Verano en Las Ventas

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EL TORO, POR LOS CUERNOS: Verano en Las Ventas, carteles de saldo, el bluf de la temporada…

Redacción: Antonio Lorca

La exigencia de la Comunidad de Madrid de que sea ‘plaza de temporada’ carece de sentido, lo que aprovecha la empresa para anunciar combinaciones de rebajas

El verano taurino en la plaza de Las Ventas, ese espacio temporal que transcurre entre los meses de agosto y septiembre, es un lunar negro en la temporada madrileña.

La empresa gestora Plaza 1 anuncia festejos taurinos porque así lo establece el pliego de condiciones firmado con la Comunidad de Madrid, propietaria del coso, pero la impresión reinante es que lo hace con desgana, para salir del paso, convencida, quizá, de que los tiempos han cambiado, y que ese empecinamiento de la propiedad en que Las Ventas siga siendo una plaza de temporada, de marzo a octubre de forma ininterrumpida, es un planteamiento rancio ampliamente superado por la modernidad.

Quién sabe si esa es la razón por la que los carteles de toros y toreros carecen de atractivo, despiertan un interés muy escaso y confirman que esa época veraniega es un problema que exige una solución seria y urgente.

No se trata de programar carteles porque el mandato figure en un contrato; no se trata de mantener contra viento y marea lo de plaza de temporada como si en ello residiera el prestigio de Las Ventas; no se trata de cantidad sino de calidad. Es más, se trataría, en todo caso, de sentido común.

Los carteles de toros y toreros del verano madrileño carecen de atractivo, despiertan un interés muy escaso y confirman que esa época taurina exige un cambio urgente

La plaza de Las Ventas no ostenta el título de “la más importante del mundo” porque anuncie toros en agosto y septiembre y celebre 64 festejos al año, sino porque se supone que su ruedo lo pisan los toros y los toreros más sobresalientes, porque la exigencia de los equipos gubernativos y la afición concede una categoría excelsa a los triunfos, y porque estos valen su peso en oro, con la fuerza suficiente para colocar en el umbral de la gloria a quienes los consiguen.

En primer lugar, se cuestiona si este planteamiento lo tiene claro o no la Comunidad de Madrid, la autora del pliego, obstinada en mantener unas prescripciones técnicas del contrato de explotación de la plaza que tuvieron todo su sentido hace años y que lo han perdido a medida que ha ido avanzando el siglo XXI. La sociedad española de hoy se parece muy poco a la de los años 80 y 90, y del mismo modo que a las empresas taurinas se le pide adaptación a los nuevos tiempos también los propietarios públicos de las plazas de toros deben revisar sus condiciones.

En otras palabras, no hay aficionados ni espectadores para que Las Ventas mantenga el mínimo interés necesario como plaza de temporada. Y los datos son irrefutables: en las tres corridas y el espectáculo de rejoneo celebrados en agosto y los dos festejos de septiembre hasta hoy la asistencia ha rondado las 7.000 personas, según las cifras facilitadas por la empresa, aunque la impresión visual es que los tendidos no se han cubierto realmente en un cuarto de entrada (5.741).

Es comprensible que la Asociación El Toro de Madrid, la única agrupación de aficionados que se interesa de verdad por lo que sucede en la plaza, presione para que se mantengan los festejos en verano, pero esa petición más se parece a una llamada de socorro para que Madrid no pierda su “prestigio” que a un razonamiento lógico y justo porque la realidad no tiene vuelta de hoja.

Hasta el 29 de agosto de 2027 está vigente el actual pliego; teóricamente, al menos, porque Plaza 1 podría acceder a un segundo año de prórroga hasta 2028. Hay tiempo, pues, para el análisis y la rectificación de una norma que se ha quedado obsoleta.

Este asunto afecta a un segundo responsable: la empresa Plaza, que confecciona los carteles veraniegos.

No es necesario hacer hincapié en que todo aquel que se viste de luces cuenta con el máximo respeto y la admiración de todos, pero Las Ventas no debe ser una plaza de oportunidades para toreros que hace tiempo tocaron techo en sus respectivas carreras, y para ganaderías sin mérito alguno para pisar su ruedo. A la plaza de Madrid deben venir jóvenes con proyección y maestros consagrados. Así de simple y así de duro. En el Teatro Real o en la Scala de Milán, por ejemplo, se anuncian los mejores intérpretes y no aquellos que ya no aportan nada a los aficionados a la música.

El prestigio de Las Ventas no se sustenta en que se anuncien festejos en agosto y septiembre y se celebren 64 espectáculos al año

Sobre los carteles veraniegos se plantea una duda de imposible respuesta: ¿cuáles son los criterios para la elección de toros y toreros? La respuesta imposible es consecuencia de la ausencia total de transparencia de Plaza 1, de modo que cualquier pregunta incómoda será respondida con una evasiva relacionada con la privacidad de las gestiones empresariales.

Pero, ¿cuál será? ¿Acaso atienden a los ganaderos y toreros más insistentes y que más molestan con sus peticiones constantes a la empresa? Puede ser. ¿Acaso los más baratos? Puede ser. ¿Por qué no se atiende a quienes de verdad interesan, jóvenes con posibilidades y necesitados de verdaderas oportunidades y no de corridas destinadas al fracaso? Misterio. Este detalle podría abrir otro debate: ¿Tan difícil es diseñar carteles con interés sin necesidad de acudir a las figuras? ¿Lo es porque la gerencia actual no da para más o, sencillamente, se trata de una improvisación a sabiendas de que debe cumplir un mero compromiso?

Por cierto, ¿qué tiene que decir sobre este problema el Centro de Asuntos Taurinos y su consejo de administración, que debe dar su visto bueno a todos los carteles? ¿Les parece bien la programación veraniega? ¿O acaso les da igual?

Aunque pueda parecerlo no es este un asunto baladí. O se equivoca la Comunidad de Madrid con su rancia exigencia o la empresa Plaza 1 con unos carteles infumables. O los dos.

En algún momento sería oportuno un planteamiento serio sobre el verano taurino en Las Ventas. Está claro que la oferta actual no interesa; ahí están los datos de asistencia. Es evidente que el verano taurino es exclusivo para las ferias.

 

 

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