El capote de Aguado y la entrega de Fortes

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El capote de Aguado y la entrega de Fortes en una Picassiana que sólo tuvo pinceladas

El Pilar y El Puerto de San Lorenzo lidiaban, este sábado de Gloria, en la ya tradicional Corrida Picassiana de Málaga para un cartel conFortes, Juan Ortega y Pablo Aguado. El festejo, con Ricardo Ortiz en el recuerdo y que suponía el adiós de José María Garzón como empresario de este coso, se quedó a medio camino del éxito, que se nutrió de pinceladas sueltas pero a la que faltó el trazo vigoroso de un lienzo completo.

Ovación tras petición para Fortes en el primero

Fortesprimero

Málaga es una ciudad de dualidades. De contrastes. Esos que se ven este Sábado Santo en el coso del paseo de Reding: de la marcha fúnebre en la entrada del Descendimiento al pasodoble en la plaza de toros. En apenas unos metros en el barrio de la Malagueta y sin un día que los separe. Con la mayor naturalidad, esa con la que sonaron también aquí en los momentos previos al festejo las marchas interpretadas por la banda de música de Miraflores y Gibraljaire que dirige Antonio Rosa. Y en un ambiente enrarecido este el de la Malagueta (aún con el no hay billetes y la expectación por el cartel) por la muerte del matador de toros malagueño Ricardo Ortiz el propio Viernes Santo, al que se le rindió un sentido homenaje en un paseíllo que se hizo sin el son del “Pan y toros” y con el toque de oración en el minuto de silencio.

El recuerdo a Ortiz volvió a aparecer cuando Fortes, con vestido picassiano oro viejo, cruzó el ruedo para dejar junto a la puerta de toriles la montera. Entre dos banderillas que yacían en el suelo se colocó el malagueño para iniciar con un pase cambiado e, inmediatamente, echarse la muleta a la izquierda para torear en redondo. Pero este primero de la tarde, con el hierro del Pilar, hizo lo mismo que durante el resto de la lidia: embestir con poca transmisión y facilidad. La transmisión que sí intentó poner Fortes al trasteo. Casi de uno en uno, donde a veces le hizo hilo, con un pequeño bamboleo de atrás hacia adelante echando los vuelos a la cara, sin toques, fue dejando los mejores pasajes. Efímeros. En terrenos muy comprometidos. Cerró con unas más que ajustadas manoletinas, tras las que dejó una estocada entera y un poco trasera. Hubo una leve petición de oreja, más con la voz que con los pañuelos, que quedó en una ovación.

Ovación para Juan Ortega con el protestón segundo

De mejores hechuras, serio, fue el segundo de la tarde, esta vez del Puerto de San Lorenzo, que salió suelto de las telas del capote, de vueltas blancas, de Juan Ortega. Intentó fijarlo por abajo, andándole, viéndose en apuros en el tercio de varas cuando tras un tropezón cayó al suelo y se vio a merced de los pitones del astado sin mayores consecuencias. Dejó entrever el toro ciertas posibilidades en los capotes de la cuadrilla, e incluso en el inicio de faena, pero no fue más que un espejismo. A la hora de ligar los muletazos, siempre protestó el animal, sobre todo al topar con las telas. De uno en uno consiguió dejar por ambos pitones algún pase de estética profunda, siendo mejor al natural. Con el mismo temple que torea, Ortegahizo la suerte suprema, deslizándose despacio y dejando una estocada entera. Sin duda lo mejor del trasteo. Saludó una ovación.

Aguado mece con el capote al tercero, que se fue viniendo a menos

Aguadocapotemalaga

Salió el tercero y Pablo Aguado se colocó con el capote en la segunda raya para de manera excepcional mecer la telas. Porque es el verbo: mecer. Acompañando las embestidas. Y dejando un par de verónicas (aún parece estar dando una por el pitón derecho) y una media con la pierna derecha flexionada marca de la casa del torero sevillano. Verónicas que volvieron en un escueto quite tras tomar el del Puerto de San Lorenzo la primera vara. Jugando los brazos, toreando con el pecho y la cadera. Estampa torera: a pies juntos, con la muleta montada en la mano derecha, cerca de las tablas decoradas por Jacob Vilató y del burladero de matadores. Hay toreros que solo con verlos pasear ya impregnan de aroma el ruedo. Comenzó doblándose por abajo y terminó, de manera opuesta, toreando por alto. Una faena que si algo tuvo fue sentido de la medida. Sonó “Suspiros de España” mientras Aguado deslizaba tras su muleta a un toro que se fue viniendo a menos. Quedó en detalles y en una serie al natural, de uno en uno y de frente, muy del concepto de Pablo Aguado. Pinchó en el primer encuentro, dejando en el segundo una estocada defectuosa que le obligó a usar el descabello.

Fortes brilla al natural y pierde premio con los aceros del cuarto

Fortesmalaga

El cuarto de la tarde, también del Puerto de San Lorenzo según el orden de lidia y la tablilla, pero con el hierro de la Ventana en el lomo, fue un toro alto, despegado del suelo, y serio de cara. Lo recibió Jiménez Fortes con una tijerilla con las dos rodillas en tierra. Ofreció pocas posibilidades al igual que el resto de animales, que se fue viniendo a menos, y que sino fuese por la entrega de Fortes estaríamos hablando de otra cosa. Y hay que destacar esa cualidad, que fue la que le llevó a trazar al natural de los mejores pasajes no solo de la faena, sino de la tarde. También lo intentó con la derecha. Menos brillantez por las cualidades del astado, pero la misma intensidad. Y de nuevo a la izquierda: prácticamente de frente, girando sobre la cadera y enroscándose la embestida de “Dengosillo”. Templado, con la figura erguida y el mentón clavado en el pecho. La seguridad y madurez contrastada del torero de Málaga. Erró con los aceros y dio una vuelta al ruedo tras aviso.

El quinto echa el freno y Ortega sólo pudo destacar con el capote

No dio tiempo a que José Palomares pasara los terrenos de la puerta de chiqueros cuando el quinto (este sí) del Puerto de San Lorenzo, un toro negro mulato y de hechuras similares al resto de la corrida, se fuera hasta él para tomar la primera vara. Tras la segunda, Juan Ortega lo toreo en un quite por delantales de sumo gusto. Inició pegado a las tablas con un molinete tras el que el toro salió suelto buscando la querencia. Pero Ortegalo sostuvo en un inicio vibrante por abajo, completamente flexionado y con una gran plasticidad. Todo hacía pensar que sería en este toro cuando remontaría la tarde, pero el astado, que enganchó más de lo oportuno los engaños de Juan Ortega, echó el freno y todo quedó en un intento del sevillano que estuvo a la altura. Voluntarioso, con ciertos muletazos de calidad, pero que pasó desapercibido. La música, factor importante, tampoco ayudó.

Detalles de Aguado frente a un sexto sin transmisión

Cuando el sol apenas alcanzaba ya a rozar el reloj de la plaza, saltó al ruedo de la Malagueta “Joyito”, el último toro de esta corrida picassiana de la que se esperaba un resultado mayor. Castaño de capa y con el hierro del Pilar. Saludó Iván García tras colocar sendos pares de banderillas. Soso y sin transmisión el del Pilar, poco pudo hacer Pablo Aguado más allá de dejar detalles toreros tanto con el capote como con la muleta. Voluntarioso como el resto de espadas, terminó Aguado en los terrenos más cercanos del toro. De uno en uno con la muleta en la mano derecha y con la mano izquierda buscando el pitón del toro en una estampa de otro tiempo. Fue apagándose el trasteo, al que la banda de Miraflores le puso la nota musical con la marcha procesional “María Santísima del Amparo” de José Antonio Molero.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Málaga. Corrida de Toros Picassiana. Festejo del Sábado de Gloria. Cartel de no hay billetes

Toros de El Pilar (1º y 6º) y El Puerto de San Lorenzo (2º, 3º y 5º) y La Ventana de El Puerto (4º).

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