El torero Román fue el gran triunfador de la Feria de San Isidro al cortar dos orejas al bravo toro “Gallarete” de la ganadería Victorino Martín, gracias a una faena intensa y de gran calidad. Mientras tanto, Morenito de Aranda y Fernando Adrián enfrentaron dificultades ante una corrida exigente y poco complaciente, en una tarde marcada por el lleno total y la emoción taurina.
Redacción: Víctor Diusabá Rojas – https://www.agronegocios.co – Web Aliada
Madrid – España. Román y ‘Gallarete’, bravo y encastado toro del hierro Victorino Martín, entraron este sábado en la galería de éxitos de la actual Feria de San Isidro. El valenciano alcanzó la Puerta Grande al cortar las dos orejas del notable ejemplar en faena plena de intensidad.
Allí, firmeza, temple y oficio se sumaron para obtener las mejores respuestas de parte de un toro exigente, como la mayoría del encierro, además de evidente calidad en sus embestidas por ambos pitones. Los compañeros de terna, Morenito de Aranda y Fernando Adrián, no pudieron encontrar recetas claras para hacer frente con éxito a sus nada complacientes enemigos de la célebre ganadería. Plaza llena y alta temperatura sirvieron de marco a la tarde.
La tarde abrió con un toro que dejó en claro que lo suyo era por abajo. Y Morenito de Aranda lo confirmó, con aires de lidiador, en el capote. Sin embargo, había apenas un paso entre esa facultad, la de humillar, y la posibilidad de que buscara las zapatillas del torero burgalés. Y ocurrió. Solo que su oficio y entrega le permitieron ir más allá de donde muchos creyeron, hasta conseguir muletazos que valieron. Palmas.
El segundo puso condiciones. Quizá la más importante, aquella de que lo mandaran. Fernando Adrián lo logró por momentos, aunque el saldo de su actuación fue deficitario porque, de haber habido más continuidad de esos breves momentos de lucidez a lo mejor la faena hubiera llegado a la gente. Muerte de bravo y aplausos al toro en el arrastre.
Una primera tanda de derecha de Román, templada y hecha de muletazos largos, puso de acuerdo a la concurrencia en que esa era la mejor propuesta ante un toro bravo, encastado y con calidad, de nombre ‘Gallarete’. Entonces, con firmeza y decisión, el valenciano presentó examen en series en las que la emoción del toro hizo más grande la gesta. Espadazo de colección, recibiendo. Dos orejas y ovación al toro en el arrastre.
También, en principio, pareció encontrar distancias, alturas y tiempos Morenito de Aranda ante el desafío del cuarto, toro con clase y opciones. Pero a la faena le faltó algo decisivo, emoción, aparte de continuidad. Así, el esfuerzo terminó refundido entre la indiferencia de los tendidos. Silencio para Morenito y palmas al toro.
El quinto, protestado por un sector del público, se hizo ver en el caballo.
Después, ya en manos de Adrián, no terminó por definirse. Igual, fue tras el engaño como ponerse tardo o revolverse muy pronto. Digamos que no dejó estar al madrileño, aunque este también se excedió en una situación que no tenía futuro, lo que, sumado al largo capítulo con la espada, dejó todo en silencio.
El sexto fue el más apagado de toda la corrida. Dijo poco y Román se vio obligado a salir pronto de la encrucijada. Fallos con la espada hicieron más largo el final.
Ficha de la corrida
Toros de Victorino Martín. Pesos: 572, 532, 542, 535, 572 y 520 kgrs El primero, exigente. El segundo, ídem. El tercero, bravo y encastado, con enorme calidad, ovacionado. El cuarto, con opciones. El quinto sin terminar de romper. El sexto, apagado. Morenito de Aranda (Nazareno y oro): Palmas tras aviso y Silencio tras aviso. Fernando Adrián (Verde botella y oro): Algunos pitos y silencio. Román (Celeste y oro): Dos orejas y silencio.






















