Chota (Perú) 2026: Cumbre de Bravura y Figura

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La Feria Internacional de San Juan Bautista de Chota 2026 se erige como un ciclo de máxima categoría en América, con carteles de alto voltaje taurino, marcada presencia española en figuras y ganaderías, y el esperado doblete de Roca Rey como eje de una feria que promete emoción, técnica y autenticidad en el ruedo.

Redacción: Juan Pablo Garzón Vásquez – www.enelcallejon.co/ – Web Aliada

Lenguazaque – Colombia. La plaza de toros de Chota se prepara para latir con una intensidad pocas veces vista. La Feria Internacional de San Juan Bautista 2026 no es solo un serial más en el calendario taurino americano: es una declaración de jerarquía, una apuesta por la tauromaquia de verdad, donde la pureza del toreo y la bravura del toro se conjugan en una sinfonía de riesgo, arte y compromiso.

El empresario Tito Fernández ha trazado un ciclo que responde a las exigencias de la afición más entendida. Cuatro corridas de toros, cuatro tardes donde la lidia se anuncia como un ejercicio de rigor técnico y emoción sin concesiones. La confección de los carteles revela una clara intención: consolidar a Chota como plaza de referencia internacional, donde se mide el temple, el valor y la capacidad lidiadora de los espadas.

El eje vertebrador del serial lo constituye la doble comparecencia de Andrés Roca Rey, torero de peso específico dentro del escalafón, cuya presencia no solo responde al reclamo popular, sino a un compromiso íntimo con su tierra. Su participación en dos tardes consecutivas añade una dimensión épica al ciclo, situándolo frente a encastes de distinta condición, lo que exigirá de su tauromaquia recursos variados, mando en los terrenos y una lectura precisa de cada embestida.

Junto a él, el venezolano Jesús Enrique Colombo también afronta un doblete que pone a prueba su evolución como lidiador. Su concepto, basado en la entrega y la conexión con los tendidos, tendrá que dialogar con la exigencia de ganaderías de acreditado trapío y comportamiento. La combinación de ambos toreros en distintas tardes aporta continuidad narrativa al ciclo, generando expectativa en cada jornada.

El abono se completa con nombres de notable solvencia. Toreros como Morenito de Aranda, con su clasicismo depurado; Tomás Rufo, representante de la juventud con argumentos sólidos; Víctor Hernández, de corte firme y decidido; David de Miranda, de expresión templada; Fernando Adrián, en momento ascendente; José Garrido, con oficio contrastado; y David Fandila “El Fandi”, garantía de espectáculo y dominio de los tres tercios, configuran un elenco donde cada actuación tiene peso propio.

En el apartado ganadero, la feria alcanza una dimensión sobresaliente. Los hierros anunciados: Castillejo de Huebra, El Pilar, Gerardo Ortega y Núñez del Cuvillo, aportan diversidad de encastes, lo que enriquecerá la lidia desde el primer tercio hasta la suerte suprema. Se espera un toro serio, con presencia, fondo y transmisión, capaz de exigir a los toreros verdad en cada muletazo. La procedencia íntegramente española de las reses subraya la apuesta por un toro de garantías, con comportamiento que permita tanto el lucimiento como la emoción.

Los carteles, cuidadosamente estructurados, ofrecen combinaciones equilibradas donde se cruzan experiencia, juventud y estilos contrastados:

Jueves 25: apertura con un cartel de corte dinámico, donde el dominio del capote y la espectacularidad marcarán el pulso de la tarde.

Viernes 26: terna de corte técnico, ideal para medir la capacidad de someter embestidas exigentes.

Sábado 27: combinación de juventud y figura, con un choque generacional de alto interés.

Domingo 28: cierre de máxima expectación, donde el clasicismo y la profundidad del toreo pueden alcanzar cotas memorables.

Más allá de los nombres, lo que realmente eleva esta feria es su planteamiento: un ciclo que no busca únicamente el triunfo fácil, sino la autenticidad del toreo. Aquí, cada pase deberá ser construido desde la colocación, el ajuste y el mando; cada faena exigirá ligazón, profundidad y sentido de la medida; cada estocada será determinante en el veredicto final.

Chota 2026 no es solo una feria: es un escenario donde se pondrá a prueba la esencia misma de la tauromaquia. Un punto de encuentro entre tradición y presente, donde el toro bravo vuelve a ser el eje y el torero, su intérprete más comprometido.

La expectación crece, los tendidos aguardan y el ruedo se prepara. Porque en Chota, cuando suena el clarín, no hay espacio para la duda: comienza la verdad.

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