REUNIÓN ENTRE JUAN CARLOS GÓMEZ, DIRECTOR DE CORMANIZALES, Y EL MAESTRO CÉSAR RINCÓN
Un completo análisis sobre la situación actual de la tauromaquia colombiana, las perspectivas jurídicas del sector y el panorama que enfrentará la Fiesta Brava de cara a julio de 2027 será el eje central de la reunión que sostendrán en Bogotá el presidente Abelardo De La Espriella, el director ejecutivo de la Corporación Plaza de Toros de Manizales (Cormanizales), doctor Juan Carlos Gómez Muñoz, y la máxima figura histórica del toreo colombiano, César Rincón.
El encuentro cobra especial relevancia en momentos en que el sector taurino atraviesa una de las etapas más trascendentales de su historia reciente, marcada por la entrada en vigencia de la Ley 2385 de 2024, mediante la cual el Congreso de la República estableció la prohibición definitiva de las corridas de toros en Colombia a partir de julio de 2027, contemplando un período de transición de tres años.
Durante la reunión se evaluarán los diferentes escenarios jurídicos, culturales, económicos y sociales relacionados con la actividad taurina, así como las posibles acciones encaminadas a garantizar la defensa de lo que los aficionados consideran una expresión artística, cultural y patrimonial con arraigo histórico en ciudades como Manizales, Cali, Medellín, Bogotá y otras regiones taurinas del país.
Asimismo, se prevé que los participantes analicen el impacto que tendría la desaparición de los espectáculos taurinos sobre diversos sectores productivos vinculados a esta actividad, tales como ganaderías de lidia, escuelas taurinas, artesanos, músicos, empresas organizadoras, hotelería, comercio y turismo, sectores que históricamente han encontrado en las temporadas taurinas una importante fuente de dinamización económica.
La reunión se desarrollará inmediatamente después del regreso de España del doctor Juan Carlos Gómez Muñoz, quien actualmente adelanta una intensa agenda de contactos y negociaciones para la contratación de destacadas figuras del toreo español que integrarían los carteles de la próxima Temporada Taurina de la Feria de Manizales 2027, considerada una de las más prestigiosas e importantes de América Latina.
Como se recordará, en julio pasado el Consejo de Estado admitió para estudio una demanda de nulidad contra el Decreto 0703 expedido por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, norma mediante la cual el Gobierno Nacional reglamentó el período de transición establecido por la Ley 2385 de 2024 hacia la prohibición total de las corridas de toros.
La decisión del alto tribunal fue interpretada por diversos actores del sector taurino como un paso importante para examinar la legalidad del decreto y determinar si la reglamentación expedida por el Ejecutivo respetó los límites establecidos por el legislador durante el trámite de la ley.
Según los demandantes, el decreto introduce modificaciones sustanciales en la estructura tradicional de los espectáculos taurinos al restringir de manera inmediata el uso de elementos esenciales de la lidia, como la puya, las banderillas y la suerte suprema o sacrificio del toro en el ruedo, aspectos que, a juicio de los gremios taurinos, podían mantenerse durante el período de transición aprobado por el Congreso.
Para el sector taurino, estas disposiciones no sólo transforman la naturaleza del espectáculo, sino que alteran las condiciones bajo las cuales el legislador permitió la continuidad temporal de la actividad hasta el año 2027.
LOS ARGUMENTOS DE LA DEMANDA
La acción judicial fue promovida por el abogado Felipe Negret, actuando en representación de distintos sectores vinculados a la tauromaquia nacional.
El eje central de la demanda se fundamenta en una presunta extralimitación de la potestad reglamentaria por parte del Gobierno Nacional. Los demandantes sostienen que el Ejecutivo no podía modificar elementos esenciales de la actividad que fueron objeto de regulación expresa por parte del Congreso de la República.
Según esta posición jurídica, el decreto habría ido más allá de desarrollar la ley, introduciendo restricciones que modifican sustancialmente la práctica taurina durante el período de transición, alterando lo que consideran el espíritu y alcance de la norma aprobada por el Legislativo.
De igual forma, los demandantes argumentan que la Ley 2385 de 2024 fijó una fecha concreta para la terminación definitiva de las corridas de toros en Colombia y contempló un lapso de adaptación de tres años, razón por la cual consideran que cualquier limitación adicional debería haber sido establecida por el propio Congreso y no mediante reglamentación administrativa.
La discusión jurídica que ahora deberá resolver el Consejo de Estado podría convertirse en uno de los debates más importantes en materia de límites de la potestad reglamentaria del Gobierno frente a decisiones previamente definidas por el legislador.
Toros y Ciudad
Mientras continúan los debates jurídicos y políticos alrededor del futuro de la tauromaquia en Colombia, desde Manizales también comienzan a definirse los primeros movimientos de la temporada taurina 2026-2027.
Según se conoció, la tradicional programación de «Toros y Ciudad», evento que anualmente sirve como antesala de la Feria de Manizales y que reúne a aficionados, empresarios y profesionales del sector, contará en esta ocasión únicamente con dos festejos taurinos.
Las directivas de Cormanizales ultiman detalles relacionados con la organización de esta mini temporada, cuya realización dependerá de diversos factores logísticos y administrativos. Aunque tradicionalmente se desarrolla durante octubre, no se descarta que algunos de los eventos puedan trasladarse al mes de noviembre por razones de fuerza mayor y ajustes en la agenda taurina nacional.
En los próximos días la Corporación dará a conocer oficialmente las fechas, ganaderías y carteles que conformarán este ciclo preparatorio, que servirá como preámbulo a la Feria de Manizales, considerada por numerosos aficionados como la principal vitrina taurina de Colombia y una de las citas más emblemáticas del calendario taurino iberoamericano.
La expectativa es grande entre los seguidores de la Fiesta Brava, especialmente porque esta podría ser una de las últimas temporadas completas que se desarrollen antes de la entrada en vigor de la prohibición definitiva prevista para julio de 2027, hecho que marcará un punto de inflexión en la historia de la tauromaquia colombiana.






















