Madrid despide a El Cid con grandeza

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El saldo infumable de Fuente Ymbro estrella a Emilio de Justo y Ginés Marín

Redacción: Carlos Ilián – marca.com

Plaza de Madrid. Cuarta corrida. Asistencia: 19.525 espectadores (mas de tres cuartos de entrada). Toros de FUENTE YMBRO y un sobrero de MANUEL BLÁZQUEZ (1), tan serios como mansos y blandos. EL CID (6), de lila y oro. Estocada corta atravesada (silencio). Estocada desprendida (vuelta). EMILIO DE JUSTO (6), de carmelita y oro. Dos pinchazos y estocada desprendida. Un aviso (palmas). Estocada caída (saludos). GINÉS MARÍN (5), de malva y oro. Dos pinchazos y media estocada (silencio). Pinchazo y estocada trasera (silencio)

Ayer se despedía de Madrid un torero que esta plaza alumbró en aquellas novilladas de verano y en durísimas corridas de toros en plena canícula. Y Madrid encumbró luego en las inolvidables tardes en las que los victorinos y los alcurrucén sirvieron para que Manuel Jesús «El Cid» se consagrara como un muletero excepcional y con todo derecha se proclamara torero de Madrid.

Era su última tarde en su plaza insignia y desde la ovación repetida después del paseíllo hasta salir en hombros por la puerta de cuadrillas El Cid ha estado arropado por un público entregado y agradecido que le ha despedido con honores, a pesar de no cuajar una tarde de triunfo. La corrida de saldo de Fuente Ymbro tampoco le permitió otra cosa que una tanda de naturales rotundos en su primero que llevaron el sello de quien ha recreado esta suerte fundamental a lo largo de su carrera.

Tampoco Emilio de Justo, al que han estrellado con una infumable moruchada, pudo hacer otra cosa que citar muy cruzado y hacer el toreo con autencidad, lo que podía permitirle el apagadísimo segundo pues el quinto, manso de libro, apenas dejaba margen para algunos muletazos por el pitón derecho. Ginés Marín se ha ido en blanco ante un lote desesperante por su mansedumbre

El cartel de hoy

Toros de Juan Pedro Domecq, Alcurrucén, Núñez del Cuvillo, Adolfo Martín, Garcigrande y Victoriano del Río para Antonio Ferrera, único espada

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