«Vengo a buscar mi segunda Catedral»

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Juan de Castilla en un desplante © Pablo Ramos

Juan de Castilla llega a la 71.ª Feria de Manizales con el aura de triunfador. El torero nacido en Medellín es ni más ni menos el actual poseedor de la Catedral con la que todos sueñan. Aunque, en el fondo, Juan de Castilla es el mismo de siempre: ese soñador tozudo al que nada, ni nadie, le podrá arrancar de la cabeza la meta que lo desvela: ser figura del toreo y mantenerse como tal.

Juan de Castilla habló con LA PATRIA en la antesala de su regreso, hoy, al ruedo gris que tanto ama. Y primer capítulo de las dos comparecencias para las que está anunciado en la Feria.

¿Cómo definiría, y resumiría, tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo, la temporada del año pasado, que tuvo un despegue espectacular con el Trofeo de la Feria de Manizales?

Creo que ha sido la temporada más importante de mi vida. Sin duda, empezar siendo el triunfador de la Feria de Manizales fue un sueño realizado. De ahí en adelante fue escalar una montaña sin arnés de seguridad. Corridas muy duras y fuertes en Europa que me hicieron madurar mucho, aprender y, en algunos momentos, disfrutar.

¿Cuáles fueron los momentos más sentidos en 2025?

Sin duda, cuando me declararon triunfador de Manizales, pero también muy importante reaparecer en Dax, después de la cornada en Bayona. Ese momento fue muy importante porque me esforcé muchísimo por llegar bien a ese compromiso. Reaparecí cortando una oreja y a un nivel muy bueno.

Hay también, como parte de la experiencia europea, una enorme comunión entre Juan de Castilla y la afición de la Plaza de Las Ventas de Madrid…

Creo que Las Ventas es una plaza que respeta y valora los toreros que van a entregarse en cuerpo y alma. Esa es la educación que me inculcaron de niño y así obro, más cuando me pongo el traje de luces. Por eso, quizá, Madrid valora mis actuaciones.

También sucede con el público del sur de Francia….

Me encanta. Es un público exigente que sabe valorar el esfuerzo, la entrega y el sacrificio. Les gustan los toreros bravos, que se juegan la vida, eso sí, si lo hacen con inteligencia.

¿Cómo fue esa temporada en la relación con el toro de lidia, desde la perspectiva de los diferentes encastes que tuvo que afrontar?

Toreo todo tipo de encastes y ganaderías. La mayoría, de tipo torista, cada una muy marcada por su encaste, siempre con la intención de sacar el mayor provecho de las embestidas.

Este es un Juan de Castilla más maduro. ¿En qué aspectos de refleja ese paso adelante?

Ahora soy mucho más asentado y mido mucho mejor los tiempos y faenas. Trato de pensar también más en ayudar a que el toro se desarrolle y embista cómodo, sin molestarlo mucho. Ahí es cuando he encontrado la verdadera conexión con él, cuando nos entendemos adecuadamente y cuando más me ha respetado.

Es un momento muy difícil para la actividad taurina en Colombia. ¿Qué considera que queda por hacer frente al prohibicionismo?

Creo que estamos ante uno de los mayores atentados a la libertad y la expresión en nuestro país. Es increíble que un gobierno que promulga la vida, lo primero que hagan es prohibir este expresión cultural y todo lo que ella genera en lo social y en lo económico. Me siento profundamente roto por esta situación, ojalá esto tuviera solución cueste lo que cueste.

¿Qué significa volver a Manizales ahora, con el aura de triunfador?

Me siento en Manizales como en mi casa y, a la vez, es una de las plazas en las que más responsabilidad y presión siento. Volver después de ser el triunfador es una gran apuesta. Quiero que el aficionado vea que cada día aprendo, que cada día quiero ser mejor torero. Quizá que vean en mí, y lo digo con todo el respeto, lo que veían y sentían con el maestro Rincón cuando la gente se emocionaba viéndole torear y triunfar. Vengo a ser nuevamente el triunfador de la Feria, vengo a buscar mi segunda Catedral».

¿Cuáles son los retos para la temporada 2026?

Esta temporada será la más importante, emocionante y dura que afrontaré en lo que llevo de profesión. Por lo tanto estuve preparándome muy fuerte, en lo físico y en lo mental, para asumir cada tarde como si fuera la última de mi vida. No quiero deja indiferente a nadie. Sigo empeñado en ser figura del toreo. Jamás desistiré en ese propósito.

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