Altagracia se Cita el 14-F: Cuando la Afición Responde

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El aplazamiento obligado del festival taurino en la ganadería Altagracia, por la coincidencia con una prueba ciclística nacional, ha sido acogido con comprensión ejemplar por la afición. Lejos de enfriar el ambiente, el cambio de fecha al sábado 14 de febrero augura una asistencia masiva y una jornada de alto calado taurino y emotivo, con homenaje póstumo incluido.

Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora – www.enelcallejon.co/ – Web Aliada

Arbeláez – Colombia. La tauromaquia, como arte vivo y expresión cultural profundamente arraigada, sabe dialogar con la realidad sin perder su esencia. Así lo ha demostrado el Festival Taurino de la ganadería Altagracia, en jurisdicción de Villapinzón (Cundinamarca), que ha debido aplazarse del 7 al sábado 14 de febrero de 2026 por causas ajenas a la organización, pero plenamente justificadas y comprendidas por el grueso del aficionado.

La coincidencia con una prueba ciclística de primer orden, correspondiente al Campeonato Nacional de Ruta de Colombia, que se desarrollará del 5 al 8 de febrero y tendrá su jornada más exigente el día 7 en horas de la mañana, obligaba a un ejercicio de responsabilidad. El cierre parcial de vías estratégicas del norte de la capital, en especial el corredor Briceño–Tunja, hacía inviable garantizar el normal desplazamiento de cuadrillas, aficionados y logística hacia la plaza de tientas de Altagracia. Un evento de esta magnitud, con recorrido de 124,5 kilómetros y la presencia de figuras del World Tour como Egan Bernal, convierte la región en epicentro deportivo nacional y exige coordinación institucional.

Frente a este escenario, la decisión fue clara y oportuna: aplazar, no cancelar. Mantener intacta la esencia del cartel, respetar la integridad del festejo y asegurar las condiciones óptimas para que el espectáculo se desarrolle con la dignidad que merece el rito taurino. El sábado 14 de febrero emerge, así como fecha idónea, con los mismos alternantes, la misma ganadería y el mismo espíritu, pero con mayores garantías para todos.

La reacción del público no se hizo esperar. Lejos de la queja o la desazón, la afición ha mostrado una comprensión madura y solidaria, consciente de que la tauromaquia también convive con otras expresiones deportivas y culturales del país. Ese respaldo se ha traducido en un renovado entusiasmo, que hoy permite hablar, sin exageración, de una masiva asistencia prevista para la nueva fecha. El cambio ha actuado, incluso, como catalizador del interés, reforzando la expectativa por un festival que promete emociones fuertes y contenido de alto nivel.

El festejo mantiene su atractivo técnico: seis toros de pura casta, procedentes de las acreditadas ganaderías Achury Viejo, San Rafael y Las Ventas del Espíritu Santo, hierro y procedencias que garantizan bravura, movilidad y opciones para el lucimiento. En el cartel, nombres que conectan con la sensibilidad del aficionado: Andrés Ruiz en labores de rejoneo; Cristóbal Pardo, Manuel Libardo, Moreno Muñoz, Leandro de Andalucía y Luis Miguel Castrillón, toreros de concepto, oficio y entrega, llamados a imprimir variedad y verdad en cada faena.

A ello se suma un componente profundamente emotivo: el homenaje póstumo al ganadero Luis Segura, figura respetada y querida en el ámbito ganadero, cuyo legado queda inscrito en la historia viva del campo bravo. Este reconocimiento convierte el festival en algo más que un espectáculo: lo eleva a acto de memoria, gratitud y continuidad, valores que la tauromaquia ha sabido preservar a lo largo de los siglos.

La jornada, concebida como un auténtico encuentro campestre y cultural, contará además con actividades desde horas de la mañana, exhibiciones, programación musical y espacios de convivencia que refuerzan el carácter social del festejo. Todo apunta a que el 14 de febrero no será solo una fecha corregida en el calendario, sino una cita reafirmada por la afición, un día en que Altagracia volverá a ser punto de encuentro para quienes entienden el toreo como patrimonio, emoción y verdad.

Así, el aplazamiento obligado se transforma en oportunidad: oportunidad de llegar mejor, de llegar todos y de demostrar que, cuando hay argumentos, la afición responde. Altagracia espera, y el tendido ya late.

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