La Feria Taurina de Manizales, una de las más emblemáticas de América, se proyecta hacia su edición número 72 en 2027 reafirmando su legado histórico y cultural. Con una propuesta de abonos con descuentos cercanos al 40%, la ciudad no solo honra su herencia taurina de raíz sevillana, sino que también impulsa la democratización del acceso a la plaza, fortaleciendo la afición y garantizando la continuidad de una tradición viva.
Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora – www.enelcallejon.co/ – Web Aliada
Lenguazaque – Colombia. La historia de la Feria Taurina de Manizales no se mide únicamente en números o carteles, sino en la profundidad de un arraigo que ha sabido mantenerse firme frente al paso del tiempo. Desde sus primeras ediciones, el coso manizaleño se convirtió en punto de encuentro entre la ortodoxia del toreo clásico y la sensibilidad de una afición que entiende la lidia como un acto de verdad. Cada temporada ha sido un capítulo escrito con hierro, seda y temple, donde el toro y el torero han tejido una narrativa que trasciende lo meramente artístico para instalarse en lo cultural.
En ese contexto, la llegada de su edición número 72 en 2027 adquiere un significado especial. No se trata solo de una nueva feria, sino de la reafirmación de un legado que busca proyectarse hacia el futuro con inteligencia y apertura. La política de abonos con descuentos cercanos al 40% aparece entonces como una herramienta clave para ensanchar el horizonte de la fiesta, permitiendo que nuevos públicos se integren al rito y que la plaza recupere ese pulso vibrante que la ha caracterizado históricamente.
MANIZALES: LITURGIA, HERENCIA Y APERTURA EN SU TEMPORADA 72
Hablar de Manizales es hablar de un bastión de la tauromaquia en el continente, una plaza donde el rito no se improvisa y donde cada pase lleva el peso de una tradición que ha sabido consolidarse con identidad propia. La próxima edición número 72 de su feria taurina, prevista para enero de 2027, no solo reafirma esa herencia, sino que marca un punto de inflexión en su proyección social y cultural: la apertura de la fiesta a nuevos públicos mediante una política de abonos con descuentos cercanos al 40%.
Este anuncio no es un gesto aislado ni una estrategia meramente comercial; es una declaración de principios. La empresa taurina y la organización de la plaza han entendido que la sostenibilidad de la fiesta pasa por fortalecer la base de la afición, por acercar al tendido a nuevas generaciones y por permitir que el eco del clarín no sea privilegio de unos pocos, sino patrimonio compartido.
UNA TRADICIÓN QUE NO COPIA, SINO QUE INTERPRETA
Manizales nació bajo la influencia de la escuela sevillana, pero lejos de limitarse a reproducir sus formas, ha sabido reinterpretarlas con un sello propio. En su coso, el toreo se vive con una mezcla singular de rigor técnico y calidez emocional. Aquí, el público no solo juzga la pureza del cite, la colocación o la profundidad del muletazo; también reconoce la entrega, la verdad y el compromiso del espada.
La feria ha evolucionado sin perder su esencia. Desde sus inicios, ha sido un escenario donde convergen el clasicismo y la renovación, donde el traje corto convive simbólicamente con la identidad cafetera, y donde la liturgia taurina se funde con el carácter hospitalario de su gente.
EL TORO, EJE DE LA VERDAD
No puede hablarse de la grandeza de Manizales sin detenerse en el protagonista absoluto: el toro. A lo largo de su historia, la feria ha apostado por encastes que privilegian la bravura encastada, la movilidad y la transmisión, elementos indispensables para que el espectáculo alcance cotas de emoción auténtica.
La exigencia del público manizaleño ha sido clave en este aspecto. Aquí no se regala nada: la oreja se gana con argumentos sólidos, con faenas estructuradas, con temple, mando y dominio. Esta cultura del rigor ha consolidado la plaza como un referente donde el torero sabe que se juega el prestigio.
DESCUENTOS QUE BUSCAN LLENAR EL ALMA DEL TENDIDO
La implementación de abonos con descuentos cercanos al 40% representa una apuesta estratégica para revitalizar los tendidos. En un contexto donde la tauromaquia enfrenta desafíos contemporáneos, facilitar el acceso económico es una herramienta poderosa para garantizar la continuidad del rito.
El objetivo es claro: que la plaza vuelva a latir con fuerza, que los tendidos se llenen de juventud, de curiosidad, de nuevos aficionados que descubran la profundidad de un arte que va más allá del espectáculo. Porque la fiesta brava no se entiende sin público, sin ese diálogo constante entre el ruedo y el tendido.
MÁS QUE UNA FERIA: UN SÍMBOLO CULTURAL
La Feria de Manizales no es únicamente un ciclo de corridas; es un acontecimiento cultural integral. La ciudad se transforma, respira fiesta, tradición y sentido de pertenencia. Desde los desfiles hasta las expresiones artísticas paralelas, todo converge en una celebración donde la tauromaquia es el eje, pero no el único protagonista.
Esa dimensión cultural es la que le ha permitido trascender generaciones y consolidarse como una de las ferias más importantes del mundo taurino.
2027: EL DESAFÍO DE HONRAR EL PASADO MIRANDO AL FUTURO
La edición número 72 no será una más. Representa la oportunidad de reafirmar el compromiso con la esencia de la fiesta, pero también de adaptarse a los nuevos tiempos. La combinación de tradición, exigencia ganadera, figuras del toreo y accesibilidad económica configura un escenario prometedor.
Manizales se prepara, una vez más, para abrir sus puertas al mundo taurino. Y lo hace con un mensaje claro: la tradición no es un museo inmóvil, sino un organismo vivo que se fortalece cuando se comparte.
Porque en Manizales, el toreo no solo se ve… se siente, se respira y, ahora más que nunca, se abre para todos.





















