Tarde de contrastes en Manizales: David de Miranda abrió la Puerta Grande con una actuación de gran dimensión artística, mientras que la feria quedó teñida de dramatismo por la grave cornada sufrida por Juan de Castilla, recordando una vez más la grandeza y el riesgo inherente de la tauromaquia.
Redacción: Jerónimo Baquero Toro
Manizales – Colombia. La Monumental de Manizales fue escenario de una tarde cargada de emociones encontradas en el marco de la 71ª Temporada Taurina. El diestro español David de Miranda se erigió como el gran triunfador del festejo gracias a una actuación de alto contenido artístico y técnico, mientras que la jornada quedó marcada por la grave cornada sufrida por Juan de Castilla, que heló los tendidos. Se lidiaron toros de Santa Bárbara, de presentación y comportamiento desigual, sobresaliendo por su nobleza y fijeza el segundo de la tarde.
DAVID DE MIRANDA: PUERTA GRANDE DE LEY
El onubense firmó una actuación rotunda, dictando una verdadera cátedra de temple, sitio y profundidad. En el segundo de la tarde, un toro noble y con clase, de Miranda compuso un trasteo de exquisita despaciosidad. Desde unas verónicas de excelente trazo hasta una faena de muleta cimentada en el mando y la ligazón, el español cuajó una obra de gran calado que rubricó con un estocadón en todo lo alto, suficiente para pasear dos orejas.
Lejos de conformarse, volvió a imponer su tauromaquia en el cuarto, un ejemplar encastado y fijo, al que toreó con verticalidad y firmeza por ambos pitones. Una estocada eficaz le permitió sumar una oreja más a su esportón. En el sexto, un toro falto de casta y escasas opciones, el torero tiró de técnica y determinación para arrancar una fuerte petición de oreja que, de manera discutible, la presidencia no atendió.
ROMÁN: PODER Y ENTREGA SIN PREMIO
Román Collado dejó constancia de su oficio y capacidad, aunque la espada le negó los trofeos. En el primero, construyó una faena de poderío ante un astado distraído, que concluyó con silencio tras aviso. Tras el percance de su compañero en el tercero, asumió mayor responsabilidad en el quinto, donde mostró valor y conocimiento para imponerse a un toro tardo, al que logró meter en la muleta con paciencia y firmeza, nuevamente sin recompensa por fallar con el acero.
LA TRAGEDIA: GRAVE PERCANCE DE JUAN DE CASTILLA
El episodio más dramático de la tarde se produjo durante la lidia del tercer toro. El matador antioqueño Juan de Castilla, que apenas había podido lancear al burel, sufrió una violenta cogida que obligó a su traslado inmediato a la enfermería, sembrando profunda preocupación en los tendidos y en el ambiente taurino.
PARTE MÉDICO OFICIAL: JUAN DE CASTILLA
Según el comunicado emitido por la Plaza de Toros de Manizales, el torero ingresó a la enfermería durante la lidia del tercer toro con lesiones por asta de toro. Presenta heridas en la cara posterolateral del muslo derecho, con extenso desgarro muscular en el sitio de entrada y orificio de salida en la cara anteroposterior del mismo muslo, además de hematoma muscular, con pulso pedio presente.
Asimismo, a nivel del tercio medio de la pierna izquierda, se diagnosticó una fractura abierta de tibia grado I. El equipo médico realizó la estabilización de la fractura por parte de ortopedia bajo sedación, así como la revisión y lavado de las heridas del muslo por cirugía general y vascular. Posteriormente, el paciente fue trasladado al Hospital Santa Sofía.
























