El debutante Julio Méndez desoreja un bravo de vuelta al ruedo y abre la Puerta grande. El mexicano Emiliano Osornio saluda, y Pedro Montaldo se va en silencio. Bravo encierro de Mayalde.
Redacción: Jorge Arturo Díaz Reyes – https://todotoroblog.blogspot.com – Web Aliada
Madrid – España. A los novilleros que vienen a Las Ventas por San Isidro, se les pueden comprender y hasta perdonar muchas carencias, al fin y al cabo, son toreros en proceso. Pero nunca la falta de ganas, y ese fue el principal contraste que el abúltense Julio Méndez estableció con sus alternantes; las ganas.
Hasta saltar al ruedo el tercero, “Babieco” número 7, castaño bien armado de 505 kilos. La tarde se había dejado arrastrar al sopor bajo el sol de 31 grados centígrados que la sofocaba. Pese a que la casta y nobleza de los encastados primeros utreros de Mayalde, había merecido la ovación a sus arrastres, y silencio a sus displicentes lidiadores. Solo el quite de Méndez al segundo había sacudido momentáneamente la plaza. Cantando que él venía en otra tónica. Y así fue, toda la tarde con sus aciertos, los más, y desaciertos los menos.
El Mayalde, presto a la cita con el caballo, empujó en las imprecisas varas de Adrián Majada, Metiéndole nervios a Talván y Toñete que a duras penas cumplieron tercio. Julio brinda al púbico y dobla genuflexos pero el bravo clava los pitones y se da una vuelta canela, y tras dos derechas de rodillas, se pega otra voltereta, se reincorpora y ataca de nuevo al postrado que le pasa en redondo dos veces por el pecho, una por la espalda y otra final forzada al hombro. Ya la multitud que a casi tres cuartos poblaba la monumental tomó partido de una vez una hasta el final. Por ambos, la codiciosa y fija arremetida y la decisión y el valor del novillero. Uno y otro de corazón a corazón. Cuatro derechas redondas muy entonadas, la última mirando al tendido, a la vieja manera manoletista, y el broche largo pa´dentro y arriba.
Furor en Las Ventas. El castaño iba y venía sin remilgos, por abajo, fijo en el trapo, hacia dentro, haciendo el avión. Dos tandas. Luego dos más de naturales, sin desafinamientos, a ritmo los dos. Y en seguida más naturales, citados frontales, que fueron cuatro, matizados con molinetes, trincheras, cambiados y desplantes. Con la parroquia del pie, rugiendo. Alguno habría gruñendo, no falta, pero lo cierto es que no se percibieron disidencias.
“Babieco” llegó a la muerte con la boca cerrada, después de todo lo que batalló y se costaleó. Y en ese momento, cuando ya el volapié se perfilaba, sonó el aviso. El muchacho no se dejó desconcentrar, se tiró a la cuna, y colocó una gran estocada que rodó una de las grandes reses de la feria. La petición por las dos orejas fue tremenda y su señoría Don Juan Carlos González Carvajal, esperó hasta el instante final para sacar los dos pañuelos de las orejas y la Puerta, y luego el tercero el de la vuelta al ruedo para el arrastre.
Con el sexto, Méndez se fue a portagayola como por si quedaban dudas. Tuvo que zambullirse o le se lo llevaba el tren. Pero enmendó con otra larga cambiada de rodillas, esta sí, completa y un lanceo efusivo que incluyó otra costalada. La gente con él. Querían darle más. Los estatuarios, con la consabida espalda, esta, angustiosa, abrió una faena tan vibrante como su primera, pero con menos nitidez. Rematada con pinchazo, lamentado a coro, y un espadazo letal. Uno que otro pañuelo entre muchas palmas no fueron tomados en consideración por Usía. Usando acabó la corrida, la nueva generación de la afición madrileña se tomó el ruedo se lo echo a hombros y lo sacó en triunfo por el Puerta de las puertas.
El mexicano Emiliano Osornio, mostró que tiene bien aprendido el manual de las buenas maneras, las cuales, embotadas por su falta de combatividad con el buen primero, que liquidó de pinchazo y espada trasera, brillaron ante el encastado y leal cuarto al que puso la estocada pasada, sin efecto, y dos descabellos con aviso. Lo sacaron a saludar. Gustó.
Pedro Montaldo, frío y poco expresivo pasó su lote como si ya tuviera dos cortijos. Ni fu ni fa. Con pinchazo desarmado, y estocada desarmada, salió del segundo, y con estocada también desarmada, dio muerte al quinto.
Ficha del Festejo
Madrid. Martes 26 de mayo 2026. Plaza de Las Ventas. 16ª de San Isidro. Sol 31ºC. Lleno. Seis utreros, Conde de Mayalde, 501 kilos promedio, encastados y nobles, vuelta al ruedo al 3º y aplaudidos los otros arrastres. Emiliano Osornio, pitos y saludo tras aviso. Pedro Montaldo, silencio y silencio. Julio Méndez, dos orejas tras aviso y silencio. Incidencias: Al final de la corrida Julio Méndez Salió a hombros por la puerta grande.






















