Lo Que No se Vio en el Regreso de Castella

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En la mañana no hubo sorteo, pero sí jaleo, la junta no dejó que se incluyera un toro en segundo lugar, el toro quedó de reserva.

Lleno taurino en Manizales.

Castella lució un terno Chenel, plata y cabos blancos.

Ovación cerrada de saludo al torero francés.

Homenaje del Tendido joven.

Sonó el Toreador de Carmen de bizet

La faena se valora en los tiempos suaves y templados.

La estada no acabó de acoplarse para el primer trofeo.

La corrida contó con dos sobresalientes de espada.

El segundo del festejo no hubo emoción por la falta de alegría, por no tener vibraciones en las embestidas.

La espada de Castella en tres cuartos de acero, no fue determinante.

El cachetero falló en cuatro ocasiones.

La capa del tercero fue acompañada de las caídas del astado.

Si bien es cierto el tercero era flojo de remos, eso era una condición y no un defecto, no había razón para el cambio.

El tercero bis un agarrado el piso, sin blindar la movilidad para el lucimiento.

El cuarto, adormilado en las embestidas y en la vara, dio pelea.

Castella autorizó hasta un tercer puyazo. Palmas a los varilargueros.

Buenas banderillas de Raphael Viotti.

Castella trató de conducir las embestidas del cuarto y no hubo dividendos.

La espada cayó trasera en el cuarto.

El quinto, que era muy bonito, también era mermado de fuerzas.

El cuadro cambió de tono en el quinto, un venteño de calidad y nobleza.

Descarriado se rajó en un momento buscando las tablas. Castella lo prendió.

Luego de pinchar Castella en el quinto recompuso las acciones para finalmente dejar un espada o en todo lo alto.

El palco concedió la vuelta al ruedo a uno que fue bueno, pero que en un momento buscó tablas.

El último del festejo, de lo nuevo, de Gutiérrez, funcionó mucho.

Los miembros del tendido joven tuvieron a bien sacar en hombros a Castella.

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