasera dos peleas muy empujadas, y quitadas decorosamente por Molina con tres tafalleras, un trompique y una revolera.
Iván García lució la larga arremetida con dos pares de ovación y saludo. Bueno, Iván ya solo sería una atracción en los carteles, ligando y pareando, deberían anunciarlo en ellos como se estilaba en el romántico siglo XIX.

Luego Isaac que demostró haber leído bien el talante del Pedraza, sacrificó el lucimiento esteticista por la doma desde que empuñó la muleta. Cuatro doblones genuflexos muy mandones, y un traspiés del toro, que solucionó con un molinete. Por ahí era la cosa. El animal comenzó a dudar y tardear y las derechas y naturales buscaban más hacerse a la embestida que el aplauso. La faena avanzaba por los caminos de la brega, hasta que las tres últimas tandas, dos por la diestra y una de ayudados, exhibieron con su ligazón y mando lo enseñado al toro y el fruto del trabajo honrado. La estocada fue levemente delantera, pero eficaz. El alumno fue arrastrado en silencio, mientras el maestro saludó una ovación de gran significado lidiador.
Con el cuarto, cuatreño y el más ligero del cierro con sus 567 kilos, que se empleó atacando de muy largo el caballo de Óscar Alba y empujando con fiereza, y luego fue mostrado en un quite muy mexicano de Molina, como si fuese un homenaje a su cabeza de cartel; tres saltilleras, una gaonera, una fregolina y una brionesa, Fonseca brindó al público con mucha ceremonia, y a continuación incurrió en una equivocación que no coincidía con la demostración de buena cabeza hecha con el primer toro, y que  marcó la faena y quizá el resultado total de su actuación hoy. Citó desde el platillo, y sin mandar lo suficiente trató de cambiar por la espalda la embestida a toda marcha, y el toro, claro, lo atropelló tremendamente. Voló.

No creo faltar al respeto si digo que fue más un accidente de tránsito, como un peatón que cruza una luz roja, que una cogida de toreo. Bueno, pero el hecho es que el pequeño torero es un valiente, a decir no más, de los que da México, y cuando se repuso, nadie sabe cómo, en el mismo sitio, y a casi la misma distancia, se hincó de rodillas cuan pequeño es, para empalmar en redondo seis derechazos y uno de pecho, que volcaron las emociones desde el tendido. Luego la faena se hizo intermitente y acusó la diferencia de condiciones físicas entre toro y torero después de semejante porrazo. No fue que renunciara, no. Prolongó tanto la desigual pelea que sonó el aviso antes de igualar e iniciar el calvario de tres pinchazos y una estocada delantera, baja, chalequera, mejor dicho. Aplaudieron el arrastre y a él lo silenciaron.

Molina, incomprendido en sus dos turnos y en los quites a toros ajenos, derrochó, ganas, valor y apuesta sin recompensa. Con el segundo, manso, y la estocada avisada y tarda obró en contra. Con el quinto porfió hasta que se desfondó y le avisaron, tratando de mantener el nivel emocional que había despertado con su seguidilla natural de buenos, regulares y alguno que otro malo, a comienzo de la faena. El pinchazo, la estocada y la levantada no ayudaron.

Jarocho, cometió la falta de protocolo de salir a saludar tras su opaca lidia con el tercero. Lo reprendieron a pito. Con el sexto que brindó un gran tercio de varas tacando codicioso de lejos, recargando leal en el peto y haciendo ovacionar largamente a Juan Melgar, se reivindicó con esfuerzo. Alcanzando su mejor momento por naturales, seis y uno de pecho, de mucho contenido. Sin embargo, el pinchazo y sobre todo el bajonazo, echaron por tierra lo que había ganado en el corazón de la gente.

Ficha del Festejo

Madrid. Miércoles 27 de mayo 2026. Plaza de Las Ventas. 17ª de San Isidro. Sol 32ºC. Lleno. Seis toros, de Pedraza de Yeltes, 604 kilos promedio, encastados, Y blandos, vuelta al ruedo al 3º y aplaudidos los otros arrastres. Isaac Fonseca, saludo tras aviso y silencio tras dos avisos.
Molina, silencio tras aviso y silencio tras dos avisos. Jarocho, saludo espontáneo pitado y silencio. Incidencias: Saludo Iván García tras parear al 1º. Ovacionado el picador Juan Melgar en el 6º.

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