Cómo Decir Que No

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Perera, Galván y Palacio cortan de a oreja a una encastada, noble y ligera corrida de Santiago Domecq…

Redacción: Jorge Arturo Díaz Reyes – https://todotoroblog.blogspot.com – Web Aliada

Cali – Colombia. Cuatreños, variopintos, de amables caras, ligeros de romana, 512 kilos promedio (peso de novillada en Las Ventas), pero con mucha nobleza, codicia y fondo, los de Santiago Domecq brindaron una tarde feliz en la quinta del abono sevillano. Cinco se fueron ovacionados en el arrastre y tres dejaron una oreja de distinto peso en manos de cada uno de los lidiadores.

La faena de Miguel Ángel Perera al primero fue sin duda la más completa. Despliegue capotero a gusto. De saludo, siete lances y medio templados: y en quites: dos tafalleras y tres cordobinas entre puyas, y después cuatro verónicas y media lujosas de Galván, echaron arriba de salida la quinta de abono. De rodillas y de largo dos cambios por espalda, dos por el pecho, cinco derechas en redondo, uno de pecho sin levantarse y un cambio y otro forzado ya de pie. ¡Pum! La banda y el jaleo, Las primeras tandas diestras, con la quietud y el aguante propios y cuando la muleta fue a la suerte natural perdió nitidez, pero no emoción. “Tallista” la mantenía en alto. El cambio de pitón volvió a subir la intensidad. La igualada se hizo laboriosa pero el volapié cumplido y la estocada desprendida y desarmada dieron pábulo para que su señoría, don José Luque Teruel de reconocido talante festivo, entregara el primer trofeo a la clamorosa parroquia. Pero a su favor hay que decir que se resistió a dar el segundo.

David Galván estuvo quizá un tris menos rotundo de salida con el segundo, brioso, que se dolió en banderillas, pero más sentido, íntimo y personal con la muleta, en especial por la izquierda. Sus naturales, todos válidos, fueron algunos de belleza sublime. Lentos, largos, tersos, para dentro, rematados atrás, pusieron a rugir la maestranza. Es el arte ¿no? que cuando aparece no necesita pregones. Cala de una. Una serie de seis y forzado, otra de cinco y ese epílogo de ayudados, trinchera, natural y pecho tan ligado y puro, que Rancapino el cantante confesó luego a las cámaras: “Me llegó al alma”. Qué faltaba, la estocada de la tarde, y la dio. Volapie perfecto, hasta los gavilanes en la cruz. Oreja.

El joven Aaron Palacio, puso sus ganas y su fogosidad por encima de las del tercero que las tuvo. La contagiosa emotividad de ambos llegó a la grada y todos a una por el triunfo. Faroles de rodillas, verónicas, medias, chicuelinas y jaleo. Cite de largo aguantando en tandas de a cuatro, música y oles, hasta la vuelta canela del toro, que de tanto humillar clavó las puntas en la arena tricentenaria, y giró sobre ellos. Se extrañaba un poco más de poso y la banda se calló. La estocada quedó suelta y sin efecto, y los cinco golpes de cruceta dejaron la cosa en un saludo. Pero con el sexto “Cumbreño”, se desquitaron, pues luego de una lidia con las mismas virtudes y glosas del anterior le pidieron y consiguieron la oreja tras una estocada baja. Sevilla está facilona. El toro se fue ovacionado. Bueno todos, menos el soso quinto. El ganadero estaba muy contento, y la gente también, cómo decir que no.

Ficha del Festejo:

Sevilla. Miércoles 15 de abril. Plaza de La Real Maestranza de Caballería. 5ª de abono. Sol. Más de media plaza. Seis toros de Santiago Domecq, con 512 kilos promedio, encastados y nobles. Todos ovacionados en el arrstre, menos le 5º. Miguel Ángel Perera, oreja con petición de otra y saludo. David Galván, oreja y palmas. Aarón Palacio, saludo y oreja

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