Tarde a Cara y Cruz

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Fotos | Freddy Arango | LA PATRIA Olga Casado en la vuelta al ruedo, luego de cortarle una oreja a su novillo Amadis de Grecia de 382 kg de la ganadería de Ernesto Gutiérrez

Tarde a cara y cruz de la corrida mixta: Olga Casado, la protagonista de la cuarta tarde de la Temporada Taurina de Manizales

Redacción:  Víctor Diusabá Rojas

A lo largo de la tarde, la moneda cayó de un lado como del otro. Por eso, hubo tanto momentos de gloria como de penitencia, sin que ninguno de los protagonistas de la cuarta de abono resultará exento de pasar por lo uno y por lo otro.

Comencemos por el ganadero, que bien puede sentirse pleno por dos novillos, tercero y quinto, que supieron llevar en alto la divisa. Y para gustos, los colores. Quizá el tercero tuvo clase y nobleza, pero el quinto enseñó bravura y, por encima de todo, la acometividad que encarna la emoción.

Claro está, los otros cuatro no hicieron honor a sus hermanos. Anduvieron más sueltos de la cuenta y no repararon en dar la espaldas para refugiarse en las tablas. En consecuencia, no hubo términos medios. O anduvieron bien, cómo aquellos dos que se fueron en honores, e incluso con vuelta al ruedo. O fueron decididamente malos.

A Olga Casado le tocó la buena en su primero, ese tercero con el que pudo mostrar que su toreo tiene belleza y cadencia. Y que comienza a saber cómo aprovechar la materia prima, aparte de en qué terrenos y con qué intensidad. Está hecha de sensibilidad y no le cuesta nada ponerla en escena. Supo mantener la faena arriba. Y si mata de primera intención podría haberse ido a hombros.

Sólo que esa satisfacción se convirtió en mueca de frustración en cuanto salió el sexto al ruedo, un manso de libro al que solo podía despachar bien, asunto que se le complicó hasta escuchar los tres avisos. Entonces, llanto y crujir de dientes.

Marco Pérez encontró en el primero una posibilidad y la acrecentó en la medida en que supo darle tiempos y espacios para que se moviera sin sentirse agobiado. Pudo ser un trofeo, pero no acertó con la espada. El cuarto no valió. El gesto aquel de «otro día será» reflejó el castigo que vio venir con un toro imposible.

A Felipe Miguel Negret le tocó un segundo que pedía mando cómo opción para brillar, asunto difícil para quien recién comienza. Y el otro era el novillo toro de la tarde, con el que sumó muletazos y olés, de todas maneras insuficientes para estar a tono con ese raudal negro colmado de virtudes que jamás paró de embestir.

Ficha del festejo

  • Dos toros (primero y cuarto) y cuatro novillos (segundo, tercero, quinto y sexto) de Ernesto Gutiérrez Arango.
  • 448, 380, 382, 446, 392 y 404 kg.
  • Notables, los novillos lidiados en tercero y quinto turno, este último premiado con la vuelta al ruedo. Fue devuelto el segundo, aparentemente por manso. De ser así, inexplicable decisión de la presidencia.

Marco Pérez – Lila y oro: Palmas tras aviso y palmas.

Felipe Miguel Negret – Sangre de toro y oro: Pitos y división de opiniones tras aviso.

Olga Casado – Grana y oro: Oreja tras aviso y tres avisos.

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