David Galván se adueña del corazón de Manizales
El diestro abre la puerta grande por segundo año consecutivo tras cortar dos orejas a un toro en una tarde en la que Juan Sebastián Hernández fue herido.
Redacción: Paulo Andrés Sánchez Gil
Un encastado encierro de Mondoñedo permitió a David Galván abrir en triunfo la 71ª Temporada Taurina de Manizales, al cortarle las dos orejas al que, corrido el turno, lidió en cuarto lugar, tras haberse confirmado el percance del colombiano Juan Sebastián Hernández en el tercero de la tarde. El toro exigió pero Galván tuvo la solvencia, la técnica y el poder para construir la faena en los medios con mucha torería.
El toro por el pitón izquierdo tuvo menos calidad, por el derecho más peligro. Cuando David se pegó el arrimón aguantando los arreones, la plaza explotó. Mandó al toro de principio a fin y el espadazo con que lo fulminó, valía la segunda oreja, pues la primera con la faena la tenía merecida.
El segundo de la tarde, que dio una brava pelea en varas, permitió el lucimiento de Galván que estuvo muy dispuesto y asentado, y a media altura para no agobiar al toro. Fue donde lo dejó expresarse, y fue virtud. La faena, meritoria, en terrenos de compromiso, con el toro venido a menos y el torero sin bajar la guardia yendo a más, mandándolo cuando más descompuesta estaba la embestida. Sin humillar, embistiendo con reserva y algo de peligro, pero de esa media altura hizo materia para una faena con mucho calado en el tendido. De tanto que se jugó en la suerte suprema se le fue trasera la espada, y cambió las orejas por un desencantador silencio después de dos avisos y cuatro fallos con el verduguillo.
Al sexto rápidamente lo metió en la muleta, a pesar de que en el primer tercio complicó a la cuadrilla y no le había permitido lucimiento con la capote. Le tocó las teclas precisas por derecha y por izquierda, aunque con la izquierda faltó bajarle la mano para redondear la buena faena, y por supuesto matarle con eficacia. Regresó y gustó Galván, que abre en triunfo la temporada.
Manuel Libardo, a cara y cruz, además muy errático con la espada, cosa que no fue muy considerada por el presidente que sin ningún recato sacó el pañuelo aunque el toro dobló después de recibir solamente un pinchazo hondo, que no es estoquear a ley; y es una lástima ese desenlace porque la faena tuvo aciertos, suavidad en el saludo capotero aprovechando el ritmo y el temple del toro que acudió al capote de Libardo con mucha calidad, y la faena inició como terminó el primer tercio, el toro metiendo la cara con calidad y nobleza y Libardo templándolo en los medios con la derecha y rematando la serie con un doble circular. Las dos series siguientes con el toro humillando y la muleta planchada y de mano baja. Al natural hubo una serie más irregular, no tan rematada. Al volver a la derecha la faena perdió intensidad e interés.
Le correspondió el quinto turno a Manuel Libardo al haberse corrido el orden, debido al percance de Sebastián Hernández, y allí no la vio clara. Al toro le faltó transmisión y clase, pero era encastado. Al torero le faltó mando y decisión, y tampoco llegó al tendido. Toro, torero y faena a menos, y de nuevo la mala receta del pinchazo hondo y esta vez bajo. Afortunadamente acá nadie le pidió la oreja, porque de lo contrario la cosecha hubiera sido desfasadamente abundante y no habría hecho justicia con lo poco toreado.
El único que lidió Juan Sebastián Hernández fue el toro más bonito del bien presentado encierro, y fue ovacionado de salida. Áspero en la forma de embestir y costó mucho más encelarlo. No logró armonía en las series, ni ligarlas por la aspereza del toro. Con la izquierda, a petición de su amigo Ricardo Santana, no tuvo suerte, y el toro impuso su ley hasta pegarle la cornada en la pantorrilla de la pierna izquierda, que lo envió a la enfermería, de donde fue remitido al Hospital Santa Sofía.
Manizales (Colombia). Primera de la 71ª Temporada Taurina. Toros de Mondoñedo, bien presentados, encastados y de juego variado. Manuel Libardo, oreja, silencio tras aviso en el que estoqueó por Hernández, y silencio; David Galván, silencio tras dos avisos, dos orejas y silencio; Juan Sebastián Hernández, herido, no pudo salir a matar el único que lidió. Entrada: Más de 3/4 del aforo ocupado. Saludaron tras sus pares al primero, Emerson Pineda e Iván Darío Giraldo “El pino». Los tres primeros toros fueron brindados al banderillero Ricardo Santana, al cumplirse mañana un año de su gravísimo percance, del que milagrosamente se recuperó, y asiste al callejón de la plaza.
Parte médico de Juan Sebastián Hernández: Tras la lidia del tercero en el final de la faena, fue corneado Juan Sebastián Hernández en la pantorrilla izquierda de 7 cms. y trayectoria ascendente. Trasladado al Hospital Santa Sofía de Manizales.
























