Tres Orejas Diferentes en Manizales

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Fotos | Freddy Arango | LA PATRIA Derechazo de David de Miranda a su toro Azulejo de 504 kg de la ganadería de Ernesto Gutiérrez.

Tres orejas diferentes en la quinta y última corrida de la Temporada Taurina de Manizales

Redacción: Víctor Diusabá Rojas

Tres orejas cortadas, todas merecidas, aunque nada iguales. Eso es lo que asoma en el balance de una tarde con agua de principio a fin, aunque también llovieron otras cosas.

Por ejemplo, llovió enjundia de un hombre que tiene todo derecho a que le den partida de nacimiento en la catedral de la ciudad. Se llama Sebastián Castella y, créanlo, pocos de afuera quieren tanto esta tierra.

Eso mismo podría constatarse en las tardes y tardes en que ha venido a ponerse en los carteles, sin otra condición de que lo dejen ser lo que es, torero.

Pero si algún día habría que enseñar una muestra de lo que el francés vive y siente por Manizales, y por el Hospital Rafael Henao Toro, solo hay que dejar correr la película de esta última de abono de la Feria 71. Para verlo cortar una oreja a punta de técnica y de conocimiento en el que abrió tarde, cuando hizo de cada suerte un paso para llegar al objetivo del trofeo ante un animal al que debió convencer para que dejara de vivir en el anonimato.

Aunque la gran obra fue la otra, la del cuarto, con toda el agua encima y un toro que pintaba para poco, aquel mismo que, rato después, hizo creer a muchos de que era más bravo de lo que en realidad fue. Quien se encargó de hacer ese acto de ilusionismo fue Sebastián, con el overol puesto y la raza a flor de piel. Pero también con la torería, porque no cayó en la vulgaridad ni en la demagogia para hacer suyos a los tendidos. Eran dos orejas, pero la espada le fue esquiva. Todo quedó en esa vuelta al ruedo en el que le entregaron la plaza para que vuelva cuando quiera.

Juan Ortega cosechó su trofeo, esa oreja del primero de sus toros, tras una exposición en la que colgó por el ruedo cuadros aislados de su exquisitez artística porque el toro, aunque tuvo movilidad, no quiso emplearse. Ojalá un día lo tengamos ante un bravo que quiera pasar a la historia de las manos del de Triana.

Y la oreja para David de Miranda, en el último de la tarde, fue más arrancada que cortada. Premió así el palco a un torero que debió dejar de lado mucho de su ortodoxia para intentar encontrar en otras formas lo que no se podía sacar de su adversario de manera diferente.

El resto fue agua y agua, con un bonito encierro de Ernesto Gutiérrez Arango al que le faltó fondo, pero que tuvo memoria, en primero y cuarto, para recordar a los ancestros y cambiar sobre la marcha su comportamiento. Claro está, hasta donde pudieron.

Ficha de la corrida

  • Toros de Ernesto Gutiérrez Arango
  • Bien presentados y de juego desigual

Sebastián Castella – Rosa y oro: Oreja y vuelta al ruedo.
Juan Ortega – Canela y oro: Oreja y palmas.
David de Miranda – Burdeos y azabache: Palmas y oreja.

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