Galván, Verdad y Arrimón en la 1ª de Manizales

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David Galván firmó una actuación de máxima entrega y madurez en la Feria de Manizales, cortando dos orejas tras una faena de arrimón que marcó la tarde. En una corrida de Mondoñedo bien presentada, pero de juego desigual, Manuel Libardo dejó pasajes de gran estética, mientras que la nota amarga la puso la grave cornada sufrida por Juan Sebastián Hernández.

Reducción: Jerónimo Baquero Toro

Manizales – Colombia. Se vivió una tarde de contrastes en la Plaza de Toros Monumental de Manizales, donde el hierro de Mondoñedo lidió un encierro de variado comportamiento, con dosis de nobleza, pero falto de transmisión y casta en varios de sus ejemplares. El nombre propio de la jornada fue el de David Galván, quien, con un despliegue de valor seco y oficio depurado, logró abrir la Puerta Grande tras una actuación de enorme peso específico.

LA MADUREZ DEL ARRIMÓN

La tarde cobró vuelo definitivo en el cuarto toro. Ante un astado noble pero pronto venido a menos, Galván entendió que la faena debía cimentarse en la cercanía. Tras un saludo capotero correcto y a favor del animal, el gaditano construyó una labor de sitio, firmeza y exposición. No dejó nada en el tintero: acortó distancias hasta llegar a un arrimón sincero y sin concesiones, que caló hondo en los tendidos. Una estocada fulminante puso rúbrica a una faena premiada con dos orejas de ley.

Ya en el segundo de la tarde había dejado constancia de sus intenciones, enfrentando con honestidad a un toro reservón y tardo. Aunque falló con el descabello tras una buena estocada, el público reconoció su esfuerzo con palmas. En el sexto, un animal que humilló, pero al que le faltó motor, volvió a demostrar su capacidad para leer las condiciones del toro, si bien el acero le impidió redondear una tarde triunfal.

EL EMPAQUE DE MANUEL LIBARDO

El colombiano Manuel Libardo dejó los pasajes de mayor calidad estética del festejo. En el primero, saludó a la verónica con temple y cadencia, encelando a un toro de Mondoñedo que fue a más. Con la muleta cuajó una faena de empaque y torería, hilvanando tandas de sabor añejo que le valieron la primera oreja de la tarde.

Con el quinto, la historia fue distinta. El animal se desfondó con rapidez, limitando las opciones de lucimiento. Libardo intentó poner parsimonia por el pitón derecho, pero la falta de casta del burel terminó por enfriar el ambiente, cerrando su actuación en silencio. Cabe destacar que también debió hacerse cargo del tercero tras el percance sufrido por su compañero de cartel.

LA CARA AMARGA: SANGRE EN EL RUEDO

La nota más dura del festejo llegó con el tercer toro. Juan Sebastián Hernández, que había lucido en el saludo de capa, se encontró con un astado de embestida tardía y teclas complejas. En un descuido, el de Mondoñedo hizo por él, infiriéndole una cornada en la región poplítea izquierda. Parte médico inicial: herida de 7 cm con trayectoria ascendente, por lo que fue trasladado de urgencia al Centro Médico Santa Sofía para su intervención quirúrgica.

CONCLUSIÓN DE LA PRIMERA DE FERIA EN MANIZALES

Corrida de correcta e impecable presentación, pero de juego desigual. Destacados: 1.º, por su nobleza. 6.º, por su forma de humillar. Sombras: La falta de fondo y casta en la segunda mitad de la lidia (4.º y 5.º), que obligó a los toreros a un esfuerzo extra para conectar con el público. Resumen de trofeos: Manuel Libardo: Oreja, silencio y silencio (en el toro que mató por Hernández). David Galván: Palmas y dos orejas. Juan Sebastián Hernández: Herido.

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