Tarde de contrastes y emociones profundas: encierro variado de Ernesto Gutiérrez y Salento, alternativa del colombiano Anderson Sánchez y una actuación cumbre de José Garrido, que firmó la gran faena del festejo con expresión, valor y mando.
Redacción: Héctor Esnéver Garzón Mora – www.enelcallejon.co/ – Web Aliada
Lenguazaque – Colombia. Con el respeto que impone la liturgia taurina, la tarde comenzó con un paseíllo marcado por la solemnidad. Antes del primer clarín, se guardó un sentido minuto de silencio en memoria del periodista Miguel Ángel Moncholi, el exalcalde de Lenguazaque José Antonio Ruge, el empresario Nazario Gómez, el periodista Harold Ronderos, el padre del subalterno Carlos Rodríguez “Garrido” y el torero y ganadero don Luís Segura.
Acto seguido, el alcalde Juan Carlos Robayo tomó la palabra para reconocer públicamente el esfuerzo, la constancia y el sacrificio de Anderson Sánchez, quien alcanzó en esta tarde el momento más importante de su carrera profesional al recibir la alternativa como Matador de Toros.
En lo ganadero, se lidiaron toros de las ganaderías Ernesto Gutiérrez y Salento, conformando un encierro desigual de presentación, pero interesante en comportamiento. Un conjunto variado, con toros bravos, nobles, exigentes y de fuerzas medidas, que obligó a los espadas a mostrar oficio, lectura y capacidad técnica.
El primero, de Ernesto Gutiérrez, fue bravo y noble, aunque justo de casta y clase, siendo aplaudido en el arrastre. El segundo, de Salento, resultó bravo y exigente, con teclas claras que reclamaban mando y temple. El tercero, también de Salento, tuvo bravura y nobleza, pero se calamochó y presentó casta y clase limitadas. El cuarto, de Ernesto Gutiérrez, fue noble pero pasador y huidizo, manseando durante la lidia de muleta. El quinto, del hierro de Ernesto Gutiérrez, fue bravo, noble y fijo, con la casta y la clase al límite. Cerró plaza un toro de Salento, encastado y noble, algo desentendido, pero con emoción latente.
Con el toro de su doctorado, Anderson Sánchez (terno primera comunión y oro) saludó con buenas verónicas, conectando de inmediato con el tendido. En la muleta se mostró solvente, construyendo una faena intensa e interesante, con altibajos comprensibles por la trascendencia del momento. Lo más destacado llegó al natural, donde dejó pasajes de profundidad y buen trazo. Mató de estocada con travesía y estocada entera, cortando una oreja. En el sexto, Sánchez se fue a porta gayola, evidenciando actitud y compromiso. Volvió a lucirse con el capote y en la muleta firmó una faena emotiva, con tandas de interés y buen pulso, sabiendo encontrar los tiempos del toro. El uso de la espada le restó premio, siendo ovacionado con palmas tras dos avisos.
Ramsés (terno azul turquesa y oro) dejó destellos con el capote en el segundo de la tarde, toreando a la verónica con buen gusto. Sin embargo, frente a un toro exigente, su actuación careció de ambición y respuesta. En la muleta no logró acoplarse a un burel que pedía sitio, temple y mando, dejando muletazos sueltos y destemplados. Mató de estocada efectiva. Silencio. Con el cuarto, Ramsés volvió a lancear a la verónica y comenzó la faena de muleta de hinojos, desarrollando un trasteo a hilo de tablas condicionado por el comportamiento huidizo del toro. Hubo emoción y atención en los tendidos, pero el acero volvió a fallar. Silencio tras aviso.
La tarde alcanzó su punto más alto con José Garrido (terno grana y oro). En el tercero, saludó con verónicas finísimas, casi al estilo delantal, que entusiasmaron al público. En la muleta realizó una faena de suavidad, esfuerzo y torería, siempre bien colocado y comprometido. Pinchazo y estocada le valieron una oreja. Pero fue con el quinto donde José Garrido se expresó en plenitud. Desde el capote dejó verónicas templadas y de gran expresión. En la muleta se adueñó del ruedo con sitio perfecto, valor sereno y mando absoluto. Cada muletazo tuvo profundidad, intención y verdad; cada tanda, una lección de temple, gusto y despaciosidad. Supo entender al toro, someterlo y llevarlo cosido a la muleta. La estocada, entera y sin puntilla, puso el broche a una faena rotunda. Dos orejas justas e incontestables.
Tarde, en definitiva, de gran contenido taurino: encierro variado, una alternativa que ilusiona al toreo colombiano y la confirmación de José Garrido como torero de dimensión grande, capaz de imponer su torería cuando el toro lo permite. Crónica de esas que dejan poso.
Ficha del Festejo
Lenguazaque (Cundinamarca) – Sábado 31 de enero, 2026 – Primera Corrida de Feria – Toros de Ernesto Gutiérrez y Salento desiguales de presentación y juego variado. Ramsés: Silencio y Silencio tras aviso. José Garrido: Oreja y 2 Orejas y Anderson Sánchez (quien tomó la alternativa): Oreja y Palmas tras dos avisos. Incidencias: Culminado el paseíllo se brindó un minuto de Silencio por el periodista Miguel Ángel Moncholi, el exalcalde de Lenguazaque José Antonio Ruge, el empresario local Nazario Gómez, por el periodista Harold Ronderos, el Padre del Subalterno Carlos Rodríguez «Garrido» y por el torero y ganadero Don Luís Segura. El Señor alcalde Juan Carlos Robayo hizo un breve y sentido reconocimiento al gran esfuerzo del torero Anderson Sánchez para llegar a este paso en su carrera, ser Matador de Toros.

















