El regalo más bonito de una madre a un hijo: las zapatillas del hotel del último día en activo de Morante de la Puebla
“Llega mi madre de Madrid y me dice: ‘te tengo una sorpresa…’.” Así comenzaba el mensaje que publicó el usuario Genaro Suárez en la red social X el pasado 28 de octubre, acompañado de una fotografía que pronto se hizo viral. En la imagen se apreciaban unas zapatillas blancas de hotel, firmadas por Morante de la Puebla, matador de toros sevillano que el pasado domingo 12 de octubre anunció su retirada de los ruedos. Un objeto que, para los aficionados, posee un peso simbólico, pese a no formar parte del vestido de torear ni ser un utensilio de la lidia.
El regalo provenía de una de las tardes más comentadas de los últimos años en Las Ventas, cuando el torero cigarrero decidió, tras una faena inolvidable, quitarse la coleta (añadido o castañeta) en el centro del ruedo, poniendo fin a una carrera de más de treinta años en los ruedos. Entre lágrimas, Morante se despidió de una afición que no podía creer lo que veía. Aquella tarde, cargada de simbolismo y emoción, quedará marcada como el cierre de una etapa dorada para la tauromaquia contemporánea.

La decisión del sevillano tomó por sorpresa incluso a su entorno más cercano. En declaraciones a El Mundo, el propio torero confesó que nadie conocía sus intenciones. “Si mi apoderado lo hubiera sabido, me habría quitado la idea de la cabeza”, admitió. Pero el diestro necesitaba descansar y, con un contundente “no puedo más”, comunicó su decisión a su cuadrilla antes de abandonar la plaza entre vítores, lágrimas y momentos de tensión con algunos aficionados que buscaban un recuerdo del traje a toda costa sin importarles quien lo portaba.
Desde aquel día, la afición ha atravesado su particular duelo. Como en las etapas descritas por Kübler-Ross —negación, ira, negociación, depresión y aceptación—, muchos aún buscan una esperanza de su regreso. “No se ha cortado la coleta, se la ha quitado”, comentó Ramón Calderón en El Toril de Onda Madrid tras hablar con el torero, interpretando que ese matiz podría abrir una pequeña puerta a su vuelta. Sin embargo, quienes conocen a Morante saben que, si ha tomado esa decisión, es definitiva.

La retirada llega en un momento en el que el torero de La Puebla del Río debe priorizar su salud. Desde hace años convive con un trastorno disociativo que lo ha afectado profundamente, y ahora José Antonio —el hombre detrás del mito— necesita centrarse en sí mismo. El 12 de octubre quedará grabado en el corazón de la afición, que aún busca consuelo ante la ausencia del artista más carismático de los últimos tiempos; un torero que ha conseguido traspasar las fronteras del toreo sin necesidad de redes sociales ni presencia en programas generalistas.
En este contexto de nostalgia, la citada publicación de Genaro Suárez emocionó a los seguidores del maestro. En su cuenta de X escribió: “Llega mi mamá de Madrid y me dice: ‘te tengo una sorpresa…’. Las pantuflas que usó el maestro después de cortarse la coleta. Yo sólo le pedí un recuerdo, ella me trajo un pedazo de la historia.” Unas palabras sencillas que acompañaban una imagen poderosa: las zapatillas de aquella noche en el hotel y una foto del torero saludando desde el balcón. Para muchos, un simple objeto; para otros, el testimonio de un adiós que será recordado por generaciones.























