Valencia: Cordelero y Emilio en el Cierre de Fallas

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La última corrida de la Feria de Fallas 2026 en Plaza de toros de Valencia dejó una tarde de alto contenido técnico y emoción, marcada por la calidad del toro “Cordelero” de Núñez del Cuvillo y la firmeza de Emilio de Justo, quien cortó una oreja en una faena de peso. El viento, la irregularidad del encierro y la exigencia del público condicionaron un festejo que cerró con intensidad y sabor torero.

Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora – www.enelcallejon.co/ – Web Aliada

Arbeláez – Colombia. Valencia vivió este 19 de marzo una clausura de feria con argumentos de tauromaquia auténtica, de esa que exige oficio, lectura y verdad en cada cite. La arena de la Plaza de toros de Valencia, con más de tres cuartos de aforo, fue testigo de un festejo donde el protagonismo recayó en la exigente condición del encierro de Núñez del Cuvillo y en la capacidad de los actuantes para descifrar sus complejas embestidas.

El nombre propio de la tarde fue el de Emilio de Justo, quien encontró en “Cordelero”, quinto de la tarde, un oponente de alto voltaje taurino. Toro con trapío, engatillado de pitones y de hechuras armónicas, que desarrolló una embestida exigente, con transmisión y fondo, aunque no exenta de complicaciones. El extremeño entendió desde el inicio que la faena requería mando, colocación y una precisa administración de los tiempos.

Tras un inicio por doblones de autoridad, De Justo planteó un trasteo de sometimiento progresivo, llevando al astado por abajo y buscando siempre el temple frente a una embestida que tendía a venirse por dentro. La faena alcanzó su cénit al natural, donde logró tandas de gran profundidad, ligadas con pulso firme y muleta baja, arrancando el clamor de los tendidos. El epílogo, con naturales a pies juntos y doblones de trazo clásico, rubricó una obra de peso. La espada, sin embargo, cayó defectuosa, lo que redujo el premio a una oreja, dejando en el ambiente el eco de una posible Puerta Grande que se esfumó en el acero.

También destacó la labor previa del extremeño frente a “Cacareo”, segundo de la tarde, un toro con movilidad pero justo de fuerzas, condicionado además por el viento que azotó el coso durante buena parte del festejo. A pesar de ello, De Justo logró una faena meritoria, especialmente por el pitón derecho, que fue reconocida con una vuelta al ruedo tras petición.

Por su parte, Alejandro Talavante dejó pasajes de interés técnico, aunque sin lograr redondear sus actuaciones. En su primero, “Tramposo”, toro noble pero falto de poder, construyó una faena de buen trazo, destacando al natural, aunque sin lograr conectar plenamente con los tendidos. La estocada efectiva no fue suficiente para alcanzar trofeo, quedando en ovación. En el cuarto, “Aguafría”, la falta de transmisión del astado y su querencia a tablas diluyeron un trasteo correcto pero sin emoción, que se cerró tras aviso.

La tarde resultó cuesta arriba para Juan Ortega, quien se topó con un lote sin opciones claras de lucimiento. “Campanito”, su primero, evidenció falta de fuerza y una embestida descompuesta, imposibilitando el toreo de reunión que caracteriza al sevillano. En el sexto, “Comilón”, aunque mostró movilidad, su genio y falta de entrega obligaron a Ortega a un planteamiento de firmeza y técnica, intentando siempre recomponer la embestida en cada muletazo. Sin embargo, la faena no alcanzó vuelo artístico, quedando en silencio tras el uso de la espada.

En conjunto, el festejo estuvo marcado por la irregularidad del encierro, donde predominó más la movilidad que la clase, y por un viento constante que condicionó la lidia, exigiendo un plus de oficio a los diestros. Aun así, la aparición de un toro como “Cordelero”, con calidad y transmisión, elevó el nivel de una tarde que, sin ser redonda en su totalidad, sí dejó momentos de alta expresión taurina.

El cierre de la Feria de Fallas 2026 se despidió así con una lección de tauromaquia basada en la verdad del toreo: la lucha constante entre la técnica y la bravura, entre el temple y la incertidumbre. Y en ese pulso eterno, Valencia volvió a vibrar.

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