Manizales: Gusto y Disgusto

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Uno de los carteles más esperados de la feria de Manizales 2020 por todo lo que se conjugaba (encierro y figuras) y solo Luis Bolívar logró el propósito y de forma excepcional, todo por mérito del caleño que supo tapar defectos del burel en turno.

Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora – En el Callejón – Web Aliada

Manizales – Colombia. De manera fehaciente sigo expresando que en los festejos taurinos lo más importante es el toro, ese animal de bella estampa, con clase, casta, bravura, fondo, recorrido, todo junto es relativamente imposible, pero sí se apunta en muchas dehesas, algunas poco conocidas u olvidadas por algunas exigencias, pero fe de lo que se escribe en estas líneas es el encierro de Santa Bárbara que en días pasados se lidio en la Monumental de Manizales. Esto no es un lance a ristre contra la ganadería anunciada, ni más faltaba, sabemos que en genética “dos más dos no es cuatro” pero si es una reflexión para que le devolvamos la esencia a esta mística liturgia y es la condición del toro, el trapío (condición fenotípica) importante, pero su expresión lo indispensable, el astado bobalicón deja satisfacciones a medias, el ejemplar bravo marca alegrías históricas.

Uno de los carteles más esperados de la feria de Manizales 2020 por todo lo que se conjugaba resulto un sin sabor, el Maestro de Chivas, como es acostumbrado derrocho conocimiento, buscó las vueltas, tapo defectos, pero su esfuerzo se resumen en una expresión, decepción, lo mismo le sucedió al debutante Pablo Aguado, su parte la puso, dejó “pellizcos” (detalles) de su buen concepto pero como se dice coloquialmente, “sin toro no hay fiesta” y sin fiesta no hay alegría, no hay pueblo… que disgusto para la parroquia.

El gusto más grande de la tarde tuvo tinte nacional, ver un Luis Bolívar, no solo maduro sino macizo es gratificante, es triste ver que su nombre no esté en muchas ferias, ha tenido la capacidad de evolucionar, de ponerse por delante de cualquier encaste, de ir en las mal llamadas corridas duras, porque el torero, como es el caso del caleño, se expresa con el toro bravo, fiero, dulce, encastado o sin casta, indiferente de hierro o procedencia, se gana el encuentro con pundonor, si era una o dos orejas, por lo visto, por la expresión, es irrelevante para lo visto en el albero manizalita, la satisfacción es ver una carrera consolidada, hoy por las situaciones empresariales, tal vez olvidada, pero mi venia a uno hombre que lo que ha ganado lo ha hecho con verdad y esfuerzo… Como lo expresa Don Rafael Antonio Giraldo Barona… ¡Olé por los Toreros buenos!

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