David de Miranda Cala en la Afición de Manizales

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David de Miranda cala en la afición de Manizales

Tres orejas y el corazón del público se llevó el onubense en su debut en esta feria; Juan de Castilla, en fortuito percance, sufrió una grave fractura, que dejó la corrida en mano a mano

Redacción: Paulo Andrés Sánchez Gil
La tarde de David de Miranda quedará en la memoria de la afición de Manizales y en la retina por cuánto de estética tuvo. Ese toreo nos hace falta, porque conquista y porque sustenta la heredad. El segundo toro de la tarde no fue claro de salida, pero David venía dispuesto a conquistar Manizales. La conquista se consumó con una faena rebosante de temple y hondura, que solamente los altibajos del toro desdibujaron por escasos momentos; todo lo demás con derecha y con izquierda, desde los estatuarios del inicio, fueron aporte del torero. El toro tratando de descolocar al diestro, pero el control de los tiempos y la expresión de David estuvieron por encima de todo, y el toro terminó entregado a la torería de David de Miranda. Al menos cinco series de toreo al natural al ralentí y tan a favor del toro y la afición, que le tapó los defectos al toro, que los tuvo, porque no fue pronto, y descomponía su embestida a mitad de tanda, lo que hizo aún más heróico lo del torero. Estocada entera ligeramente desprendida, pero con muerte. Y dos orejas de justicia. La vuelta al ruedo terminó siendo un adorno innecesario.
En el cuarto tuvimos otra lección de bien torear a un toro que con la fuerza justa y al que no se le podía bajar la mano. Se impuso de nuevo la clase extraordinaria de David y al aire del toro le prodigó una faena extensa, reposada y muy estética que refrendó el nuevo idilio con esta plaza. La estocada tuvo lento efecto, sonó el aviso, pero el público pidió la oreja apenas justa.Le correspondió cerrar su debut con el toro más flojo y manso del encierro, los pocos pases que tuvo los arrancó De Miranda, que no logró con su empeño impedir que el destino fueran las tablas. Pero ya lo hecho, hecho estaba y David de Miranda se fue de la ciudad de las puertas abiertas, por la puerta grande.

ROMÁN, SIN SUERTE

Román tuvo la más pobre actuación de su ya larga historia en Manizales. Con el que abrió plaza trató de ajustarse en un par de cortas series con la mano derecha y cuando parecía que la cosa iba encaminada, vino el desarme y el relajo. Dos estocadas perversas y dos golpes de descabello antes del segundo aviso.

El tercero, que le correspondía a Juan de Castilla, quien tras el grave percance debió suspender la lidia para que Román se hiciera cargo, intimidó al torero que evitó cualquier riesgo, o al menos eso pareció de lo lejos que se ponía en cada pase. El contraste de ver cómo un toro con pocas virtudes terminó expuesto por una limitada lidia. Se fue pitado el toro e ignorado Román.

En el quinto las cosas no cambiaron, poco con desaliño, como con cierto cansancio. No supo sacar provecho del tranco largo y la acometividad del toro, que quizás en otras manos hubiera sido otra historia.

Juan de Castilla se fue gravemente herido con apenas un tercio de capa correcto al tercero, porque al querer salvar a su subalterno del percance, el quite terminó en tal percance. Fractura expuesta de tibia de la pierna izquierda.

Manizales (Colombia). Martes, 6 de enero de 2025. Segunda corrida de la 71ª Temporada Taurina. Toros de Santa Bárbara, bien presentados y encastados. El segundo de nombre Serrano nº111 y 462 kg. de peso fue premiado con la vuelta al ruedo. Román, silencio tras dos avisos, silencio, y silencio; David de Miranda, dos orejas, oreja tras aviso, y silencio tras petición; Juan de Castilla, herido en el segundo tercio del tercero, que le impide continuar la lidia. Al finalizar el paseíllo se rindió homenaje a Ricardo Santana al cumplirse un año del gravísimo percance sufrido en la anterior temporada, y que lo tuvo al borde de la muerte.

 

 

 

 

 

 

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