San Isidro: Un Digno Confirmante

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El valor y la vergüenza torera del confirmante Manuel Diosleguarde, doblemente ovacionado, brillaron en una tarde de casta, genio y mansedumbre. Silenciados El Cid y Álvaro Lorenzo…

Redacción: Jorge Arturo Díaz Reyes – https://todotoroblog.blogspot.com – Web Aliada

Madrid – España. En el día de la tauromaquia, La Quinta, jugó a la contra.  Cárdenos, los tres últimos cinqueños, de serias caras y romana dispar, alteraron la casta revoltosa y exigente del Santacoloma del primero, quinto y sexto, los tres aplaudidos en el arrastre, con la total ausencia de ella en tercero y cuarto. El segundo devuelto inédito y sustituido por un reserva de José Manuel Sánchez, manso y noble.

Manuel Diosleguarde, recibió de El Cid los trastos, y encaró a “Vendaval”, número 30, el toro de su confirmación, con la decisión y aguante que mantuvo toda la tarde. Desde las cuatro verónicas y la revolera el quinteño le exigió la documentación. Aguantó y la mostró. Y la refrendó en el quite por el mismo palo. Y el público con él, se lo hizo saber a palma batiente. Tras una oficiosa gestión opaca de su cuadrilla, lo brindó al lleno que a pleno sol espectaba.

En los medios, al tercer derechazo, la colada infame al cuerpo le hizo saber que el animal no compartía la hospitalidad ni las carantoñas. No se arredró. Cambió de mano y en los cuatro naturales y el forzado, la embestida se revolvió en corto buscándole las zapatillas. De largo la siguiente tanda comenzó por la diestra, cambió por el costado, engarzando cinco naturales y el de pecho en los que se hizo notorio que la balanza del poder se inclinaba por la muleta. Cinco naturales más, trinchera, pecho, y ayudado solvente afianzaron su autoridad. Ahora la ovación ya no era de simpatía, era de respeto y aprobación. Faena de ceremonia, faena corta, faena para Madrid, verdadera y significativa. Toda parecía listo para pelo. Pero un pinchazo y una estocada en sitio, total, ejecutada en corto y por derecho, al topetazo, y aplicada como un puño, dejaron el premio en un saludo merecido, sin una sola protesta.

Cerró plaza luego de que la tarde se sumiera a manos de su padrino y testigo en un mar de sosería, cautela y desgano. Lo hizo con “Trianero”, cinqueño de 581 kilos, asaltillado de pitones, muy serio. El también, así estuvo toda la tarde. Lo que le hizo tragar este, que rondó las malevolencias del marrajo, buscándole las cosquillas una y otra vez. Y lo que debió aguantar para no perder los terrenos ni su dignidad, no está escrito. La plaza se lo tomó en cuenta y le respaldó sin tregua. Dos derechas, una finta para salvar la cornada y otras dos de riposta con cambio de mano y pecho, pusieron de presente su mando. Cinco más ovacionadas, trague y trague, y muletazo y hachazo, y cite y al cuerpo, y minitandas enjundiosas y de miedo, que valían un potosí. Pero tras cuidadosa igualada, un pinchazo hondo, un aviso, y dos golpes de cruceta dejaron la emoción en un saludo, tras de aplaudir el arrastre del encastado en malgenio. Digna comparecencia como matador de Disoleguarde ante la plaza mayor.

El Cid, silenciado por partida doble, quizá en respeto a su glorioso pasado en esta plaza, hizo pensar con su cautela y poca combatividad en aquel novillero lejano que todo pundonor la conquisto hace veintiocho años, y con uno de La Quinta, precisamente.

Álvaro Lorenzo, mucho más joven, no hizo pensar nada, con su espesa presentación. La ganadería puede aducir un argumento canónico. El toro de lidia no nace para ayudar a que lo burlen y lo maten, si no pueden con él así, no es problema suyo. Todo toro tiene su lidia.

Ficha del Festejo

Madrid. Sábado 16 de mayo 2026. Plaza de Las Ventas. 8ª de San Isidro. Sol. Lleno. Seis toros de La Quinta, 558 kilos promedio, cinqueños 4º, 5º y 6º. serios, cuajados y de juego diverso. Manuel Jesús «El Cid», silencio y silencio. Álvaro Lorenzo, silencio y silencio. Manuel Diosleguarde, (confirma), saludo y saludo tras aviso.

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