Zamora: un espectáculo de toreo y de bravura de El Pilar
La Feria zamorana de San Pedro daba comienzo esta tarde con una corrida de El Pilar esperando en chiqueros, igual que el año pasado, y con idénticos protagonistas vestidos de luces para hacer el paseíllo a las siete y media de la tarde en el centenario coso. No en vano Emilio de Justo, Borja Jiménez y Manuel Diosleguarde ofrecieron el pasado año un magnítico espectáculo en la capital zamorana.
Emilio de Justo le corta una oreja al exigente primero de El Pilar
Al precioso burraco que hizo primero lo saludó Emilio de Justo con mucha solvencia a la verónica, adaptándose al ritmo que iba imponiendo el animal y consintiendo en principio. Se le dio un punto de más en varas al animal, que se quedó sin la inercia que pudiera traer de fábrica y se dedicó a embestir de parado incluso en los muletazos de mitad de tanda. Obligó a Emilio a dar un paso más a la hora de esperar y también de vaciar, donde soltaba un pequeño derrote en los finales cuando no se le ajustaba el pulso. Tenía nobleza, sin embargo, y celo para seguir el traco cuando le atacaban, aunque no acudiese mostrando las virtudes que derrochaba de uno en uno. Se acopló bien en conjunto el extremeño para cortar una oreja del exigente -por complejo- animal.
Borja Jiménez templa y pincha al segundo de El Pilar y le pasea una oreja
El segundo de El Pilar derrochó clase desde que salió, pero es que fue desde entonces que Borja Jiménez comenzó a aprovecharle las virtudes, con un toreo a la verónica tan lento como encajado. Fue precisamente esa cualidad, la clase, la que vio el sevillano en el castaño, y le bastaron dos doblones muy empujados en el inicio para echarse de rodillas, completamente entregado, y darle pulso máximo al toreo ante la humillada calidad del animal. Ya de pie, comprendió Borja que no iba a durar mucho con esa forma de entregarse, de modo que le dio metros, le aprovechó los viajes y fue administrando mucho la energía de un animal que le iba regalando arrancadas buenas para que las templara con mucho gusto el sevillano a diestras. Ya se había gastado mucho el animal cuando llegó el momento del natural, pero también hubo pasajes de mucho brillo. hasta que un pinchazo antes de la estocada dejó el premio en una oreja.
Diosleguarde le corta una oreja con todo el arrojo al gran Bastardero de El Pilar
La disposición de Diosleguarde con el ‘Bastardero’ que hizo tercero en Zamora fue total desde las dos largas cambiadas con las que saludó a un animal al que directamente se puso a recibir con Chicuelinas. De rodillas comenzó su labor después del emotivo brindis a Gómez Pascual -el tercero de su cuadrilla, que cumplía su última tarde en su plaza de Zamora en el año de su retirada-. La humillada clase del castaño fue material imprescindible pqra una obra que siempre estuvo presidida por la suavidad y el buen trato, sobre todo con la mano derecha, a un toro de calidad superlativa que se fue gastando mucho por la entrega que derrochó y tal vez por el exceso de exigencia que tuvo Manuel en algunas fases. En cualquier caso, una estocada fulminante le puso en la mano una oreja al charro.
De Justo le corta al cuarto la oreja que le faltaba para salir en hombros
El cuarto de El Pilar fue el toro con menos empuje, hasta ese momento, de la corrida charra. Emilio de Justo renunció a estirarse a la verónica en favor que poner en ritmo al animal. Lo brindó al público buscando el trofeo que le diese otra puerta grande, y se fue a pasar muy despacio a diestras al animal, que no andaba muy sobrado. Media altura y ademanes suaves con la derecha, tratando de afianzar al toro y su tendencia a entragarse aunque no tuviera con qué. Mejor anduvo al natural y de uno en uno, apostando más por la excelencia que por la ligazón, aunque dijese menos su toreo. Muy bien compuesta siempre la figura, terminó toreando con gusto la media embestida que le quedaba a Miraber, lo que fue suficiente para cortarle una oreja más y garantizarse la puerta grande.
Borja Jiménez cuaja a un ‘Mirillo’ de vuelta y le corta las dos orejas
Al quinto, que salió con mucho brío, le dejó Borja Jiménez un saludo muy encajado que comenzó por delantales y concluyó por chicuelinas ya en la misma mitad del ruedo. También Borja quiso brindar a Javier Gómez Pacual es la última tarde que toreaba en Zamora, y luego se fue a meterle mano a la exigencia de un animal, el de El Pilar, que tenía disparo, además de fondo. Noble, entregado y con voluntad de embestir, este lo hacía más ligero que los anteriores, lo que le sirvió a Borja para demostrar su poder, por un lado, y su gusto para templarse con el animal, por otro. Tuvo, además, la oportunidad de pegarle cambiados en el inicio de faena, pero también en el epílogo, lo que le valió para cortarle las dos orejas tras un espadazo. El toro fue premiado, además, con la vuelta al ruedo.
Disoleguarde desoreja al sexto toreando muy para él por momentos
Manuel Diosleguarde se fue a saludar al sexto a la puerta de chiqueros, para que no hubiese dudas de la disposición con la que afrontaba la tarde. Y no las hubo después de la faena enfibrada que firmó de principio a fin con un animal que no perdonaba facilmente los errores. Había que andar listo y vaiente y no dudar nunca si querías que te entregase el fondo que guardaba, pero cuando lo hacía, tenía ese gusto especial que llega a los tendidos. Eso fue lo que aprovechó Manuel para dejar naturales de un trmendo calado con el animal, en una labor de las que dejan lleno a un torero, aunque sólo se haya podido saborear de verdad a retazos. El conjunto del trasteo fue compacto y sólido, lo que le valió pasear el doble trofeo.
FICHA DEL FESTEJO
Sábado, 27 de junio de 2026. Plaza de toros de Zamora. Feria de San Pedro, primera de abono. Corrida de toros.
Seis toros de El Pilar, muy en tipo y bien presentados. Exigentón y sin inercias el noble burraco primero, aplaudido; de gran fijeza y clase el segundo, ovacionado; de gran clase y humillación el buen tercero; de calidad sin fuelle el castaño cuarto; con chispa y calidad el quinto, premiado con la vuelta al ruedo; noble y humillado el buen sexto.
Emilio de Justo, de purísima y oro: oreja y oreja.
Borja Jiménez, de gris perla y oro: oreja y dos orejas.
Manuel Diosleguarde, de nazareno y oro: oreja y dos orejas.




















