López Simón, su tercera puerta grande en tres años

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Infumable la corrida de Zalduendo, maquillada por el buen sexto

Redacción: Carlos Ilián – marca.com

Plaza de Valencia. Quinta corrida. Más de media entrada. Toros de ZALDUENDO (3), grandullones, blandísimols y descastados, excepto del 6º. ANTONIO FERRERA (5), de azul marino y oro. Estocada desprendida (saludos). Tres pinchazos y bajonazo. Un aviso (silencio). EL FANDI (5), de verde manzana y oro. Pinchazo y estocada. Un aviso (/saludos). Estocada. Un aviso (/una oreja). LÓPEZ SIMÓN (7), de azul pavo y oro. Estocada (una oreja). Estocada. Dos avisos (una oreja)

Por la puerta grande se llevaron a Alberto López Simón. Era su tercera salida en hombros consecutiva en esta plaza. Seguía, pues, su racha. Esta vez tuvo el factor suerte de su parte pues se llevó el lote más aseado de la infumable corrida de Zalduend especialmente el sexto que salvó de la quema absoluta la falta de casta y la invalidez del conjunto.. En su primer toro, noblote pero blando, recurrió al efectismo encimista en un final de faena bullanguero.

En el sexto, que tenía un pitón derecho muy exigente, se templó de verdad y ligó las tandas con autoridad. Hay que elogiar la disposición del torero para hacer las cosas con un criterio muy ajustado a las reglas de la ortodoxia, sin irse por los andurriales del toreo tramposo, fuera de cacho. Faena muy seria a la que le sobró el larguísimo final. Con la espada había estado igualmente rotundo, en ambos toros.

Antonio Ferrera cuajó una tanda de naturales estimables al primero, un inválido al que mantuvo en pie. Ya lo intentó con caden cia en el toreo a la verónica y en esos muletazos se relajó de verdad. En el cuarto se pasó de rosca intentando lo imposible ante un toro semi moribundo. El Fandi cortó una oreja del quinto en el que no escatimó un solo momento de una labor a destajo, entre revueltas y algún que otro enganchón.

Era El Fandi de siempre, que aquí goza de mucho ambiente. Sobra decir que la pasión de los valencianos por el segundo tercio contribuye a tanta sintonía, aunque el bueno de El Fandi está a años luz de aquellos soberbios banderilleros valencianos. Con la espada estuvo letal en este toro y, como no, cayó la oreja.

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