Eco del Ruedo con Gutiérrez en Tetepango

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Una tarde de toros que quedó en la memoria por la entrega, el arte y la emoción vividos en el lienzo charro hidalguense de Tetepango. Juan Pablo Sánchez y Sebastián Ibelles protagonizaron un intenso mano a mano ante un encierro de Xajay, en una jornada donde Ibelles destacó con la faena más contundente y cortó la única oreja. Palabra e imagen se unen para conservar los instantes que hicieron de esta corrida una tarde inolvidable.

Redacción: Jorge Gutiérrez

Tetepango – Hidalgo. Hay tardes que terminan cuando el último toro cruza la puerta de chiqueros, y hay otras que permanecen mucho después, suspendidas en la memoria a través de una mirada, un muletazo o un instante detenido. Así fue la corrida de feria en el lienzo charro hidalguense, donde Juan Pablo Sánchez y Sebastián Ibelles sostuvieron un mano a mano ante un encierro de Xajay bien presentado y de juego variado, con el primero de la tarde premiado con arrastre lento. Sánchez dejó constancia de su oficio y escuchó sendas ovaciones, mientras Ibelles encontró en su segundo la materia para redondear una faena de mayor calado y cortar la única oreja de la tarde, convirtiéndose en el triunfador de una corrida que registró el anhelado “Agotado el boletaje”.

Pero una tarde de toros también se cuenta desde el silencio de una cámara. Las fotografías de esta jornada fueron captadas con sensibilidad y precisión, buscando no solamente el instante de la ejecución, sino aquello que sucede alrededor del muletazo: la tensión en el rostro del torero, el vuelo de la muleta, la embestida del toro, el temple, la entrega y ese segundo fugaz en el que el toreo deja de ser movimiento para convertirse en emoción. Tetepango ofreció así una corrida de matices, y cada imagen intenta conservar su verdad: la de dos toreros frente a la incertidumbre del ruedo, la de un público entregado y la de una tarde hidalguense que encontró en Sebastián Ibelles al único hombre capaz de convertir su actuación en trofeo. Porque cuando la fotografía logra detener ese instante irrepetible, el toro vuelve a embestir y el toreo vuelve a suceder.

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