San Isidro: Julio Méndez Puerta Grande en la 3a Novillada

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La novillada en la Feria de San Isidro tuvo como gran figura al joven torero Julio Méndez, nacido en Ávila, quien logró salir por la puerta grande gracias a una destacada actuación llena de clase, temple y torería frente a un bravo novillo del Conde de Mayalde. El mexicano Emiliano Osornio también dejó una grata impresión por la profundidad y elegancia de su toreo, aunque falló con la espada y no obtuvo trofeos. La corrida contó con ejemplares de buena calidad y una gran asistencia de público en la plaza de Las Ventas.

Redacción: Víctor Diusabá Rojas – https://www.agronegocios.co – Web Aliada

Madrid – España. Hubo clase y torería del aspirante nacido en la provincia de Ávila en la lidia de ese tercer novillo, un bravo con el hierro del Conde de Mayalde

Mientras daba la vuelta al ruedo orejas en mano, a los acordes del pasodoble ‘Manolete’, el joven Julio Méndez entraba en la historia de la Feria de San Isidro, al convertirse en el tercer novillero en alcanzar la puerta grande en el curso del actual ciclo. Hubo clase y torería del aspirante nacido en la provincia de Ávila en la lidia de ese tercer novillo, un bravo con el hierro del Conde de Mayalde, encierro que sacó nota alta. El mexicano Emiliano Osornio fue el otro gran protagonista de la tarde, aunque no pudo cosechar premio alguno. Igual, a la hora del adiós, la gente le agradeció la hondura de su expresión artística. La plaza de Las Ventas registró más de tres cuartos de entrada, en jornada con alta temperatura y sin viento.

La novillada empezó con un primer ejemplar que mostró dificultades desde el propio comienzo. Por eso, Osornio se dobló con él, para buscar ponerle en su sitio. Salvo algunas contadas acometidas francas por el pitón izquierdo, el de Mayalde no hizo otra cosa que defenderse. Pinchazo, silencio.
Un temerario quite de Julio Méndez y dos maravillosos pares de banderillas de Iván García sirvieron de preludio a la faena de muleta de Pedro Montaldo, que no pasó de las buenas intenciones ante un novillo sin muchas opciones.

Julio Méndez puso a toda la plaza de su lado con una tanda de derecha hecha de profundidad y desmayo. Y, luego, más de eso, de torería de torero añejo. Más naturales como para quitarse el sombrero, en fin. El nacido en Arenas de San Pedro, Ávila, mató de estocadón a un bravo novillo que estuvo a la altura de una faena escrita en mayúsculas. Dos orejas.

Alejandro Osornio salió en el cuarto de la tarde a confirmar que lo que tanto bueno se dice de él, es cierto. Y dio fe de ello, ante un novillo noble, con el que dejó en la memoria muletazos de trazo fino y hondura incontrastable. El fallo con la espada le quitó el derecho a un trofeo, saludo.

La apatía volvió a ser el código de Montaldo en su segundo ejemplar, novillo toro con nobleza y emoción justa.

Variado de capa anduvo Méndez a la llegada del sexto al ruedo. Ya con la muleta, los estatuarios abrieron una sesión en la que, de nuevo, el aspirante se hizo centro de atención a punta de temple y mando, no exenta de detalles que hicieron más grande la obra frente a otro novillo de Mayalde que sirvió.

Ficha de la Novillada

Ejemplares de Conde de Mayalde. Pesos: 485, 492, 505, 505, 506 y 514 kgrs. El primero, a la defensiva. El segundo, sin opciones. El tercero, ‘Babieco’ de nombre, bravo, encastado y de gran calidad, premiado con la vuelta al ruedo. El cuarto, con calidad. El quinto, con recorrido. El sexto también valió. Emiliano Osornio (Oliva y oro): Silencio y saludo luego de aviso. Pedro Montaldo (Tabaco y oro): Tibias palmas y silencio. Julio Méndez (Azul celeste y oro): Dos orejas tras aviso y palmas.

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