3ª de Manizales: Borja Jiménez Abre la Puerta Grande

0
46

Tarde de contrastes en Las Ventas, marcada por la entrega y el oficio de Ferrera, la raza y el pundonor de Arcila y el golpe de autoridad de Borja Jiménez, que con una faena rotunda al sexto aseguró una Puerta Grande de peso y contenido.

Redacción: Jerónimo Baquero Toro

Manizales – Colombia. La corrida del Espíritu Santo en Las Ventas ofreció un juego variado de toros, con presencia de clase y casta en algunos ejemplares, aunque en conjunto quedó lastrada por una justa condición de fuerzas. En ese marco de contrastes, la madurez de Antonio Ferrera, la gallardía de José Arcila y el triunfo rotundo de Borja Jiménez compusieron una tarde de notable interés para el aficionado.

EL MAGISTERIO DE FERRERA Y LA ENTREGA DE ARCILA

El festejo arrancó con esperanza gracias al primero de la tarde, un toro bravo, encastado y noble, aunque medido de fuerzas. Antonio Ferrera lo saludó con el capote con elegancia y torería, llevándolo siempre “enseñado” y con suavidad. En la muleta, el extremeño firmó una faena inspirada y comprometida, ligada, de valor seco y profundidad, entendiendo a la perfección las limitaciones del astado. Una estocada efectiva le permitió pasear la primera oreja de la tarde.
Con el cuarto, un manso huidizo que soltaba arreones, Ferrera volvió a mostrar oficio y honestidad, porfiando en los terrenos que pedía el toro para arrancarle naturales de mérito. Recibió palmas tras aviso.

José Arcila vivió la cara y la cruz del toreo. En el segundo, un toro complicado y con “teclas”, se lució con el capote al dejar una larga cambiada y verónicas de buen trazo. En la faena de muleta, cuando lograba pasajes de calidad, fue prendido y resultó herido. Con admirable raza, regresó al ruedo para pasaportar al animal, siendo premiado con una cerrada ovación.

En el quinto, reapareció tras pasar por la enfermería, mostrando decisión y firmeza. Ante un toro bravo y enclasado, aunque justo de motor, hilvanó una faena de corte clásico, especialmente por el pitón derecho, que conectó con los tendidos. Una estocada ligeramente caída no impidió la concesión de una oreja merecida.

EL ALDABONAZO DE BORJA JIMÉNEZ

La tarde alcanzó su punto culminante en las manos de Borja Jiménez. En el tercero, poco pudo hacer ante la invalidez del burel; aun así, mostró poder y disposición en tandas cortas que le valieron palmas.

Fue en el sexto donde llegó la explosión definitiva. El cierraplaza fue un toro bravo, fijo y encastado, aunque falto de un punto extra de clase. Jiménez lo recibió con verónicas de trazo torerísimo. En la muleta, el sevillano cuajó una faena sentida, ortodoxa y compacta, toreando con el corazón y el temple, sometiendo la embestida con una autoridad que puso de acuerdo a la plaza. Una estocada contundente propició la concesión de las dos orejas y selló su salida a hombros por la Puerta Grande.

Dejar respuesta